Filipinas

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[editar] Una aproximación al país de las siete mil islas

Globo Filipinas.jpg


Filipinas no figura entre los destinos típicos de los viajeros. Para los de habla española, la lejanía, las noticias de los periódicos -a veces alarmantes- y una notable falta de infraestructuras han tenido un efecto disuasor. El mismo efecto que han tenido también frente a las cadenas hoteleras y los operadores turísticos, gracias a lo cual, gran parte del paisaje y de la cultura no han sufrido todavía los efectos que acompañan a las invasiones turísticas.

Pero a Filipinas no le faltan atractivos, y quienes busquen lugares poco visitados y llenos de encanto van, sin duda, a descubrirlos.

Basta con saber que el país está formado por un gigantesco archipiélago de más de siete mil islas en medio al Pacífico. Playas vírgenes con una naturaleza amable y exuberante. Un pueblo hospitalario y simpático. Exóticos paisajes volcánicos. Todo ello hace de Filipinas una especie de diamante en bruto.

El territorio de Filipinas lo componen un conjunto de tres archipiélagos principales bañados por el mar de China, el mar de Borneo y el Océano Pacífico:

Al norte está el archipiélago de Luzón, donde se encuentra la capital Manila o las famosas 'terrazas de arrozales' en Banaue.

En el centro se halla el archipiélago de las Visayas, compuesto por cerca de 6.000 islas entre las que se encuentran las playas más famosas y paradisiacas.

Al sur queda el archipiélago de Mindanao, con cerca de 400 islas. De mayoría musulmana, es el menos visitado y también el más conflictivo debido a la presencia de una guerrilla.


[editar] Información general y útil

Peso filipino
  • La moneda local es el peso filipino. En la mayoría de hoteles, restaurantes y centros comerciales se aceptan tarjetas de crédito. Sin embargo, se recomienda el pago en efectivo para evitar el habitual clonaje de la tarjeta.
  • A pesar de que en la cuenta de los restaurantes venga incluido un porcentaje por servicio, se acostumbra dejar algo más de propina. Lo mismo en los taxis con taxímetro. Lo habitual es redondear al alza el importe total.
  • Los ciudadanos españoles necesitan tener el pasaporte en regla con una validez de seis meses. Se requiere visado si la estancia en las islas va a ser superior a 21 días.
  • Los horarios de comercio son de lunes a sábado de 10h a 19h/20h. Sin embargo, lejos de Manila no se respetan demasiado los horarios oficiales. En el caso de visitar una iglesia o un museo que se encuentre cerrado, conviene preguntar en los alrededores porque es muy posible hallar a alguien que disponga de llaves y lo abra, incluso fuera de horario.
  • Es recomendable llevar un móvil liberado y comprar allí una tarjeta de prepago. Las llamadas son muy baratas, incluso a España.
  • Debido al clima, es recomendable beber exclusivamente agua mineral embotellada.

[editar] Seguridad

Para viajar a Filipinas no es necesario excederse en precauciones. Las grandes ciudades son bastante seguras (evitando barrios marginales durante la noche) y las islas y poblaciones más pequeñas, son muy tranquilas.

Sin embargo, debiérase evitar el sur del archipiélago de Mindanao, donde la guerrilla tiene el control de algunas zonas y los conflictos entre musulmanes y cristianos pueden acabar en enfrentamientos. De todas formas, son zonas muy alejadas del circuito turístico más atractivo de Filipinas, y no supone ningún impedimento a la hora de programar el viaje.


[editar] No olvidar llevar en la maleta

Los mosquitos pueden ser un problema en muchas zonas del país, especialmente durante las épocas de lluvias de junio a noviembre. Así que es muy recomendable llevar siempre un repelente de mosquitos.

Además, al acercarnos a las regiones de playa, no debemos olvidar la protección solar. El fuerte calor nos obligará a destaparnos y el sol puede ser muy, muy fuerte. Un sombrero leve es otra buena opción para salvar una insolación.


[editar] Un poco de la historia de Filipinas

Veáse la entrada: Un poco de la historia de Filipinas


[editar] ¿Cuándo ir?

La mejor época para viajar a Filipinas es entre diciembre y mayo, para evitar la temporada de lluvias o tifones.

En enero y en mayo, se celebran las fiestas más vistosas del país, la fiesta del Nazareno Negro y la fiesta de las Flores de Mayo, respectivamente. Buena oportunidad para coincidir con las mayores expresiones del folclore local.

A su vez, entre marzo y abril, los bancales de arroz muestran todo su esplendor y es buena época para desplazarse entre las islas.


[editar] ¿Qué ver?

A Filipinas se llega volando desde los principales aeropuertos del mundo hasta su capital, Manila. Desde allí, los vuelos en pequeños aviones son la mejor forma de desplazarse, y además los billetes son muy baratos. Así que un viaje a Filipinas, debería empezar por un par de días en la caótica Manila, para después y desde allí, partir hacia los arrozales del norte de la isla de Luzón; hacia las fantásticas colinas de chocolates de Bohol o hacia las paradisiacas playas de las islas Visayas.



[editar] Manila

Iglesia de San Agustín en Intramuros
Mercado de Quiapo
Bahía de Manila
'Jeepney'

Manila se encuentra en el centro sur de la isla de Luzón. (ver localización)


Al ser una ciudad tan grande y caótica, Manila no resulta un atractivo demasiado especial a la hora de viajar a Filipinas. Se recomienda estar allí un par de días, como mucho. Lo suficiente para conocer la zona de Intramuros, y la vida frenética del barrio de la Malate (durante el día), algún mercado, parque o la concurrida zona de Makati.


Cualquier paseo por Manila debería centrarse en su ‘ciudad antigua’, llamada de Intramuros. Se trata de la vieja ciudad española que mandó construir Legazpi al tomar pose de estas tierras. Poco se conserva del trazado y edificios originales, pues Manila ha sido prácticamente destruida en diversas ocasiones víctima de terremotos, tifones o bien por la mano del hombre, ya que durante la 2ª Guerra Mundial, la ciudad fue arrasada por bombardeos.


Lo que se ve hoy en día del barrio de Intramuros, ha sido completamente restaurado o reconstruido en 1973. Merecen una visita, la Iglesia de San Agustín y el monasterio contiguo transformado en museo. La Casa Manila, réplica de una vivienda colonial española del siglo XIX. O aún, el Fuerte de Santiago, llamado así en honor a Santiago Matamoros.


Vecino a Intramuros se encuentra el Parque Rizal, también conocido como Luneta Park. Sus 58 hectáreas son un verde oasis en el centro de la ciudad. En su interior, un gran monumento a José Rizal, héroe y mártir nacional (es suya la novela Noli Me Tangere, que retrata perfectamente la vida en la Colonia de entonces). Son muy bonitos el jardín japonés, el jardín chino o el jardín de orquídeas, también dentro del parque.


Después de visitar el centro histórico y el Parque Rizal, otras dos curiosas visitas en Manila nos llevarán a dos mercados. El primero, el Mercado de Quiapo, en el barrio de mismo nombre. Aquí se notará claramente la presencia China en Filipinas. En el mercado de Quiapo encontramos todo lo que nos podamos imaginas, desde electrónicos, a verduras o cosméticos. Además de 1001 falsificaciones, claro. Si queremos llevarnos algún ‘souvenir’, cabe saber que los precios no son fijos, por lo que conviene regatear.


A su vez, el Mercado de Parañaque es muy recomendado si se quiere probar la auténtica comida china, a base de pescado o marisco. Allí, compras la comida directamente en los puestos del mercado y llevas tu propia materia prima a que te la preparen en los restaurantes. Sin olvidar que lujos, ninguno.


Es muy famoso -y bonito- el atardecer en la bahía de Manila, así que cualquier lugar cercano, como el Roxas Boulevard ofrecerá buenas opciones para tomar algo mientras el sol se pone. Además, esta zona es una de las más lujosas de la ciudad y será buen momento para observar los contrastes sociales que caracterizan la ciudad.


Una de las experiencias más anecdóticas de Manila, es la de montarse en un ‘jeepney’. Son antiguos Jeeps que pertenecían al ejército norteamericano y fueron abandonados en Filipinas después de la 2ª Guerra Mundial. Hoy en día, constituyen una alternativa al transporte público, ya que funcionan como un taxi compartido en trayectos fijos. Pero lo más llamativo es que todos están pintados de colores, con divertidas estampas. Algunos tienen música ambiente como si fuera una discoteca, u otros más ‘sofisticados’ ofrecen también un servicio de minibar. Montarse en uno de ellos es una experiencia barata, divertida y muy recomendable.


Desde Manila, existen un par de excursiones o paseos de un día muy recomendables. Las Cataratas de Pagsanján se hicieron mundialmente famosas cuando Coppola rodó allí algunas de las escenas de su mítica Apocalypse Now. Se encuentran a unos 60 km al sudeste de la capital y para visitarlas hay que embarcarse en una pequeña aventura en un viaje en canoa por el río.


A pocos kilómetros también se encuentra el Parque Nacional del Volcán Taal. Conocido como el volcán activo más pequeño del mundo, se sitúa en el centro de un lago y el resultado es un paisaje extremadamente exótico. El Parque Nacional que lo alberga es uno de los puntos turísticos más visitados de Filipinas, y suele ser muy concurrido.


Cataratas Pagsanján
Vacio.jpg
Volcán Taal
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[editar] Los arrozales de Banaue

A unos 360 km al norte de Manila, aún en la isla de Luzón, se encuentran los famosos arrozales de Banaue (ver localización), considerados como ‘la octava maravilla del mundo’. En las montañas de Ifugao a 1500 metros sobre el nivel del mar, las plantaciones de arroz en terraza fueron talladas hace más de 2000 años.


En estos interminables tramos de escaleras, el arroz se sigue cultivando de la misma forma que en la Antigüedad. Con un sistema de riego a base de tuberías de bambú que canalizan el agua desde la selva tropical en las alturas hasta las partes más bajas, pasando por los escalones uno a uno. Los arrozales son además filtros naturales que proveen de agua potable a los habitantes de los valles. El paisaje es encantador y espectacular. Cuesta creer que semejante transformación y adaptación de la tierra haya sido hecha por el hombre hace tanto tiempo y con tan pocos recursos.


Algunos nativos de Banaue han dejado el cultivo para dedicarse al turismo. Sacan pequeños beneficios del ecoturismo, prestando sus viviendas para alojamiento, dejándose sacar fotos por algo de dinero o ejerciendo como guías turísticos. Son muy buena opción de paseo algunas rutas para trekking creadas en la zona, y que a pesar de exigir muy buena forma física, suponen una experiencia inolvidable.


Como con el paso del tiempo parte de la estructura de las plantaciones se va dañando, la UNESCO las ha declarado Patrimonio de la Humanidad, con la intención de ayudar a preservarlas.

Paisaje arrozales Banaue
Paisaje arrozales Banaue
Paisaje arrozales Banaue
Mujeres tribu autóctona Banaue



[editar] Chocolate Hills en Bohol

Chocolate Hills
Tarsier filipino

En Bohol (ver localización), una de las diez islas más grandes de Filipinas, encontramos dos o tres atractivos cuanto menos curiosos que hacen con que valga la pena (o sea imprescindible) desplazarse hasta esta isla.


Su principal atractivo son las Chocolate Hills, o Colinas de Chocolate.Por increíble que parezca estas cientos de pequeñas colinas de tamaño y forma tan uniformes, no son obra de la mano del hombre. Son una formación geológica atípica compuesta de piedra caliza en forma de cono arredondeado. Están cubiertas de pasto verde que en la temporada seca (invierno) adquieren el color del chocolate. De ahí su nombre.


Alrededor de 1268 colinas con aproximadamente el mismo tamaño -120 metros de altura- están esparcidas en un área de unos 50 km2. Como resultado un paisaje muy curioso y sorprendente. El mejor lugar para observarlas en su totalidad está a las afueras de la ciudad de Carmen, donde hay un observatorio. O bien desde lo alto de la montaña de Sagbayán. Según una antigua leyenda del lugar, más que una formación inusual, las Chocolate Hills serían las lágrimas secas de un gigante inmortal llamado Arogo, que lloró la muerte de su amada.


Muy cerca de aquí, siguiendo el curso del río Loboc, se encuentra una pequeña reserva natural donde habita el ‘mono más pequeño del mundo’, el tarsier filipino. Se trata de un animal minúsculo, muy raro y agitado, de ojos saltones que proviene de la familia del lemur. Para los amantes de la Naturaleza y sus especies más excéntricas, darse una vuelta por esta reserva natural es todo un atractivo.



[editar] Isla de Boracay

Poco más de 300km al sur de Manila se encuentra la pequeña isla de Boracay (ver localización). Con tan sólo siete kilómetros de longitud, fue descubierta por viajeros de Oriente y Occidente en los años 70, y su increíble belleza la ha convertido en uno de los paraísos turísticos de la zona.


Como protagonista, White Beach, una extensa playa de 4km de longitud en la parte oeste de la isla. Con fina arena blanca y aguas cristalinas, al estar resguardada del viento (que azota directamente el lado este) se ha transformado en el destino preferido de los bañistas. Está considerada por varios medios especializados como una de las diez playas más bonitas del mundo. Dispensa demás presentaciones. Con ello, a lo largo de las últimas décadas, pequeños y grandes hoteles han ido poblando su rivera aún sin saturarla.

Ya la costa este es más tranquila. Buen lugar para practicar deportes de viento, como el windsurf o el kitesurf.

Las playas de los extremos norte y sur de la isla son aún más tranquilas, ya que el mar no es algo más agitado. Ilig Iligan, por ejemplo, está situada en un entorno de vegetación tan densa, que es posible observar grandes murciélagos autóctonos colgados de árboles frutales. Puka y Yapak al norte son otras playas pequeñitas, buenas opciones para pasar un día tranquilo y con pequeños restaurantes donde se come pescado del día.

Para submarinistas experimentados (habituados a la inmersión con botella) dos excelentes lugares para el buceo son la llamada Cueva de la Catedral o en Yapak, donde se encuentran paredes marinas de hasta 65 metros repletas de fauna.

White Beach Boracay
White Beach Boracay
Boracay
Ilig Iligan



[editar] Palawan

A Palawan se llega en avión desde Manila (ver localización). El vuelo dura cerca de una hora y media y conduce directamente a uno de los ‘paraísos’ del Pacífico. La llaman la última frontera de Filipinas, pero deberíamos entenderla también como su ‘secreto mejor guardado’, el colofón final para a un viaje de ensueño por el país.

En la isla de Palawán se encuentran verdaderas maravillas de la naturaleza, sin miedo de exagerar.

Su capital es una pequeña ciudad llamada Puerto Princesa y puede ser el punto de partida ideal para conocer todos los rincones de la isla.

A unos 50 km al norte de la capital, se encuentra el Parque Nacional del Río Subterráneo, patrimonio universal de la UNESCO. Se trata de un río de ocho kilómetros bajo la superficie, pues discurre por el interior de una montaña y desemboca directamente en el mar. Este Parque Natural alberga once ecosistemas diferentes, desde la selva húmeda a los arrecifes del mar, además de ser el hábitat de una verdadera multitud de especies animales, algunas en extinción.

Habitualmente se conoce el Parque a través de excursiones organizadas que duran un día y salen desde Puerto Princesa. Estos paseos incluyen un recorrido en canoa por la parte navegable del río, bajo las estalactitas calizas. Algunos parajes del trayecto son realmente impresionantes.

Otro de los atractivos de Palawan es el Parque Marino del arrecife de Tubbataha. Son kilómetros de coral con una gran diversidad marina, entre las que se encuentran 6 especies de tiburón, 396 de coral, tortugas y mantas rayas, es el lugar idóneo para el buceo.

Por último, la ‘joya de la corona’. 274 kilómetros al norte de Puerto Princesa se encuentra el famoso archipiélago de El Nido, un puzzle de 45 islotes. “Llegar a la bahía de Bacuit es conocer otra dimensión de la belleza”, dicen. Jacques Cousteau aseguró que este pequeño rincón del mundo constituía el último refugio, “el lugar más increíble de todos los que he explorado”. No le falta razón.

Lo más recomendable, o más bien imprescindible, es recorrer estos pequeños islotes en barco. Especialmente a través de las lagunas marinas llamadas Small Lagoon y Big Lagoon, para muchos, el primer contacto con el verdadero ‘paraíso’.

Palawan
Palawan
Big Lagoon
Río Subterráneo


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