San Petersburgo

Construida por Pedro el Grande con el propósito de servir de ventana hacia Occidente, San Petersburgo es la ciudad más europea de Rusia y está considerada la Venecia del Norte por sus vías navegables bordeadas de palacios. La hermosa obra del zar consiguió, en época reciente, eludir la homogeneidad arquitectónica del estalinismo y mantener intactos su trazado y los edificios y monumentos zaristas. A orillas del golfo de Finlandia, esculpida por islas y por el sinuoso río Neva, la antigua capital de Rusia impresiona por su gran elegancia y por su armónica geometría.

Son muchos los monumentos que visitar y las calles y rincones que reclaman la atención. Desde la aguja dorada del Almirantazgo, pasando por el Museo del Hermitage, las distintas Catedrales, el Museo Ruso, la Fortaleza de Pedro y Pablo, los célebres teatros Mariinsky, el museo Erarta de arte contemporáneo, las orillas de los canales y del Neva, la famosa Avenida Nevsky, un sin fin de lugares se ofrecen al visitante y confirman que se halla en una capital extraordinaria.

El tamaño de la ciudad clásica permite llegar a casi todas partes paseando. Pero paseos aparte, merecerá también la pena tomar alguno de los cruceros que recorren los canales y los tramos más próximos del río Neva para contemplar la ciudad desde otros ángulos y dejarse seducir por ella.

Los alrededores de San Petersburgo son tan interesantes como la ciudad. No debiera faltar la visita al Palacio y Jardines de Peterhof, antigua residencia de verano de los zares, y al palacio de Catalina en Pushkin para contemplar unos de los conjuntos arquitectónicos y de los jardines más refinados y famosos de Rusia.

Desde el mes de mayo hasta finales de julio, en San Petersburgo se disfruta de las llamadas noches blancas, cuando el crepúsculo se alarga hasta casi la totalidad de la noche y la oscuridad nunca acaba de ser completa.

Programas sugeridos en San Petersburgo

Otros destinos en Rusia