Cabo Verde

Mágico y a menudo hechizante, Cabo Verde sabe ser encantador y ralentizar el viaje porque cada una de sus islas tiene su propia manera de retener al visitante, lo que multiplica por diez su poder embrujador. Un país, nueve destinos: los amantes del dulce farniente elegirán Sal, el balneario blanco, o incluso Boa Vista, la saharaui; los excursionistas se verán obligados a elegir entre Santo Antão, la (exuberante) salvaje, la (muy) modesta São Nicolau, la volcánica Fogo o, incluso, la discreta Maio; los partidarios de la tranquilidad se decantarán por la inaccesible Brava.

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