Tierras Altas

Las tierras altas del centro-sur de la isla forman la región más salvaje, más elevada y más bella de la isla. Ofrecen al viajero un paisaje de intrincadas colinas cubiertas de árboles y serpenteantes carreteras bordeadas por una exuberante vegetación tropical y por las pulcrísimas plantaciones de té que han hecho famosa a la isla.

El té de Ceilán, uno de los mejores del mundo, fue introducido por los británicos en esta región que reunía perfectas condiciones de fertilidad, humedad y temperatura. Aquí organizaron plantaciones y factorías, y construyeron sus casas al amparo de un clima siempre agradable. Por las mañanas las hileras de redondeados arbustos verdes están salpicadas por los colores del vestido de las mujeres tamiles, con un gran saco a la espalda, que cosechan a mano las hojas de té a una velocidad vertiginosa, guardando solo las dos pequeñas que crecen en la punta de cada rama, las únicas útiles para elaborar té. Dispersos, junto a los campos, aparecen pequeños santuarios hinduistas.

Un plan siempre interesante consiste en visitar una plantación, pasear por sus caminos y conocer de cerca todo el proceso de elaboración. En las factorías donde se trabaja el té se suele ofrecer también una degustación y se puede comprar la mejor materia para llevar de regreso a casa.

La población más importante de la región es Nuwara Eliya, un lugar encantador que no ha perdido el ambiente colonial. Los plantadores británicos, que se instalaron en él levantaron un Gran Hotel, una casa de Correos y edificios netamente victorianos. Las casas con fachadas de madera dan la impresión de haber sido directamente trasplantadas desde Europa.

Nuwara Eliya, además de agradable, es una buena base desde la que explorar

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