Xian

Entre aproximadamente el año 1000 a.C. y el 1000 d.C., Xian fue la capital imperial para nada menos que once dinastías. Como tal, no debe sorprender que el lugar esté repleto de reliquias de una riqueza e importancia cultural singulares. La lista, incluye el poblado neolítico de Banpo, los soldados de terracota del emperador Qin, las tumbas imperiales Han y Tang, y, dentro de la ciudad misma, dos pagodas de la dinastía Tang, la torre de la Campana y la del Tambor en la maravillosamente conservada muralla Ming que rodea la ciudad, así como algunos excelentes museos donde se conservan espléndidos tesoros de la antigüedad china.

Los soldados de terracota son de un tamaño superior al real, datan del año 221 a.C. y fueron concebidos para proteger la tumba del primer emperador de la China unificada, Qui Shi Huang. La dinastía siguiente, la Han (del 206 a.C. al 220 d.C.), estableció su capital a pocos kilómetros al noroeste de Xian. Pero Xian se mantuvo como importante centro comercial al convertirse en el punto de arranque de la ruta de la Seda.

La Xian de hoy ha desbordado a la antigua capital y se ha convertido en una ciudad enorme, moderna, ruidosa y en plena ebullición. Además de un símbolo del cambio de los tiempos, resulta también el escaparate de una China distinta, con raíces en el Asia Central, marcada por la influencia de los pueblos turcomanos. La visita al barrio musulmán y a la gran Mezquita dará ocasión de tomar contacto con ella.

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