La fortaleza del polvo

En sus ultimos cuarenta dias mi padre realmente se despidio de la vida. Estaba pendiente del istmo que hay entre esta vida y la otra. Su cuerpo estaba conmigo, pero su alma volaba. Con ojos nublados, me hablaba. Con ojos profundos, evocaba una historia que yo no me sabia antes. O me la sabia y no me la se.
Una historia a la que miraba como si yo no perteneciera a ella. Como si ella me perteneciera a mi.

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