Etiopía

De WikiDeViajes
Saltar a: navegación, buscar

Regresar a la Portada


Etiop-cerveza.jpg
Vacio.jpg

Contenido

[editar] Una África distinta

Etiopía es África, pero un África especial. Tiene características de población, religión, historia y cultura muy particulares que la distinguen de los países de su entorno y que le dan una personalidad única. Etiopía es distinta y los propios etíopes son conscientes de que representan un caso particular en el conjunto del continente.

Al viajero le conviene saber que al menos hay dos Etiopías que poco tienen que ver una con otra. La primera es la que corresponde al norte cristiano. Y la otra la que corresponde al sur, con múltiples etnias de origen africano y de religión animista. En poco se parecen ambos extremos y casi nada tienen en común. Quien viaje a Etiopía debe partir de la idea de que se trata de dos 'viajes distintos'.

Además de una población cristiana y de una de tradiciones animistas, a lo largo de la historia se ha desarrollado una importante población musulmana que se ha asentado sobre todo en el este y por el centro y el sur del país. En todo caso, la distinción norte-sur / cristiano-animista refleja bien una realidad general.


Tratantes de ganado en el mercado

[editar] Seguridad

Etiopía es un país extremadamente agradable y sin problemas para el viajero. Por supuesto, las circunstancias varían y conviene informarse en las webs oficiales norteamericanas, del ministerio del exterior inglés o francés. Como medida de precaución, es aconsejable no aventurarse en territorios próximos a las fronteras de Somalia o de Eritrea por la situación inestable que puede afectar a estos países.

Las regiones etíopes que se visitan normalmente en viajes organizados tanto en grupo como de forma individual no presentan problemas distintos a los de cualquier otro país.

Quedaron atrás las hambrunas y las guerras que hace años desestabilizaron y enfrentaron al país. El viajero es bien recibido, en un ambiente apacible, puede circular con tranquilidad por todas partes y encuentra un trato hospitalario en la población. Las regiones del sur son más complicadas en la medida en que se entra en el territorio de tribus de carácter más 'primitivo', de costumbres más particulares y con menos relación con el exterior.

Un asunto que afecta a la seguridad es el clima extremo de alguna región que normalmente no se incluye en los viajes. En zonas desérticas y aisladas es imprescindible contar con apoyo local que garantice una logística adecuada.


[editar] Fotografía

En el norte, hacer fotografías no representa especial problema. Es deseable pedir permiso a la persona que se quiere fotografiar, de palabra o mediante gestos. Casi siempre la respuesta será positiva y se agradecerá el gesto de cortesía. A veces, después de un 'no', alguna sonrisa y alguna broma acaba convirtiendo en 'sí' la negativa inicial.

En el sur, muchas comunidades han convertido en costumbre el pedir dinero por dejarse fotografiar o por dejar fotografiar a los miembros de su familia. Algunas tribus consideran el ganado como de la familia, con lo cual el fotógrafo tiene que estar avispado si no quiere que le reclamen bastante más de lo que tenía previsto. Si en el norte no es habitual pagar por fotografiar a las personas, en el sur la reclamación de pago debe ser atendida o al menos valorada caso por caso. Si quien reclama el pago va armado con el típico kalashnikov, al fotógrafo le saldrá a cuenta pagar y mantener una buena amistad con con su modelo.


[editar] Una Etiopía rica

Etiop-campoverde.jpg
Etiop-arando.jpg
Etiop-mercadoganado.jpg
Etiop-chicoscargando.jpg

Etiopía despierta recelos en quienes tienen una imagen poco menos que catastrófica del país. La realidad es muy distinta. O dicho de otro modo, Etiopía tiene realidades muy distintas. Tiene desiertos, regiones miserables y despobladas, y también lugares con los climas más duros del planeta. Pero éstos no son los destinos a los que se viaja normalmente.

La realidad es que Etiopía es una pequeña potencia. Tiene una población que oscila entre los 70 y 80 millones de habitantes y que se asienta, en buena parte, en la región fértil de la meseta. Una extensión grande de su territorio está a una altura de más de mil metros, con un régimen de lluvias aceptable que permite a menudo hasta dos cosechas anuales. La tierra está en una buena parte cultivada con esmero y la población vive, en más de un 70%, de la agricultura. Numerosas escuelas salpican el paisaje y sirven a una población infantil masivamente escolarizada.

Etiopía tiene además la segunda cabaña ganadera de África. Vacas, cabras, ovejas, caballos, gallinas... se ven paciendo por los campos en rebaños más o menos grandes y aportan una riqueza importante al país. Por tradición, ni musulmanes ni cristianos comen cerdo, de modo que este animal no figura entre los que el viajero encontrará en los campos o en el menú de los restaurantes.


[editar] Y una Etiopía pobre

Pero Etiopía no es un país rico. Y si no es más pobre es porque aún mantiene en pie una economía agrícola tradicional que le permite alcanzar un nivel básico de subsistencia. Sin capital para invertir en abonos, semillas, regadíos, maquinaria... la agricultura es poco productiva para la enorme población a la que debe alimentar. Tampoco las comunicaciones son buenas. Y tampoco despunta una actividad económica que impulse al país hacia un rápido desarrollo.

La población en el campo vive al borde de la pobreza, aunque no en la miseria. Vive en su medio tradicional, con recursos muy precarios, pero sin haber perdido los modos de trabajo y los medios que la han sostenido tradicionalmente. Todo descansa en el trabajo manual.

Por los caminos se ven siempre a personas acarreando haces de leña o de cereal, llevando en la cabeza sacos, cargando a la espalda y sujetos a los hombros mediante una cuerda fardos, sosteniendo cestos abiertos con productos variados... Hombres y mujeres van de un lugar para otro llevando lo que necesitan. Un bastón largo y delgado forma parte del atuendo de muchos hombres de campo. Lo llevan sobre los hombros y cuelgan de él los brazos cuando no transportan nada, pero pero les sirve para apoyar sacos, ramas de árboles o cualquier otro bulto cuando tienen que llevarlo a las espaldas.

Ningún tractor o ninguna máquina se ven en el campo. Los campesinos aran la tierra con ayuda de bueyes sujetos a un yugo elemental. El arado es un pincho de hierro unido a un palo de madera ligera que los bueyes arrastran. Cada pasada es un surco y roturar una gran extensión lleva mucho tiempo y esfuerzo.

En general las parcelas son muy pequeñas. La extensión varía según las regiones, pero las familias con frecuencia obtienen solo lo justo -o un poco menos de lo justo- para sostenerse.


[editar] El agua

El Nilo Azul nace cerca del lago Tana. Desagua en él y fluye a continuación hacia Sudán donde se junta al Nilo Blanco. Las aguas que aporta el Nilo Azul desde Etiopía suponen alrededor de 80% del caudal del Nilo cuando llega al mar. A pesar de tanta agua, Etiopía tiene sed. Un acuerdo entre Egipto y Sudán firmado en 1954 y bendecido por las potencias occidentales prohibe hacer uso a Etiopía del agua que lleva el Nilo y Egipto, cuya vida depende del río, ha hecho saber que consideraría un caso de guerra cualquier violación del acuerdo por parte de Etiopía.

El mundo ha cambiado desde que se firmó el acuerdo, Etiopía es un país alineado con occidente, aliado de los EE.UU., y mucho más poderoso de lo que era cuando terminó la Segunda Guerra Mundial. La injusticia del tratado es además evidente y hace difícil que se mantenga.

Una nueva presa dará a Etiopía la electricidad que hoy no tiene y que hace sufrir apagones sistemáticos en regiones enteras. Y se están abriendo canales con mucha precaución y tacto para poner en riego los campos tratando de no despertar resquemores en Egipto ni en Sudán. Se trata de un trabajo lento pero vital para Etiopía que cuenta con la diplomacia para vencer los obstáculos y con el peso político que le da el ser la sede de la Unión Africana.


[editar] La Iglesia

Etiop-lalibela sjorge1.jpg
Etiop-monje1.jpg
Etiop-monje lalibela1.jpg
Etiop-gondar angeles.jpg

Forma parte de la identidad nacional. Está claro que esta frase refleja un hecho: la Etiopía histórica y vertebrada por una tradición y una cultura común es la del norte. Es la Etiopía cristiana y por su relación con ella -conflictiva, naturalmente, en el pasado- la musulmana. Poco papel juega aquí la Etiopía de las comunidades y etnias tribales del sur, cuyas raíces remiten al África interior.

La iglesia Etíope es ortodoxa. Se asentó en el siglo IV y sujeta al patriarcado de Alejandría se desarrolló del lado monofisista de la doctrina. Es decir, convencida de que Jesucristo tenía una naturaleza solamente divina en contra de lo que resultaba evidente para el bando romano que era que Jesucristo tenía al mismo tiempo dos naturalezas, la divina y la humana.

Parece que los etíopes no tuvieron mucha parte en esta desviación. Simplemente, estando en un rincón del mundo no asistieron al Concilio de Calcedonia y cuando se quisieron dar cuenta estaban fuera de la ortodoxia católica.

En lo que sí pelearon los etíopes es en encontrar raíces judías para elevar a sus monarcas nada menos que a la categoría de descendientes de Salomón. El empeño en legitimar el imperio mediante una línea directa con el pueblo judío y con un rey tan venerado hizo de religión y estado una pareja en la que iba a basarse la conciencia de nación de los etíopes.

Etiopía sería un segundo Israel, Etiopía tendría en Lalibela una segunda Jerusalén, Etiopía guardaría, tras un hurto milagroso donde intervino la ayuda del cielo, la verdadera Arca de la Alianza y, con todo ello, Etiopía sería el reino preferido por Dios, del mismo modo que lo había sido el pueblo judío antes de la llegada del Mesías.

La iglesia etíope ha mantenido hasta hoy una férrea autoridad moral y doctrinal sobre la población. Anclada en el pasado, influida por el mundo bizantino, mantiene ritos, tradiciones y costumbres de una época feudal que en Etiopía alcanzó hasta bien entrado el siglo XX.

Poca ha sido la inclinación de la iglesia etíope hacia los cambios. Los mismos iconos y frescos que se pintaban en los templos en el siglo XIII son los que se han pintado en las iglesias construidas hasta hoy. La misma lengua -el geez- que se empleaba cuando Axum encabezaba un imperio es la que se emplea en los rezos y salmodias que nadie entiende ya, ni probablemente muchos de los monjes que intervienen en el culto.

Los fieles no acuden a 'oir' la misa. Van a 'tocar' la iglesia, fuera de la cual permanecen durante horas mientras duran los oficios por exigencias de la pureza que hay que tener para penetrar en los templos. El ayuno se respeta prácticamente un día de cada dos durante el año. Los sacerdotes y monjes ayunan mucho más.

Pero ser miembro del clero tiene recompensas en un país pobre donde la iglesia es fuerte. El sacrificio de rezar muchas veces al día y por la noche, de ayunar y de vivir muy humildemente, no es un gran precio a pagar cuando el resto de la población vive en medio de una frugalidad extrema y cuando se tiene asegurada la subsistencia bajo el amparo del manto protector de la iglesia.

Ser eclesiástico se convirtió en una opción tan económica o más que espiritual. Y a ello contribuyó la mala relación que de forma periódica se establecía con el Patriarca de Alejandría. Los etíopes deseaban tener el gobierno sobre su propia iglesia y el Patriarca deseaba conservar el poder que le fue dado en alguno de los concilios que se habían reunido hacía cientos de años. En estos tira y afloja, los conatos de sedición los resolvía el Patriarca dejando de ordenar obispos en Etiopía. Si no había obispo, tampoco se podían ordenar sacerdotes y la iglesia etíope perdía con el tiempo vigor y volvía obediente al redil del Patriarca. De aquí nació una artimaña que se convirtió en costumbre. Cuando había 'abuna', es decir obispo, los etíopes ordenaban a niños que se convertían en diáconos en brazos de sus madres. De este modo, la amenaza de cerrar el grifo del nombramiento de abuna por parte del Patriarca quedaba diluida ante un plantel de niños con mucha más vida por delante que la que tenía la autoridad de Alejandría y con todo el futuro para mantener el funcionamiento de la iglesia. La iglesia se convirtió en un refugio para una parte de la población que veía asegurada en ella su subsistencia.

Dicen los expertos, además, que el monofisismo tampoco contribuye al cambio. Con un Mesías mas divino que humano, todo queda congelado por la doctrina y por la presencia rotunda de Dios. La pérdida de humanidad de Jesucristo despoja de iniciativa a los hombres y con ello a la propia iglesia que repite y repite fórmulas y gestos, desde muchos siglos atrás, sin ánimo de cambio alguno.

Finalmente, la iglesia se considera el bastión de la independencia. Los etíopes se sienten orgullosos de no haber cedido a los intentos de la iglesia de Roma de devolverlos a la obediencia católica. Los portugueses, que ayudaron a los etíopes en su lucha contra los musulmanes, desarrollaron una labor misionera que estuvo a punto de rendir sus frutos. Pero finalmente prevaleció la doctrina ortodoxa y hoy se considera que la resistencia al dominio de la iglesia de Roma forma parte de una historia que ha hecho de la independencia de Etiopía un auténtico motivo de orgullo y una seña de identidad nacional.


(Ver en Wikipedia la Iglesia etíope)


[editar] Viajar a Etiopía

Etiop-hombres1.jpg
Etiop-madre.jpg
Etiop-joven1.jpg
Etiop-ninos1.jpg
Etiop-pescador.jpg
Etiop-tis isat1.jpg
Etiop-simien1.jpg
  • Ventajas e inconvenientes

Etiopía gustará a quienes tengan interés en ver personas -distintas de las que vemos en Europa- paisajes, algunos monumentos extraordinarios y a quienes sientan el gusanillo de pisar un país con una historia larga, muy singular y cargada de mitos. Además, gustará, sin duda, a los amantes de la naturaleza.

El trato que dispensan los etíopes al viajero es muy bueno, incluso en lugares poco visitados. Muchos etíopes, sobre todo jóvenes y niños hablan inglés que han aprendido en las escuelas y que es suficiente para entenderse.


  • Los hoteles

En cambio, los hoteles son en muchas ocasiones deficientes. Quienes busquen niveles parecidos a los hoteles de otras partes del mundo se sentirán defraudados tan pronto salgan de Addis Abeba. Con mucha frecuencia los mejores hoteles están mal mantenidos, las instalaciones en las habitaciones están deterioradas y con un funcionamiento mediocre. Luces, grifos, bañeras... pueden estar rotos y funcionar sólo a medias. Algunas iniciativas quieren poner remedio a la situación mediante la construcción de nuevos establecimientos, pero los resultados tardarán todavía un poco en hacerse visibles.


  • Clima

El clima es bueno, con temperaturas agradables en la meseta que ocupa la región central. Las noches son frescas buena parte del año e incluso frías en invierno, dependiendo de la altitud. Esta misma altitud hace que el calor se atempere mucho durante el día.

El entorno es saludable. La altura obliga en ocasiones (por ejemplo en los montes Simien o incluso en Lalibela) a moverse con prudencia cuando se camina por cuestas para evitar el cansancio derivado de la falta de adaptación. Pero no afecta a la comodidad del viaje.

Hay sin embargo regiones, en cotas más bajas, donde el clima puede ser un serio inconveniente. El calor resulta muy agobiante en los territorios del este, próximos a Eritrea (la depresión de Dankali) y a Somalia (en el Ogaden).

Las lluvias se producen en el norte entre mayo y septiembre. Puede haber alguna tormenta en abril. En el sur suele haberlas en abril y en octubre. En todo caso, las lluvias no acostumbran a ser un impedimento para el viaje, pues son de corta duración. Cualquier época es buena para visitar Etiopía.


  • ¿Cuánto tiempo?

Etiopía es un país extenso. Las distancias son grandes. Además es un país muy diverso. Al plantearse visitar Etiopía se puede considerar que hay dos viajes.

Uno de ellos consiste en recorrer el norte en un circuito que suele comprender, además de Addis Abeba, Bahar Dar, Gondar, Axum y Lalibela. Se trata del país de tradición cristiana donde iglesias y monumentos antiguos forman parte de los atractivos del viaje.

El otro es el que recorre el sur, con una visita a Harar, la capital musulmana, y sobre todo la los dominios de las comunidades étnicas de raíces y culturas africanas. El gran atractivo es el encuentro con las tribus que mantienen sus formas de vida tradicionales, que viven del pastoreo y algunas de ellas en riesgo de desaparición en un futuro no muy lejano.

Aunque el norte está más 'urbanizado' que el sur la realidad es que la gran mayor parte de la población vive en el campo y que las ciudades tienen un peso relativamente menor en relación a los caseríos más o menos aislados y a los pueblos.

Este hecho es importante a la hora de plantear el viaje. La visita al norte cristiano se organiza frecuentemente echando mano del avión para saltar de una ciudad a otra. En esta caso, entre 8 y 10 días pueden bastar para hacer un recorrido por el lugar y visitar lo más sobresaliente.

Pero habiendo tanta vida en el campo, hay también razones para pensar que conocer el país y tocarlo con las manos aconseja a moverse por tierra en la medida de lo posible. Por supuesto, los trayectos en coche van a ser largos, no tanto por las distancias como por las condiciones de las carreteras que obligan a circular sin prisas. Pero es cierto que la vida de las gentes, sus actividades, el cultivo de los campos, el bullicio de los pueblos, el movimiento de los mercados que se encuentran en los caminos y un sin fin de experiencias que forma parte del viaje hacen del recorrido por tierra una alternativa especialmente aconsejable.

Si es así, un recorrido de 11 a 13 días puede resultar suficiente para visitar los lugares más importantes, sin prisas y parando para disfrutar de los atractivos que se hallan en el camino.


  • La ropa

Un vestido informal vale para el viaje. Además de las típicas camisetas, conviene llevar alguna camisa de manga larga, algún polar ligero, pantalones largos, calcetines y zapatos para andar o deportivas cómodas. Un impermeable fino siempre será útil. Para evitar los insectos, son aconsejables las ropas de colores claros. Aunque entre los campesinos no es raro llevar pantalones cortos, en muchos lugares no se considera adecuado que los lleven tanto hombres como mujeres. Lo mejor es llevar pantalón largo.

Debe llevarse un gorro y gafas de sol. Y no vendrán mal unas chanclas para las duchas en los hoteles.


  • Malaria e insectos en general

Un buen repelente de insectos es muy deseable para el viaje. En iglesias y monasterios (Lalibela, lago Tana...) las alfombras suelen contener pulgas. Para evitarlas es prudente poner el calcetín por encima del pantalón y rociar los pies (hay que entrar a las iglesias descalzo) con algo de repelente.

En cuanto a la malaria, la altura evita el peligro en prácticamente toda la región norte, incluyendo Addis Abeba. Para la mayor parte de los recorridos sólo en Bahar Dar, situado por debajo de los 2.000 m, conviene tomar precauciones. Con independencia de los tratamientos de profilaxis, es una buena medida rociar la piel expuesta al aire libre (brazos, cara, cuello...) con un repelente enérgico, especialmente al amanecer, a la caída del sol y durante la noche. Durante la mayor parte del día, con el sol fuerte desaparece el peligro. Los colores claros en el vestido y la manga larga, son muy aconsejables.

Las épocas de lluvia favorecen la aparición de mosquitos. En ellas hay que extremar el cuidado acudiendo a la manga larga y a un uso más intensivo de los repelentes. En las tierras bajas hay que considerar seriamente el riesgo de malaria e informarse sobre cómo prevenirlo.


  • Dinero
Etiop-mercado lalibela1.jpg
Etiop-mercado lalibela2.jpg
Etiop-mercado lalibela3.jpg
Etiop-mercado lalibela4.jpg
Etiop-mercado bahar dar2.jpg
Etiop-tienda lalibela1.jpg
Etiop-tienda lalibela2.jpg

Lejos de Addis Abeba sólo en las ciudades más grandes será fácil encontrar un banco donde cambiar dinero. En los hoteles con frecuencia se podrá cambiar, pero tampoco habrá que confiar demasiado en ello. Probablemente el mejor cambio se obtendrá en la capital por lo que conviene salir de ella con dinero etíope. Los euros son aceptados tanto como los dólares.

Conviene llevar dólares (20 en 2009) para pagar el visado a la llegada en al aeropuerto de Addis Abeba. Y cuando se cambie en el banco será práctico pedir una cierta cantidad de billetes de 1 bir (aprox 6 céntimos de euro) para disponer de pequeñas cantidades para propinas o para hacer un pequeño obsequio llegado el caso.

Las tarjetas de crédito, fuera de los principales establecimientos de la capital, tienen poquísima aceptación.


  • Regalos y donaciones...

En Etiopía hay niños por todas partes. Suelen aparecer y dar conversación en un inglés razonable. A veces piden un bolígrafo, pero no es habitual que pidan dinero ni insisten el ello. En ocasiones piden ayuda para comprar un balón para su equipo o un libro para la escuela que el viajero valorará sin agobio.

En iglesias y monasterios a veces se espera una pequeña contribución (a parte de la entrada que se paga cuando se trata de un monumento reconocido). Y muy especialmente en Lalibela, los sacerdotes aceptan fotografiarse posando cruz en mano, en el sobreentendido de que el fotógrafo dejará algún bir en el cesto de las limosnas.

Por supuesto, los mozos de los hoteles que cargan y llevan maletas de aquí para allá esperan una propina que contribuya a mejorar un salario que a buen seguro es muy modesto.


  • Compras

Los mercados forman parte de la vida de los pueblos y de las ciudades. El viajero se tropezará con ellos, especialmente los sábados, cuando la gente de los alrededores acude a ellos en gran número. Las poblaciones un poco grandes tienen mercado a diario. Estos mercados no están hechos para turistas. Se vende y se compra en ellos lo que la gente necesita para vivir: alimentos, cacerolas, tejidos, adornos... Aunque se trata de mercados locales, cualquiera puede entrar y mezclarse con la gente en ellos, sin riesgo de ser molestado ni de sentirse incómodo. Perderse entre los tenderetes o entre los pasillos que dejan libre quienes ofrecen sus mercancías en el mismo suelo, es divertido y, en medio de la animación, es una ocasión excelente para tomar el pulso a la vida del lugar.

En los propios mercados o fuera de ellos, algunas tiendas -siempre modestas- ofrecen objetos atractivos para los viajeros. Los textiles -casi siempre procedentes de telares de un ancho muy limitado- son de interés. Se trata muchas veces de las telas blancas con un borde en los extremos simplemente de un color o más elaborado que utilizan como vestido en forma de túnica los etíopes. En otras ocasiones los tejidos son más coloreados y complejos.

Hay también cestos, tallas en madera, artesanía en cuero, objetos de cerámica y 'joyas'. Las joyas suelen ser de bisutería barata, aunque atractiva, con formas y elementos inspirados en una larga tradición. Casi todo 'es de plata'. Y a cada cual le tocará aventurar cuánto de plata es lo que le ofrecen.

Las famosas cruces de tradición copta, en diversos tamaños, tienen bellas formas y las hay de diferentes facturas y modelos. En muchos lugares hay que desconfiar cuando el vendedor asegura que se trata de cruces antiguas. (En general hay que andarse con cuidado con todo lo que se anuncia como antigüedad). Las monedas de plata de María Teresa de Austria -los táleros- circularon en Etiopía como moneda en el siglo XIX y se convirtieron en un adorno, sujetas a un collar. Las llevan aún las campesinas, y se venden como joyas, aunque hay que desconfiar de las imitaciones.

Libros, pinturas sobre piel, objetos devocionales ... son apreciados por los viajeros. Y, finalmente, escudos de piel, espadas, puntas de lanza, pequeños marfiles pueden encontrarse aún. (Marfiles y pieles de hipopótamo, por ejemplo, tienen serias restricciones para su exportación). Quienes busquen objetos de calidad -originales, en plata o en oro- los encontrarán en Addis Abeba en las tiendas de los mejores hoteles, por ejemplo, en el Hilton, o en joyerías.

En el inicio de la Churchill Road se encontrarán tiendas con una amplia variedad de objetos típicos del país.


  • Los días y las horas

El calendario etíope lleva aproximadamente una semana de retraso respecto al nuestro. Y tiene 13 meses. Doce de ellos son de treinta días y el último tiene solamente 5 días.

Esta particularidad afecta poco al viajero, que en asunto de vuelos de avión y reservas varias se regirá sin problemas por el calendario 'latino'. En lo que sí debe estar atento es en las horas, porque algunas veces a los etíopes se les escapa hablar de su propio horario cuando tratan con un extranjero.

En el horario tradicional etíope el día empieza a las 6 de la mañana, que es aproximadamente cuando sale el sol. A partir de este momento, empiezan a contar las horas, de modo que nuestras 7 son para ellos la 1, nuestras 8 son las 2... Y las horas vuelven a empezar de 0 cuando se pone el sol, de nuevo a las 6 de la tarde, de forma que las 7 de la tarde vuelven a ser la 1 y así sucesivamente.


[editar] No habría que olvidar...

Aunque la temperatura en muchos lugares puede ser templada, la altura juega a favor de los rayos del sol. Hay que llevar un gorro y no vendrá mal una crema solar.

El riesgo de picadura de mosquitos en los lugares situados a menos de 2.000 m y de alguna que otra pulga, sobre todo en las visitas a las iglesias, aconseja llevar un repelente enérgico para la piel y, si es posible, en zonas donde pueden darse casos de malaria, un repelente para la ropa.

Las gafas de sol son muy convenientes. Un cordoncillo para sujetarlas al cuello a la hora de utilizar la cámara de fotos será de mucha ayuda. Y una funda rígida para evitarse el disgusto de que se rompan en el curso de un trayecto en coche en mitad de ninguna parte, también.

No debe beberse más agua que la embotellada. Una botella de aluminio para llevar en la mochila y rellenarla con el agua sobrante de la comida del hotel será bien útil.

Aunque se anuncia una nueva presa que dará electricidad suficiente al país, los apagones son muy frecuentes todavía. Convendrá llevar una linterna o una 'frontal' para leer en la cama o para desenvolverse en el hotel cuando no haya generadores.

Muchos lugares en Etiopía están por encima de los dos mil metros. Quienes tengan previsto hacer caminatas, a buen seguro agradecerán un bastón plegable de aluminio.

Las lluvias suelen ser dispersas -en los meses húmedos- y de poca duración. Conviene llevar un impermeable muy fino y ligero que pueda dejarse en la mochila para cuando se necesite.

No es propiamente para el viaje, pero el caso es que de vez en cuando los niños piden al viajero un bolígrafo. Llevar algunos de ellos servirá para hacer un obsequio.

Mapaetiopia.gif
Vacio.jpg

[editar] Qué ver


[editar] Algunas lecturas

Unas sugerencias que ayudan a conocer el país.


[editar] Sugerencias de viaje

Por el norte, moviéndose en avión: http://www.deviaje.com/_/agencia/viaje/44/etiopia-monumental-.html Etiopía monumental]


[editar] Galería de fotos

Ver Encuentros


[editar] Enlaces interesantes

Abierto por vacaciones



Regresar a la Portada

Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Acciones
Navegación
Herramientas
Comunidad