Rusia

El país con las fronteras más extensas del mundo.

Rusia se extiende desde Europa a los confines de Asia y esa vocación imperial se transmite a sus grandes capitales, a las ciudades donde quiso dejar su huella el poder del zar, el del estado y el de la nobleza que rodeó a la corte.

Rusia, enorme y poderosa, se propuso competir con París, con Viena o con Berlín y buscó para su capital el brillo que la pusiera en la vanguardia de Europa. Los zares atrajeron a intelectuales y sobre todo a arquitectos para compensar el sabor oriental de las iglesias, y de la misma calle, con la opulencia del renacimiento italiano y del barroco. Si Moscú representaba el interior de la Gran Rusia, con su bellísimo Kremlin, San Petersburgo, en el Báltico, rivalizaba con Suecia y se propuso emular a Venecia, con sus canales, y superar a cualquier otra capital que pudiera hacerle sombra, con sus grandes espacios, sus iglesias y palacios y con la famosa avenida Nevski por la que paseaban los altos funcionarios, los nobles y los que habían hecho fortuna en los negocios.

Rusia ha recuperado su pasado, un pasado espléndido, con el brillo que pudo tener tiempo atrás. Y a la vez se ha modernizado con un impulso imparable y sorprendente. Rusia es un país nuevo y joven y por ello un destino que llamará en todo momento la atención del viajero.

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