Hangzhou

Hangzhou, capital de la rica provincia de Zhejiang y una de las siete ciudades más famosas y antiguas de China, es conocida, sobre todo, por la singular belleza de su Lago del Oeste. Rodeado por jardines y sauces, entrecruzado por puentes antiguos y poblado de templos y pagodas, rezuma un aire oriental añejo que es cada vez más difícil de encontrar en China, Debería ser una parada obligatoria para los viajeros que pasen por la provincia de Zhejiang.

Hangzhou se convirtió, a partir del siglo VI, en un importante centro para el comercio entre el norte y el sur de China, y entre las cuencas fluviales de los ríos Amarillo y Yangzi. Bajo la dinastía Tang, prosperó y se hizo una ciudad rica y floreciente, pero su situación, entre el río y el lago, la hacía muy vulnerable a las mareas. Las inundaciones – así como la búsqueda de remedios a ellas – fueron recurrentes a lo largo de la historia y condicionaron la vida de la ciudad. Entre los años 1138 y 1279, Hanghzou fue la capital imperial de la dinastía Song. A finales del siglo XIII, Marco Polo escribió que era “la Ciudad de los Cielos, la más bella y magnífica del mundo”.

Ensalzado por poetas y aplaudido por emperadores, el Lago del Oeste lleva siglos ocupando la imaginación china. De aguas siempre impolutas, sus paisajes parecen salidos de las clásicas acuarelas con sus orillas bordeadas de sauces, pagodas y colinas cubiertas de neblina.

Además del lago, entre los museos de Hangzhou destacan el de la Seda de China, el Museo de Té y el Museo de Medicina Tradicional. También merecerán una visita las vistas desde la Colina Solitaria, el templo budista de Lingyin y la Pagoda de las Seis Armonías.

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