Livingston

Livingston, a orillas del Caribe, es un lugar muy especial. Fue el reducto a donde acudió una importante población de esclavos evadidos de la región del Caribe que encontraron en el lugar -aislado entonces por tierra del resto del continente- un refugio seguro. Hoy es una ciudad costera, con una población de origen africano, insólita en Guatemala, situada en la espectacular bahía de Amatique, de aguas azules y rodeada de selva.

A Livingston se llega solo en barco y su localización, aislada del interior, le ha dado su particular carácter. Las poblaciones africanas -esclavos huidos y deportados- mezclada con los caribes locales creó el pueblo garífuna. El pausado ritmo de vida, la comida caribeña y la música contrastan con el resto del país, donde la herencia maya es muy potente. La punta, la danza garífuna por excelencia, y sus provocativos bailes son elementos esenciales de esta cultura. Los tambores se tocan con un ritmo rápido e hipnotizador, de resonancias absolutamente africanas.

Los garifunas han conservado su propio idioma, construido a base de palabras tomadas de muy diversas lenguas, y mantienen complejos ritos como son las ceremonias dugu en el curso de las cuales se entra en contacto con los ancestros. Con el tiempo, pueblos mayas se mezclaron con los recién llegados y hoy la región muestra un sabroso mestizaje de distintas influencias. Relajada y algo destartalada, Lívingston tiene mucho encanto, un ambiente bohemio y alternativo, una noche muy animada - son frecuentes las fiestas donde la punta es la protagonista- y un entorno paradisíaco.

Alrededor de Livingston se extienden numerosas playas, a las que se llega en barco, y en las que es fácil empaparse del ritmo lento y caribeño del lugar, tomando el sol, reposando en una hamaca o practicando deportes acuáticos -pesca, buce ...

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