Un hombre corriente

Mientras su país sucumbía a la violencia del genocidio ruandés de 1994, el director de hotel Paul Rusesabagina se negó a doblegarse a la locura que le rodeaba. Así pues, plantó cara a los asesinos con una combinación de diplomacia, adulación y embuste y dio cobijo a 1200 tutsis y hutus moderados en unos momentos en que imperaban los escuadrones de la muerte y sus machetes.

Esta obra ahonda en aspectos que la película Hotel Ruanda no pudo tratar: la personal perspectiva de un hombre que se convirtió en una de las caras más conocidas y destacadas de aquel terrible conflicto.

Rusesabagina cuenta por primera vez la historia de su vida: hijo de un matrimonio mixto de campesinos, creció en ese entorno rural para iniciar a continuación una extraordinaria carrera que le llevo a erigirse en el primer ruandés que conseguía ser director general de una cadena belga de hoteles que incluía el Hotel Mille Hollines.

En su relato también da cuenta de los cien terribles días que se muestran en la película, de la angustia de aquellos que tuvieron que presenciar cómo sus seres queridos eran salvajemente descuartizados, así como del sentimiento de traición que experimentó al observar la negativa a interceder en el conflicto por parte de la comunidad internacional".

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