Camboya

De WikiDeViajes
Saltar a: navegación, buscar

Regresar a la Portada

Camboya-siem reap-1891.jpg
Camboya-siem reap-3481.jpg
Vacio.jpg

Contenido

[editar] Algunas consideraciones

[editar] El país

Camboya-siem reap-1876.jpg
Camboya-siem reap-1873.jpg
Camboya-siem reap-3487-.jpg
Camboya-bandera1.jpg
Camboya-phnom penh-palacio real1.jpg
Camboya-angkor-1563.jpg
Camboya-angkor-P1040072.jpg
Camboya-angkor-angkor wat-1507.jpg

Camboya tiene unos 180.000 Km2. Para hacerse a la idea, el doble de tamaño que Andalucía. Y tiene una población en torno a los 14 millones de habitantes.

Aunque posee numerosos atractivos, lo cierto es que Angkor se ha convertido en el reclamo que ha puesto en el mapa al país una vez se ha normalizado tras la traumática experiencia del régimen de los jemeres rojos. Sin duda hay muchas más cosas, además de Angkor, que pueden interesar al viajero. Hay islas poco habitadas, parques nacionales, paisajes de arrozales y palmeras, pero la falta infraestructura para recibir a los visitantes han reducido los lugares que hoy se visitan a Angkor y en menor medida a la capital Nom Pen.

La población camboyana, jemeres en su gran mayoría, es de una amabilidad y cortesía exquisitas. El viajero se va a sentir acogido por ella y podrá moverse por el país con tranquilidad. Eso sí, el idioma oficial es el camboyano o jemer con el que va a ser difícil entenderse, a menos que se esté en las áreas turísticas donde el inglés es de uso frecuente. Pocos camboyanos quedan de la época colonial cuando se aprendía francés en las escuelas.


[editar] Cuándo viajar

Camboya tiene un clima tropical. Las temperaturas difícilmente pueden calificarse de frías. Seguramente la época menos recomendable es en torno al mes de abril, cuando el calor alcanza las cotas más elevadas y la atmósfera húmeda más pesa a lo largo del día. A partir de junio llega el monzón y las lluvias. Con ellas el clima refresca y aunque resultan incómodas cuando se producen, acostumbran a concentrarse en un corto espacio de tiempo y dejan que el viajero disponga de la mayor parte día para dedicarse a cualquier actividad sin mojarse.

El mes de diciembre es el más seco y también el de temporada más alta para el turismo. Para muchos es el mes ideal para el viaje, aunque las fechas de mayor aglomeración tienen sus inconvenientes.


[editar] Cuánto tiempo

Muchos de los que visitan Camboya entran o salen del país por la capital Phnom Penh. Un día en la ciudad va a permitir visitar lo principal y hacerse una idea de su ambiente y de sus gentes.

Angkor requiere más tiempo. Ocupa un territorio extenso y contiene templos y edificios numerosos a los que dedicar un buen rato para disfrutar de ellos y para verlos con detenimiento. Lo mínimo aconsejable para visitar Angkor y no perderse algunas de sus mejores joyas serían dos días enteros.


[editar] Dinero

La divisa camboyana es el Riel (KHR en su abreviatura). Pero el dólar norteamericano tiene una amplia aceptación, lo mismo que ocurre con el Baht tailandés en las localidades próximas a la frontera. Conviene tener en cuenta que el dólar se acepta como medio de pago a un cambio parecido al oficial pero el Baht suele tener una valoración sensiblemente peor. Tal y como ocurre en muchos países asiáticos, los billetes de dólares viejos o deteriorados acostumbran a rechazarse.


[editar] Una historia para situarse

Los viejos tiempos

Numerosas comunidades y tribus componían la sociedad que ocupaba lo que hoy conocemos por Camboya. Pequeños reinos que provisionalmente extendían su poder y volvían a encogerse en las guerras con sus vecinos daban vida a una agitada historia en el sudeste asiático.

Situada en la costa y por ello en la ruta comercial entre India y China, recibió desde muy temprano una fuerte influencia de la cultura y de la religión indias. Los brahmanes tuvieron una gran relevancia en la sociedad y el idioma jemer se nutrió tanto del sánscrito como, más tarde, del pali, más ligado al budismo.

Fue en el siglo VIII cuando un monarca de la etnia jemer logró imponerse y crear las bases de lo que sería un gran imperio durante 600 años. El imperio jemer se asentó con fuerza y conquistó las tierras vecinas para ocupar una buena parte de la península asiática. No sólo fue la fuerza lo que permitió esta hazaña. El dominio del agua mediante un enorme sistema de canales para el riego permitió el despegue del imperio jemer y le dio recursos para sobresalir entre sus vecinos.

La larga vida del imperio dejó su extraordinaria huella en Angkor, pero no tuvo una trayectoria fácil. Las peleas internas, el esfuerzo por mantener un territorio tan grande y una monarquía tan exigente en gasto produjo importantes turbulencias que en el siglo XV dieron paso a un declive del que ya no pudo recuperarse el imperio.

Angkor fue saqueada en 1431 y, aunque la monarquía se mantuvo, cada vez fue cediendo más terreno a sus vecinos. Los tailandeses por el oeste y los vietnamitas por el este ocuparon el espacio que los jemer iban perdiendo y acabaron convirtiendo a la monarquía camboyana en un reino vasallo bajo su protección. Camboya fue perdiendo territorio e incluso su salida al mar cuando llegaron los franceses en 1863.

La época colonial

Francia sustituyó al reino de Siam (Tailandia) en el dominio sobre Camboya cuando convirtió el país en un protectorado, aunque reconoció los derechos de Tailandia sobre Angkor y otras regiones. También reconoció que Vietnam se apropiara de todo el delta del Mekong.

Pero Francia debía maniobrar también para mantener su presencia en unas colonias tan alejadas. Aunque sostuvo al rey de Camboya y a las viejas instituciones, debía hacer más gestos para asegurarse la adhesión del país y para ello consiguió restituir la soberanía sobre Angkor y las regiones occidentales en manos del reino de Siam.

La II Guerra Mundial y la invasión japonesa cambiaron el panorama y terminado el conflicto, iniciada la guerra fría, con vientos de descolonización soplando por todo el mundo y con una severa derrota en Diem Biem Phu a manos de los vietnamitas, Francia consideró que podía prescindir, sin más demora y en términos amistosos, de la colonia en la que menos intereses tenía. En 1953 concedió la independencia a Camboya.

La historia más reciente

La guerra de Vietnam afectó decisivamente al país. La monarquía se vio envuelta en un conflicto que alcanzaba a toda la región y en el que participaban activamente los EE.UU., Rusia y China, además de los dos bandos de Vietnam. Cada uno movió en Camboya sus peones en forma de partidos políticos y de guerrillas que convirtieron la situación en ingobernable.

La familia real se dividió. Una parte era bien vista por China. Otra por los países occidentales que la sostenían. Y entre medias ganaba poder la guerrilla de los jemeres rojos que, desde las áreas rurales, se afianzó y acabó por imponerse en la capital provocando la desbandada del gobierno.

El régimen de Pol Pot resultó de una crueldad inesperada. Tanto como una guerrilla de corte marxista, el de los jemeres rojos fue en la realidad un movimiento iluminado que decidió cambiar de arriba abajo la sociedad entera como no se había hecho en ningún otro país. El dinero se abolió, lo mismo que se suprimió el banco central. La población de las ciudades se llevó en pocas semanas al campo para su reeducación y la población rural se convirtió en carcelera de quienes acudían forzados desde los lugares más remotos. La falta de alimentos, el colapso total del país, la pauta de violencia que condicionó las relaciones entre la población y la incapacidad de la guerrilla de manejar la utopía a la que había entregado el país produjo un verdadero holocausto que se saldó con la muerte de millones de personas.

Pero la inestabilidad en la región continuaba. La guerra fría seguía su curso. China había entrado en guerra con Vietnam una vez el Ejercito de Vietnam del Norte y el Vietcong habían echado a los norteamericanos en una victoria tan rotunda como impensable años atrás. Y el nuevo Vietnam no estaba dispuesto a tener en su frontera occidental un foco de conflictos alimentado por la misma China que le acababa de arrebatar parte de su territorio en la frontera norte.

Bien entrenado y con una experiencia en combate como ningún otro, a final de 1978 el ejército de Vietnam entró en Camboya y no necesitó un mes para liquidar el régimen de Pol Pot cuya guerrilla regresó a la clandestinidad. Las conversaciones en la ONU para resolver el conflicto terminaron con un Consejo Nacional formado en 1991 y con un hábil político a su cabeza que había vivido refugiado en China, el príncipe Norodom Sihanuk.

A partir de este momento se estableció un régimen democrático en forma de monarquía parlamentaria con Norodom Sihanuk convertido en rey y con una amplia -aunque discutida- amnistía para resolver el pasado conflicto. La responsabilidad por los crímenes cometidos por el régimen de Pol Pot no pudo, sin embargo, cancelarse por entero y en el año 2007 la ONU abríó un juicio contra los más altos dirigentes de los jemeres rojos.


[editar] Algunas ideas para ayudar al viaje

[editar] Recorridos posibles

Camboya-mapa1..jpg

Los lugares habilitados para el turismo son pocos. Lo habitual es incluir Camboya en el viaje a alguno de sus países vecinos. Tailandia, Birmania, Vietnam o Laos son excelentes complementos para añadir a cualquier visita a Camboya.

Ver aquí unas cuantas propuestas.


[editar] Qué llevar en la maleta

Camboya no es un país exigente por lo que se refiere a equipaje. Sin embargo el calor alcanza temperaturas muy elevadas antes de que refresque el monzón y las lluvias pueden ser copiosas.

A continuación, unas sugerencias en las que pensar a la hora de hacer la maleta.


[editar] Qué leer

Además de guías y de mapas, alguna lectura relacionada con Camboya servirá para comprender mejor el país.



[editar] Nom Pen / Phnom Penh

Phnom Penh y el enorme Mercado Central -en amarillo-
Monumento a la Independencia

Nom Pen no es una ciudad pequeña. Sobrepasa con creces el millón de habitantes, pero para el viajero se circunscribe al espacio de lo que fue la antigua capital colonial cuyas calles en cuadrícula trazaron los franceses y a cuyo borde se levantaron casas bajas, muchas de las cuales se conservan.

La ciudad no lo tuvo fácil durante el dominio de los jemeres rojos porque los ideólogos de la guerrilla decretaron que todos sus habitantes eran enemigos del pueblo campesino y decidieron su deportación en masa para reasentarlos en el campo. En cuestión de semanas se vació por entero la ciudad y se arruinó mucho de lo que había. Templos y hasta el banco central fueron destruidos bajo el proyecto de construir una nueva sociedad.

Hoy la capital del Camboya ha recuperado la vida y la animación que siempre tuvo y se ha convertido en una ciudad moderna sin perder el carácter asiático de desorden y bullicio en la calle. El tráfico, donde se mezclan motos, coches, bicicletas y demás vehículos, convive con el plano reticulado de las calles heredado de la colonia, con comercios modernos de las marcas de moda y con el espléndido paseo poblado de palmeras que discurre junto al río Tonlé Sap. Y aunque queda todavía labor por hacer se han restaurado templos y monumentos para recuperar el antiguo patrimonio de la ciudad.

Aunque no hay un centro claramente definido, justamente el paseo que acompaña al río, el Sisowath Quay, se ha convertido en la zona comercial de mayor éxito con sus boutiques elegantes y las tiendas, bares y restaurantes más de moda. Y con una bulliciosa vida nocturna.

Junto al paseo están el Palacio Real, espléndido, del más puro gusto camboyano, y la Pagoda de Plata, el llamativo edificio en terracota del Museo Nacional y el Templo Ounalom, centro del budismo nacional.

Hacia el norte, algo más lejos merece la pena visitar el viejo templo Wat Phnom y el Mercado Central, de estética art-decó donde habrá ocasión de darse un baño de vida cotidiana.

Y hacia el sur el impresionante Museo del Genocidio y el mercado de Psar Tuol Tom Pong -Conocido también como Marché Russe- que hará las delicias de los buscadores de gangas quienes encontrarán, bajo su techo de hojalata y toldos, artesanías interesantes junto a otras menos recomendables, artículos de lujo, por supuesto de imitación, y ropa de todas clases, de las mejores marcas algunas aunque de procedencia incierta.

¿Cómo moverse por la ciudad? El espacio al que se hace referencia no es grande. A quienes guste andar podrán recorrerlo caminando sin problemas. Y quienes deseen algún medio de transporte lo mejor es que contraten un tuc-tuc o un taxi cuyo precio no es elevado. La bicicleta, para quienes tengan afición al pedal, es otra alternativa y hay tiendas donde alquilarlas.

Palacio Real
Vacio.jpg
Sisowath Quay
Vacio.jpg
Museo Nacional
Vacio.jpg
Silver Pagoda
Vacio.jpg
El 'marché russe'
Vacio.jpg
La 'otra' ciudad
Vacio.jpg


[editar] Siem Reap

Haciendo una comparación arriesgada Siem Reap es a Camboya lo que Dubai al desierto que lo rodea: una excepción, una burbuja artificial que poco tiene que ver con el país donde se encuentra.

Hoteles, restaurantes, tiendas con buen diseño en la decoración y en los objetos que venden, chillouts que podrían estar en cualquier centro turístico internacional componen una ciudad bulliciosa, llena de turistas y animadísima por la noche. Se diría que es una de esas ciudades del oeste, construidas para el cine y donde todo es solamente decorado. Pero el caso es que funciona bien y el entorno es grato.

Un río -llamado Siem Reap, como la ciudad- la recorre, hay árboles en las calles y las casas bajas crean un ambiente agradable en su condición de base para la visita a las ruinas de Angkor.

La mayor parte de la actividad se centra en la orilla occidental del río. De día es cuestión de pasear por el mercado cubierto -pensado principalmente para turistas, pero entretenido para ver y comprar artesanía diversa- y de noche por las animadas calles del mercado nocturno. El Museo Nacional, moderno y que anticipa lo que se encuentra en el inmenso recinto arqueológico de Angkor, se encuentra en la misma orilla.

En la otra orilla del río, restaurantes y cafés atraen a los visitantes y también a los turistas chinos que han elegido este lugar para asentar sus hoteles. Es la parte más ‘camboyana’ de la ciudad y su gran mercado está mucho más próximo a la vida cotidiana de la gente de lo que está el mercado de la orilla occidental.

Turistas en un taxi
Vacio.jpg
Venta ambulante
Vacio.jpg
El rey Norodom Sihamoni
Vacio.jpg
De pesca en el río
Vacio.jpg
El ritual de pedir limosna
Vacio.jpg
Hablando por el móvil
Vacio.jpg


[editar] Angkor

Angkor Thom, Bayon
Angkor Wat
Angkor Wat
Templos de Roulos
Preah Khan
Pre Rup
Baphuon

Los templos de Angkor ocupan una enorme extensión en lo que hoy se ha convertido en Parque Nacional. Conviven con una naturaleza selvática donde crecen grandes árboles de multitud de especies y arrozales que se siguen cultivando al modo tradicional. Además, pequeñas aldeas se sitúan dentro del recinto arqueológico lo mismo que restaurantes bien equipados y otros modestísimos, junto a tenderetes dedicados a la venta de artesanía para los turistas.

Son muchos los templos esparcidos en el amplio recinto de Angkor. No se trata de pequeños templos. Los de considerables dimensiones son numerosos. Se asientan sobre grandes superficies que a modo de zócalos destacan el edificio principal y que en ocasiones se separan del entorno mediante amplios fosos con agua. Cuando ello ocurre, los templos parecen islas al borde un plácido río y sobresalen de la llanura porque se han construido sobre un suelo elevado que realza su presencia.

No es cuestión de ir a pie de un templo a otro. Están demasiado separados entre ellos para hacerlo. Lo habitual es moverse en un coche, en compañía de un guía, en un motocarro por cuenta propia o en bicicleta, que resulta una buena opción cuando no llueve o cuando el calor lo permite.

Lo habitual también es encontrar a muchos turistas en algunos de los templos. Nada tiene que ver el Angkor actual con aquél al que sólo llegaban algunos visitantes. Ahora es un destino muy acreditado para los turistas asiáticos -chinos, japoneses, tailandeses...- que acuden en número importante, además de occidentales de todos los países. La visita ha perdido un punto de romanticismo, pero los templos siguen siendo tan espectaculares como siempre.

A la entrada del recinto se compran los billetes que pueden ser para un solo día o para tres. Son rigurosamente intransferibles porque llevan una foto del titular hecha en la misma taquilla y no hay que perderlos ni dejarlos olvidados porque los vigilantes los piden a la puerta de cada templo aunque se haya pasado el control principal a la entrada del recinto arqueológico.


[editar] Un poco de historia

Construcción de un imperio

Hizo falta unificar algunos pequeños reinos en territorio camboyano y algunas de las diversas comunidades para pensar en un poder fuerte que pudiera competir con reinos vecinos.

Esto es lo que consiguió Jayavarman II [802-850] cuando se proclamó monarca 'universal y divino' en el año 802. Se dice que se formó en la corte de la isla de Java cuyo rey dominaba parte de Camboya y que de regreso a casa promovió una rebelión con la que obtuvo la independencia. Jayavarman II consiguió poner el país bajo su control con alianzas y conquistas, y con sede en Angkor se convirtió en el primer monarca en gobernar la mayor parte de lo que es la actual Camboya.

Tras Jayavarman II, el éxito de la nueva monarquía jemer fue el dominio del agua. Un sistema de reservas y una elaborada red de canalizaciones para el riego permitió al rey dominar un elemento vital para la agricultura. Y permitió al estado acumular riqueza para sostener el florecimiento del arte, con la construcción de templos en la zona de Roluos, especialmente Bakong.

Por supuesto, la opulencia no se mantuvo a lo largo del tiempo porque el poder declinó. A principios del s. xi, el reino de Angkor se debilitó y un usurpador, Suryavarman I [1002–1049], tomo las riendas de la monarquía reunificó el reino a través de la guerra y de alianzas y extendió las fronteras del imperio. Se iniciaba así lo que iba a ser el modelo de sucesión de reyes y de etapas del reino de Angkor: pérdida de poder de un rey, llegada del siguiente soberano y reconstrucción de la autoridad y del poder imperial a través de la guerra y de la construcción de monumentales palacios y templos que atestiguaban la vitalidad de la nueva monarquía.

A principios del siglo XII Suryavarman II encabezó otra fase de expansión, sometiendo a los reinos vietnamitas. Fue Suryavarman II quien construyó el formidable templo de Angkor Wat. Pero fue el enfrentamiento con los cham el que dio lugar a finales de siglo a una represalia en forma de ataque naval que terminó con la ocupación de Angkor y la muerte del rey jemer.

Una vez más la monarquía iba a rehacerse. No tardaría un año antes de que Jayavarman VII derrotara a los cham en otra batalla y se coronara rey. El nuevo soberano, budista y no hinduista como sus predecesores iba a dejar una importante huella en Angkor.

Mandó construir la ciudad de Angkor Thom y muchos otros e importantes monumentos. Se aplicó con determinación a la guerra aunque destacó también como un rey meditativo, muy espiritual. Su programa de construcción de templos y otras obras públicas fue de una intensidad, que sin duda aceleró el declive del imperio. En parte le empujaba su deseo de reafirmar su autoridad frente a otros pretendientes al trono, y en parte quería aprovechar el impacto de las grandes obras para estimular la implantación del budismo entre una población donde predominaba la fe hindú. Durante su reinado se proclamó la igualdad entre la población, se abolieron las castas y se emprendió un ambicioso programa de construcción de escuelas, hospitales y caminos.

Declive y caída

Pero el éxito de Angkor no pudo mantenerse en el tiempo. Se supone que la misma red de irrigación que dio vida al imperio acabó por cegarse debido a su uso intensivo y que la deforestación que siguió al desarrollo de la agricultura y de la población perjudicaron el rendimiento de la tierra. Se supone que las grandes obras sufragadas a base de impuestos y efectuadas con trabajo esclavo agotaron a la población. Se supone también que los continuos conflictos -guerras a veces- por motivos de religión o de rivalidades entre pretendientes al trono tuvieron un coste que terminó por drenar a energía del imperio. Y a todo ello hubo que sumar el desgaste en las fronteras con vecinos que iban ganando músculo al tiempo que Angkor lo perdía.

A mediados del s. XV, los tailandeses hicieron repetidas incursiones en Angkor antes de saquearla y llevarse de ella a intelectuales, artesanos e incluso a las bailarinas de la corte real. Tras ello, la élite jemer empezó a emigrar hacia el mar donde estaba el comercio con China y a la zona de Phnom Penh que finalmente se convertiría en capital del reino.

A partir de 1600 y hasta la llegada de los franceses en 1863, en Camboya reinaron una serie de monarcas débiles acosados por rivalidades dinásticas. Para hacer frente a las conspiraciones y a la ambición de otros países como Birmania, los reyes camboyanos buscaron la protección de Tailandia o Vietnam, cosa que obtuvieron a cambio de ceder influencia. En el s. xvii, los señores Nguyen de Vietnam del Sur obtuvieron derechos de asentamiento en la región del delta del Mekong de la que acabaron por apropiarse. En el oeste, los thais controlaron las provincias de Battambang y Siem Reap desde 1794, y ejercieron una fuerte influencia sobre la familia real camboyana.


[editar] Los templos

Ninguna descripción alcanza a describir las sensaciones que producen y su gran diversidad. Situados a veces a kilómetros de distancia, muchos de ellos se parecen pero todos son claramente distintos y ofrecen al visitante novedades en la decoración, la arquitectura, los materiales, la configuración de los edificios que los componen, la solemnidad que alcanzan, el paisaje que los rodea… Cada uno sorprende a su manera.

Angkor Wat es la estrella y el templo mayor, el más elaborado, el más rico en esculturas y relieves, el más exhaustivo en la decoración de las paredes y el de plano de construcción más complejo.

Por más que se haya visto en fotografías resulta una sorpresa por su grandiosidad, por el equilibrio de sus volúmenes, el detalle de los grabados de sus muros y por la sabia combinación de luces y sombras que resulta de la sucesión de pasillos, puertas y patios.

Ta Prhom con sus enormes árboles cuyos troncos se han apoderado de la piedra y parecen a punto de engullirla se convierte en un mundo al borde de la ficción. Se entiende que fuera el templo que sirvió para rodar la película Tom Ryder.

Angkor Thom es un extraordinario y enorme recinto rodeado de un foso y que se comunica con el exterior mediante unos puentes monumentales bordeados por grandes esculturas con figuras mitológicas en piedra. El conjunto es de una gran belleza.

En el interior del recinto están el templo Bayon con sus doscientas caras, el de Baphuon, la Terraza del Rey Leproso y la de los Elefantes. En las inmediaciones están los templos de Preah Kan y Ta Som y East Mebon.

Banteay Srei está a una veintena de kilómetros de Angkor Thom. Es para algunos el más bello de los templos de Angkor. Dedicado a Shiva conserva unos grabados extraordinarios.

Los templos de Roulos están en otra área a una decena de Siem Reap y el camino para llegar a ellos permitirá recorrer calles y barrios que descubren una ciudad que ya no es turística, con talleres de todas clases al borde de la carretera, tenderetes y gente dedicada a sus quehaceres. Los templos datan de los años 700 a 900 y merecen una visita. Alguno sigue dedicado al culto.

Junto a Roulos tiene también interés la visita una escuela donde los chavales se afanan a trabajar el cuero siguiendo un oficio artesano de larga tradición.

Angkor Wat
Vacio.jpg
Bayon
Vacio.jpg
Ta Prom
Vacio.jpg
Preah Kan
Vacio.jpg
Banteay Srei
Vacio.jpg
Angkor Thom
Vacio.jpg


Regresar a la Portada

Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Acciones
Navegación
Herramientas
Comunidad