Bosnia

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Bosnia formó parte de la antigua Yugoslavia, de la que se desgajó para convertirse en un estado independiente. Es en realidad el resultado de un encaje de bolillos que dio como resultado una federación de dos estados, la República Srpska y la Federación de Bosnia Herzegovina, cada una, con aproximadamente la mitad del territorio y con una población serbia y cristiana, la primera, y bosnio-croata y musulmana, la segunda. A ambas repúblicas se añadió la región de Brčko, con población mezclada, y con una administración autónoma.

La historia y la cultura de Bosnia se desarrollaron en paralelo a la del conjunto de los países balcánicos.

Ver también algunas lecturas sobre Bosnia.



[editar] Mostar

Un recuerdo a la historia reciente

"Dicen que antes de esta última guerra, que destruyó Mostar más que todas la anteriores guerras juntas, era el lugar con más matrimonios mixtos de toda Bosnia. Pero esta realidad parece muy lejana, y ahora Mostar es una ciudad derrotada y dividida. Los serbios se han ido y los musulmanes y croatas viven dos realidades paralelas que intentan no traspasar, con dos sistemas escolares, dos hospitales y hasta dos estaciones de autobuses diferentes." (Extracto de Viaje a mi país ya inexistente, de Tamara Djermanović).


Visitar la ciudad

Una buena vía de acceso es desde Dubrovnik -en Croacia- tomando un coche o un autobús. Cuando se llega a Dubrovnik, el camino desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad es de unos 45 min por una preciosa carretera de perfil tortuoso que bordea la costa dálmata. Las laderas están llenas de casitas de piedra con tejados rojos, y el mar está salpicado de islotes y embarcaciones de recreo de diferentes tamaños. Quienes opten por el autobús deberán ir a la estación de autobuses de Dubrovnik -caben justos 10 autobuses, un kiosco, una sala de espera y poco más. Aunque el autobús sea directo hay que parar un par de veces para mostrar pasaportes, y otra para cruzar la frontera, situada a 44 km a Mostar. En total unas 3h.

Mostar, la capital de Herzegovina, muy dañada durante la guerra que asoló la antigua Yugoslavia en los años 90, recibe el nombre de su famoso puente, el Stari Most, símbolo de unión entre las dos culturas que conviven en la ciudad, la de los cristianos de obediencia católica y origen croata asentados en la orilla oeste del río Neretva y la de los musulmanes bosnios asentados al este.

El Stari Most, de construcción otomana (s.XVI), se levantó para remplazar un puente anterior de madera. Está flanqueado por las torres de vigía de Tara y Helebija. A pesar de su escaso valor estratégico fue completamente destruido durante la guerra, arruinando lo que era un símbolo de convivencia y tolerancia entre culturas, de los que la ciudad era un ejemplo. Fue reconstruido con fondos de la UNESCO y reabierto en el 2004. En los meses estivales es tradicional entre algunos jóvenes saltar al río desde lo alto para zambullirse en el agua. El salto desde 21 m a las aguas del Neretva puede parecer un espectáculo para turistas y para ganar unas monedas, pero la realidad es que los jóvenes lo practican desde tiempo inmemorial.

En sus inmediaciones, el antiguo casco medieval está surcado por calles estrechas y empedradas, cuidadosamente restauradas después de la guerra, donde abundan los turistas y las tiendas de recuerdos y artesanía.

Cruzando el puente -hacia la orilla oriental del Neretva- se sigue por la calle Kujundziluk, llena a ambos lados de tiendas, artesanos y restaurantes hasta la Mezquita Koski Mehmed Pasha (1617), cuyo minarete ofrece unas vistas insuperables del puente y el barrio viejo. El mercado de Tepa, en la misma zona, mantiene su actividad desde tiempos otomanos y ofrece los mejores productos de la huerta bosnia. Muy cerca también -en una bocacalle a la izquierda de la calle Kujundziluk- se halla la casa de la familia Bišćevića, una venerable residencia, hoy restaurada, (s.XVI) de estilo otomano que guarda las esencias de la vida refinada en la antigua Bosnia. A pocos metros acaba el antiguo barrio turco y comienza la moderna Mostar.


La ciudad vieja
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Meaquita Koski Mehmed Pasha
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La ciudad vieja
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Comer y dormir

La oferta gastronómica es exquisita pero limitada. Básicamente se reduce a las cafeterías y restaurantes situados a lo largo del río Neretva y que ofrecen, sobre todo, menús balcánicos de carnes y quesos. El Restoran Babilon es uno de los situados en los márgenes del río con privilegiadas vistas sobre el puente. Sus precios duplican la media de los establecimientos vecinos pero la ubicación es difícil de mejorar.

Por lo que se refiere a hoteles y pensiones, la ciudad -con una afluencia creciente de visitantes- ofrece un buen número de ellos en el centro y en su entorno inmediato.


[editar] Alrededores

Blagaj: nacimiento del Buna
Monasterio de Zitomislici

Si no se dispone de coche, las agencias de viajes locales -en Tourist Info Centar, por ejemplo, una pequeña oficina que se encuentra en la entrada de la ciudad vieja-, ofrecen la oportunidad de salir de la ciudad para conocer los alrededores. Se puede contratar en ellas una excursión de día entero por la región de la Herzegovina a un precio módico en un coche con conductor y guía acompañante.

A 20 km de Mostar está Blagaj, un pequeño pueblo a orillas del río Buna. En lo alto de la colina se ven las ruinas del castillo, el viejo fuerte Blagaj, residencia de Stjepan Vukcic, y lugar de nacimiento de la reina bosnia Katarina Kosaca-Kotromanic. Al final del pueblo se encuentra Vrelo Bune, el curioso punto de nacimiento del río Buna. De la boca de una cueva rodeada de altos acantilados emergen las aguas de un río subterráneo de origen kárstico que más adelante morirá en el Neretva, el río que atraviesa el barrio viejo de Mostar. Junto a la entrada de la cueva se construyó en 1520 Blagaj Tekija, un monasterio de estilo otomano habitado por monjes derviches. El monasterio tiene un horario de visitas que permite la entrada y el acceso al interior de la cueva en barca para recorrer parte del río subterráneo.

Zitomislici es uno de los monasterios ortodoxos más antiguos de Bosnia Herzegovina. Fue construido sobre las ruinas de una antigua iglesia en 1566 y dedicado a la Anunciación. Durante la guerra de los Balcanes sufrió graves ataques. El tesoro y la biblioteca, que contenía docenas de manuscritos de los siglos XVI y XVII fueron saqueados y otros edificios, incluyendo el cementerio fueron dinamitados y demolidos por completo. Actualmente viven tres monjes en él, y aunque se pueden hacer fotos del interior, curiosamente no pueden aparecer en ellas personas.

Pocitelj aparece como un pequeño pueblo construido sobre la ladera de una montaña con vistas al río Neretva. Arquitectura otomana, calles empedradas, el castillo de Sahat Kula (1444) y la espectacular mezquita de Dadzi Alija (1563) componen su atractivo. Todo ello sufrió serios daños durante la guerra del 1992-96 y gran parte de su población tuvo que abandonar la población. Han hecho falta 10 años de reconstrucción para devolver a la mezquita su aspecto original. En época de cosecha, vendedoras ambulantes ofrecen deliciosas granadas e higos frescos que crecen en abundancia en las colinas.

Todo el tramo de carretera que va desde Mostar hasta Citluk, donde se bifurca por un lado a Capljina pasando por Medugorje, y por otro a Ljubuski, es conocido como la Ruta del Vino debido a los cientos de hectáreas cubiertas de vid que adornan el paisaje.

Medugorje es la versión balcánica de Lourdes o Fátima. Cuentan que en 1981 la Virgen se apareció a seis adolescentes mientras jugaban en las montañas entre Medugorje y Bijakovici. Desde entonces las apariciones no han cesado, y se dice que la Virgen María se aparece cada día a tres de los viejos adolescentes y una vez al año a los otros tres. Y aunque la Iglesia no ha reconocido todavía las apariciones, se calcula que alrededor de 15 millones de personas entre peregrinos, creyentes y curiosos se han acercado hasta aquí desde entonces, convirtiendo lo que era una pequeña y polvorienta aldea en una máquina de hacer dinero. Una cruz azul marca el lugar exacto de la aparición, que aparece en guías y folletos como Apparition Hill.

Las Cascadas de Kravica ofrecen un entorno refrescante de viva naturaleza que se anima con la caída del agua fría y clara del río en un pequeño valle. La cascada sobre el río Trebižat se expande a lo largo de 120 m del cauce y cae a una altura de casi 30 m. Bajo las cascadas, un pequeño lago se convierte en una atracción muy popular donde nadar y refrescarse en verano. En las orillas, se halla también una playa de arena y un pequeño merendero donde disfrutar de las vistas y relajarse escuchando el eco del agua.


Pocitelj
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Medugorje
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Cascadas de Kravica
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[editar] Sarajevo

Sarajevo, las murallas
Sebilj
Bascarsija
Mezquita Gazi Husrev Bey
Sinagoga Ashkenazi
Vista de las afueras

Sarajevo se halla a algo más de dos horas de Mostar por una espectacular carretera de montaña que discurre paralela a las verdosas aguas del río Neretva. Su trazado es sinuoso y corre entre frondosas montañas y pequeños cañones.

Históricamente los Balcanes han sido frontera entre oriente y occidente. Lo fueron entre Roma y Constantinopla, entre el Imperio Austrohúngaro y el Otomano, entre cristianismo e islam, y Sarajevo, una pequeña y agradable capital enclavada en un valle bordeado por los Alpes Dináricos junto al cauce del río Miljacka, condensa tanto el carácter de ciudad de frontera como el de ciudad de encuentro de poblaciones distintas.

Marcada por una fuerte diversidad religiosa, pocos lugares en el mundo tienen una iglesia ortodoxa, una católica, una mezquita y una sinagoga en apenas 200 metros. Y para acabar de dibujar su imagen de ciudad-masaico hay que añadir monumentales edificios austrohúngaros, feos y grises edificios socialistas y un bazar con fuerte sabor oriental, lleno de pequeñas tiendas y animados cafés.

Tres hechos significativos han llevado Sarajevo a los titulares de los periódicos en los últimos cien años: en 1914 el asesinato del Archiduque Francisco Fernando fue el detonante del estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1984 la ciudad organizó los Juegos Olímpicos de Invierno, y tan solo seis años más tarde estalló la Guerra de los Balcanes en la que Sarajevo sufrió un largo asedio y gravísimas penalidades.

La ciudad histórica es pequeña y agradable, convertida en un centro peatonal. Y la parte nueva tiene un tráfico poco agobiante, lo que da a la ciudad una atmósfera agradable.

Bascarsija es el corazón del viejo Sarajevo, un laberinto de calles empedradas dentro del viejo barrio turco: pequeñas tiendas de recuerdos, joyerías, artesanos, restaurantes de cocina bosnia y turca, mezquitas, fuentes, terrazas donde degustar un té turco o un café bosnio... En el centro, frecuentado siempre por numerosas palomas se encuentra Sebilj, que toma el nombre de la palabra árabe que señala la fuente pública que se levanta con forma de quiosco.

Cerca se encuentra uno de los símbolos de Sarajevo, el antiguo Ayuntamiento (Vijecnica), construido en 1896 en estilo neo-morisco y reconvertido en Biblioteca Nacional. El 25 de agosto de 1992 un proyectil, serbio impactó en el edificio y acabó con gran parte de los fondos que se conservaban en el edificio. Dicen que alrededor de dos millones de manuscritos y libros de incalculable valor se perdieron en el ataque.

Dos puntos emblemáticos destacan en el barrio antiguo. Por un lado el puente latino, un pequeño puente de piedra construido en el siglo XVI y que alcanzó la fama el 28 de junio de 1914, cuando desde él Gavrilo Princip disparó al heredero del trono austrohúngaro Franz Ferdinand y a su esposa Sophia. Y por el otro, la Mezquita Gazi Husrev Bey, el centro de rezo musulmán más importante de Bosnia Herzegovina. Fue construida en 1531 por Mimar Sinan, el mismo arquitecto de la impresionante Suleymaniye Camii de Estambul. Tiene dos minaretes de 45 m de altura y una cúpula de 26 m y en sus jardines hay una llamativa fuente de ablución de madera.

La calle Ferhadija -peatonal- conduce al Mercado. En ella se encuentra también Morica Han, una antigua posada (1551) que recuerda la época en que Sarajevo era un punto de parada en la ruta comercial entre oriente y occidente. En su interior alrededor de un agradable patio empedrado se disponían los establos y almacenes, y en la primera planta las habitaciones para huéspedes. Actualmente, compartiendo espacio con una amplia tienda de alfombras y recuerdos se encuentra el Caffe Divan, un agradable local de madera, ideal para descansar un rato o escribir el diario del viaje mientras se toma un delicioso te.

Otros edificios religiosos son la Sinagoga Ashkenazi (1902) de estilo morisco; la Catedral neogótica del Sagrado Corazón de Jesús (1889), sede del arzobispado e iglesia más grande de Bosnia, y la vieja iglesia ortodoxa del siglo XVI.

Fuera de la ciudad vieja y en un 'registro' distinto, destaca el hotel Holiday Inn, el lugar donde se hospedaban los periodistas durante la última guerra. La entrada principal está en el Bulevar Mese Selimovica, una céntrica avenida que llega hasta la ciudad vieja, y que fue conocida como la Avenida de los Francotiradores. Frente al hotel hay un tres museos. En el primer edificio se encuentra el Museo de Historia, parcialmente cerrado, apenas hay tres o cuatro salas dedicadas a arqueología y Arte Medieval. Detrás hay un pequeño Jardín Botánico, con algunas tumbas de piedra (stecci), y tras él el Museo de Historia Natural, donde hay una enorme colección de animales disecados que recuerdan más a la película Psicosis que a una institución cultural. Ninguno de ellos ofrece un interés especial.

Otra de las 'atracciones' en recuerdo de la guerra es el Túnel de la Esperanza. Fue construido bajo la pista de aterrizaje del aeropuerto en 1992 y era la única conexión con el mundo exterior durante los cuatro años de sitio de la ciudad. Excavado bajo tierra, el túnel unía la ciudad sitiada con la zona libre más allá del aeropuerto, proporcionando una línea de vida y suministros por el cual circulaban ciudadanos, heridos, alimentos, combustible, soldados y cigarrillos. Parte de él permanece abierta al público.


Algunos sitios donde comer

Ferhatović. El Ćevapčići es el plato típico de los Balcanes. "Es como la carne de hamburguesa, pero sería como comparar el caviar con el paté de anchoas", comenta Tamara Djermanović en su libro Viaje a mi país ya inexistente. Ferhatović -muy popular- es uno de los mejores restaurantes donde probar este plato. Está a unos 50 m de la Biblioteca Nacional.

Zjelo rest. En Kundurdžiluk hay dos uno casi al lado del otro. Popular local de comida rápida bosnia (cevabdzinica). La carta solo tiene seis platos y no sirven alcohol. Bosnian hamburguer, cevapcici (el mejor de Bosnia dicen), bitter lemon y yogur.

Rest. Pod Lipom. (Calle paralela a Ferhadija, de camino a Sebilj). Local elegante con una extensa carta de comida local, Bill Clinton comió aquí. Teletina leso (carne hervida con patatas y zanahorias en su propio jugo), sarena dolma (selección de verduras rellenas), grasevina white wine, sarajevsko draft, kadaif (mil fideos dulces con miel). No aceptan tarjetas.

Silija. Detrás del mercado de fruta, "the best place in town" dice un rotulo en su interior. Pequeña taberna regentada por un viejo rockero ataviado con chupa de cuero donde no hablan ni palabra de inglés. Tortilla a la francesa con queso, tostadas con mantequilla y mermelada, café y té. Ideal si buscas un lugar autentico lleno de lugareños de todo tipo.

To be or not to be. Ambiente cuidado y tranquilo. Siete mesas repartidas en dos plantas y una terraza. Su variada carta de carnes, pescado, pasta, postres caseros y zumos naturales ofrece una escapada a la omnipresente comida balcánica.



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