Katmandú

De WikiDeViajes
Saltar a: navegación, buscar

Regresar al artículo de Nepal


Sadhús en Pashupatinath
Vacio.jpg

Contenido

[editar] Katmandú

Estupa de Kathesimbhu
Imagen de Ganesha

Katmandú da para unos cuantos días, dependiendo de cómo se organice el viaje. Además de ser el punto de entrada y de salida del país, y de ofrecer motivos suficientes para dedicarle al menos un par de días, es también el lugar desde donde organizar las visitas a los numerosos puntos de interés del valle: Patán, Bhaktapur..., es el punto de partida hacia Pokhara y los parques nacionales de Chitwan y Sagharmata y también el origen de las excuriones aéreas -mountain flight- sobre el Himalaya que ofrecen unos paisajes verdaderamente únicos.

Katmandú es un considerable lío. Por un lado habrá que organizar los recorridos para ver lo más importante. Pero por otro, no estará de más dedicarle un tiempo a pasear sin preocuparse demasiado del rumbo. Un rickshaw será un buen modo de regresar al punto de partida o al hotel si durante el callejeo se ha perdido la noción del camino de vuelta. Aunque algo estrecho para dos personas, resultará una forma divertida y diferente de vivir el tráfico.

Las calles de Katmandú son estrechas, polvorientas y bacheadas, llenas de coches, motos, rickshaws y bicicletas, tocando cada uno su bocina, y entre medio peatones, que sobreviven con algunos esfuerzos a tanto caos y desorden. Las tiendas se expanden hacia afuera para mostrar sus productos invadiendo calles, plazas, accesos a templos y cualquier espacio disponible, sin que eso inquiete ni a peatones ni a vehículos que siguen adelante con su ritmo de bocinazos y adelantamientos. Abundan las tiendas de ropa y equipamiento para montañismo, vestimenta tibetana, camisetas e imitaciones chinas.

Incrustados en este laberinto laberinto de callejuelas sin nombre ni orden aparente, se encuentran un sin fin de antiguos palacios y templos budistas e hinduistas con grandes estatuas de dioses protegiéndolos, casas newaris de ladrillo rojo, espectaculares balcones y ventanas de madera tallada, talleres artesanos, patios y estanques centenarios, mandalas, molinillos de oración, mercados, velas, ungüentos de tigre, motos, taxis, refugiados tibetanos, montañeros, guías de senderismo, vacas sagradas que pasean a sus anchas e incluso monos. En Katmandú el caótico y polucionado tráfico se mezcla con los mercados, las antiguas tradiciones y con una rica herencia artística y cultural que a menudo se usa como objeto de uso cotidiano. Es frecuente ver chaityasy -pequeñas estatuas de dioses- utilizadas como tendederos públicos, o plataformas de templos empleadas como aparadores de un mercado de frutas y verduras. Pero es todo este desorden y confusión lo que confiere a esta legendaria y mística ciudad de un aura especial. Pasear a las bravas o dejarse guiar por las rutas a pie de alguna guía -la Lonely Planet, por ejemplo- por el laberinto de calles que rodea Durbar Square, llenas de templos, santuarios, patios, chaityas y estatuas escondidas entre tiendas, mercados y transeúntes son las alternativas posibles. Por estas últimas se puede contemplar el día a día de los habitantes de Katmandú lejos de los turistas, y su fascinante relación con los abundantes tesoros arquitectónicos de la ciudad.


[editar] Un paseo de Thamel a Durbar Sq

Ver mapa.

Mercado de Asan Tole
Estupa en Yatkha Bahal

El recorrido alcanza algo más de 1,5 km y se inicia en Tahiti Tole, una pequeña plaza en el barrio de Thamel, presidida por una blanca stupa del siglo XV, rodeada de vendedores ambulantes de frutas y verduras. A un lado queda el Templo de Nateshwar dedicado a Shiva. A pocos metros de allí, en una pequeña plaza, custodiada por dos leones de bronce y rodeada de chaityas y pequeñas estatuas se encuentra la Estupa de Kathesimbhu (1650), que dicen es una copia menor de Swayambhunath y un conocido lugar de peregrinación en el barrio viejo. De camino se pasa frente a un pequeño león de piedra y una estatua de Ganesha. Balcones, ventanas y puertas de madera son impresionantes, autenticas obras de arte que nunca han sido restauradas.

El patio Nag Bahal alberga los templos de Sikkha Narayan dedicado a Vishnu, y el de Saraswati dedicado a Shiva. Pero lo más impresionante es un pequeño Buda erguido del siglo VI escondido entre la consulta de un dentista y una tienda de refrescos. Girando a la izquierda, se pasa frente al Templo de Ugratara, una pagoda de tres tejados donde dicen que una oración hace maravillas en la vista; y Haku Bakal, un patio con una pequeña stupa, una chaitya, y una espectacular ventana de madera tallada. Más adelante, el chowk de Ason Tole es el punto de encuentro de seis importantes calles de la ciudad y hasta 1934 lugar de salida de las caravanas a Tibet. Hay un animado mercado de telas, artículos de bronce, latón, especias y sobre todo frutas y verduras, que se mezclan con los vendedores de cadenas de flores naranjas para los fieles y devotos que visitan el Templo de Annapurna, una pagoda de tres pisos dedicada al dios de la abundancia.

En el camino se encuentra el Templo de Seto Machhendranath, venerado por hindúes y budistas, y siguiendo Makhan Tole, una transitada calle comercial, se llega a Indra Chowk, un patio donde los tenderetes de telas y mantas se instalan en las plataformas de los Templos de Mahadev y Shiva. Sorprende como cualquier elemento urbano, independientemente de su historia, antigüedad o condición religiosa se convierte en objeto de uso cotidiano. Luego viene Itum Bahal, un enorme y tranquilo patio donde, junto a algunas chaityas y un templo con una bonita ventana de madera tallada, hay una pequeña stupa blanca. Por último antes de llegar a Durbar Square aparece Yatkha Bahal, otro patio con una gran stupa central.


[editar] Durbar Square

Durbar Square, la plaza del palacio, fue hasta hace un siglo la residencia de los reyes, y por tanto centro del casco antiguo. En ella se encuentran las autenticas joyas arquitectónicas de la ciudad, la mayoría de las cuales databan de los siglos XVII y XVIII, pero el terremoto de 1934 causo graves daños y hubo que reconstruir muchos de ellos. El acceso de un día cuesta 300 npr, aunque en el site office que hay en Basantapur Durbar, junto a Kumari Ghar (la casa de la diosa viviente) puede prorrogarse hasta una semana.

Lo primero que llama la atención es Maju Deval (XVII), un templo de tres tejados en forma de pagoda construido sobre nueve escalones. Pilares, ventanas y puertas son de madera tallada y su interior alberga un lingamde Shiva. Frente a él hay un templo blanco en forma de mazorca dedicado a Kamdev. Conviene subir los escalones hasta la base del templo. Desde allí se obtienen unas fantásticas vistas de buena parte de la plaza y es fácil observar a los rickshaws, porteadores, o vendedores de fruta y verdura del mercado.

En frente queda Gaddhi Baithak, un edificio neoclásico blanco construido como parte del palacio por Chandra Shamsher en 1908 durante el reinado de Prithvi Bir Bikram Shah, que rompe la placida y mística atmosfera de la plaza. A la izquierda está el Templo de Shiva y Parvati, construido durante el reinado del rey Rana Bahadur Shah sobre una plataforma de ladrillos de tres niveles. Merece la pena fijarse en las figuras de madera de Shiva y Parvatti que se asoman desde la ventana central del primer piso. A la derecha el Templo de Mohan Trailokya Narayan (1690), dedicado a Vishnu, tiene cinco escalones, tres tejados y bellas vigas con diferentes imágenes talladas. Frente a él se levanta una gran estatua de Garuda, el hombre pájaro compañero del dios Vishnu. También puede verse desde aquí el Temlo de Bhapgwati, de tres plantas y tres tejados que forma parte del patio de Palacio.

Siguiendo la parte exterior de la plaza se pasa junto a una gran imagen de piedra que representa a Shiva en su manifestación destructiva, la imagen de Kal Bhairab, donde multitud de fieles depositan guirnaldas de flores como ofrenda, y por el Templo Kotilingeshwar Mahadev, construido en piedra, dedicado a Shiva y rematado por una cúpula en forma de campana. El animado y concurrido Templo de Mahendreshwar, una pagoda de dos tejados coronada por un paraguas de oro dedicado a Shiva, es último templo de la plaza.

De vuelta al lado interior de la plaza, se halla el Templo de Jagannath construido sobre una plataforma de tres niveles y dos tejados. Es el más antiguo de la plaza y llama la atención por las esculturas eróticas en las vigas que sujetan los tejados. A su izquierda queda una estatua arrodillada de Hanuman, dios hindú que siempre se representa en forma de mono, y a su lado la entrada principal al Palacio de Hanaman Ddhoka, con un par de leones guardianes de piedra. Dejando atrás el palacio se pasa entre el Templo de Degutalle, una divinidad de la familia de los reyes mallas, y la altísima Columna del Rey Pratap Malla, sentado en un trono en forma de loto junto a sus dos mujeres y cinco hijos. Después, y de frente, aparece la Gran Campana, apoyada sobre dos columnas de piedra y cubierta por un techo de tejas. Solo suena cuando se hacen ofrendas al templo de Degutalle.

De entre las múltiples ofertas de terrazas con vistas a Durbar Square la del Himalaya rest, frente al palacio de Basartapur. puede ser una buena opción. No hay turistas, solo jóvenes nepalíes.


Durbar Sq. Maju Deval
Vacio.jpg
Durbar Sq. Templo de Indrapur
Vacio.jpg
Durbar Sq. Templo de Shiva y Parvati
Vacio.jpg


[editar] Otro paseo, al sur de Durbar Sq.

Ver mapa.

La segunda ruta -menos de 2 km- empieza en el Templo de Kasthamandap (siglo XII), un santuario abierto de tres plantas, que se dice fue construido con la madera de un solo árbol. En medio hay una imagen de Gorakhnath y otra de Ganesh en cada una de sus cuatro esquinas.

En dirección sur está el Templo de Bhimsen, protector de comerciantes y artesanos, flanqueado por dos leones de piedra, y otro león dorado, frente a él, sobre una columna. Girando a la izquierda el paseo bordea el depósito de agua de Kohiti, donde algunas mujeres lavan la ropa.

Cerca de allí está el templo de Ram Chandra, dedicado al héroe de los textos sagrados del Ramayana, y a continuación se llega llega al espectacular Templo de Jaisi Deval, de triple tejado y elevado sobre siete pedestales. Como está dedicado a Shiva, un toro Nandi aparece situado frente al primer tramo de escaleras.

De regreso hacia Durbar Square se pasa por varios patios (toles), por la plaza Lagan donde hay montado un mercado de frutas y verduras alrededor del Templo Machendranatah, y, a punto de llegar a Durbar Sq por dos maravillosos Garudas alados frente al Templo de Adko Narayan.


Depósito de Kohiti
Vacio.jpg
Templo de Jaisi Devall
Vacio.jpg
Imgen de Garuda frente a Adko Narayan
Vacio.jpg


[editar] Comer

Old Tashi Deleg Tibetan. A pesar de estar en zona mochilera, rodeado de locales con música a todo trapo y tiendas con ropa de montaña, conserva un estilo autóctono, poco adulterado, y un interior lleno de proclamas en favor de la entidad tibetana y su independencia. Y lo más importante, la comida es excelente. Tingmo (steamed fermented bread with gravy of fing and assorted vegetables), enchilada espinach (spinach, mushrooms, baeans farnished with cheese), tongba (millet beer)...

No hay que perder de vista el Yangling Tibetan, un minúsculo restaurante escondido en la primera planta de un pequeño callejón a las afueras de Thamel. Los chicken chilli momo son de otro planeta. Ni tampoco hay que olvdarse del Old Tashi Deleg Tibetan. Syabhaley chicken, cheese stuffed soyabean hamburguer (toffu) in cream spinach mushroom sauce with chips & salad, masala papad …

Probablemente el único oasis de paz y tranquilidad dentro del bullicio urbano de Katmandú es Garden of Dreams. Tras sus muros se esconde una cuidada combinación de jardines de flores, arbustos y árboles, estanques, fuentes, refinados muebles de jardín, balconadas, varios pabellones (que incluyen un restaurante de precios europeos) e incluso un anfiteatro. No es un lugar imprescindible pero si un agradable sitio donde echarse una siesta. Además dicen que sus momos son deliciosos.

Shree Lal House of Vegetarian, lababdar roll (cebolla, pimientos, zanahoria, queso cottage y nueces envuelto en pan indio), assorted veg pakora (verduras variadas fritas), paneer dosa (dosa picante rellena de sambar y queso cottage), salt lassi, (bebida tradicional de la India hecha a base de yogurt), Está bien, pero no tan bueno como dice alguna la guía.




[editar] El Valle de Katmandú

Katmandú, es el punto ideal desde donde organizar viajes al resto del país, pero sobre todo es la base para hacer excursiones de un día al resto del valle, que en un radio de 20 km ofrece siete enclaves protegidos por la UNESCO.

Ver mapa.


[editar] Patán

Buda en Nayachucwok Bahal
Templo Kumbeshwar

Ver mapa.

Se cree que Patán fue construido en el siglo III a.c. por la dinastía de Kirat, ampliada por los Lichhavis en el siglo VI y otra vez por los Mallas en el período medieval, que fue cuando alcanzó pleno esplendor. Por tamaño, Patán es la tercera ciudad de Nepal, y aunque está separada de Katmandú por el río Bagmati las dos ciudades son tan vecinas que se confunden. Sus habitantes llaman a Patán Lalitpur, que significa "ciudad de las artes", y de ello hay muestra en la infinidad de templos, grandes plazas, monasterios, casas antiguas, imágenes, esculturas talladas en piedra, puertas de bronce o tallas de madera que abundan en su Durbar Square y alrededores.

Como orientación, un taxi a Patán puede costar 400 npr, seguramente el precio para un nepalí sería inferior, pero el equivalente a un euro para un trayecto de 20-30 minutos no parece exagerado.

La entrada al centro monumental se hace por Patán Dhoka, la puerta de la ciudad, donde hay que comprar el ticket de acceso al casco antiguo.


Camino a Durbar Sq

Desde Patán Dhoka se inicia un corto paseo por calles semi adoquinadas y polvorientas, pero con menos trafico que en Katmandú. Por el camino se van encontrando templos, monasterios, patios (bahals) y pozos (tuns). En el estanque de Pim Bahal Pokkari se halla una encalada stupa del siglo XIV y el Monasterio Chandeshwari, un templo tipo pagoda de tres tejados construido en 1.663. Vale la pena entretenerse en un par de patios llenos de chaityas, pequeños templos funerarios con forma de stupa, Nayachucwok Bahal con un llamativo Buda sentado de 4 mts de altura, y Naga Bahal con un pequeño Nandi dorado.

Muy cerca de Durbar Square, al norte, se encuentra el Templo Dorado, construido en el siglo XII por el rey Bhaskar Verma. Tras cruzar una oscura y angosta puerta de piedra aparece un patio bordeado por molinos de oración, estatuillas en bronce de monos, elefantes y dioses, ofrendas, grabados en las paredes... No queda ni un hueco libre. El patio, dos escalones por debajo, simboliza amrit, el océano de la inmortalidad del que beben los dioses, y en medio, "flotando" en este océano, un templo de tres tejados dedicado a Buda. El templo debe su nombre a las laminas de metal dorado que lo recubren.

Cerca, aunque alejándose de Durbar sq., se encuentra el Templo Kumbeshwar, una espectacular pagoda de cinco plantas dedicada a Siva. Construido en 1391 por Jayast Hiti Malla, es punto de peregrinación anual para los hindús durante el Janal Purnima, el momento en que las castas brhamin y chhetri remplazan el cordón sagrado que cuelga sobre sus hombros. Se cree que los dos estanques del templo contienen agua del lago sagrado de Gosainkunda, al norte del valle de Katmandú.

Antes de llegar a Durbar Square, en la plaza Swotha Tole, aun se hallan los templos de Rada Khrisna, tipo pagoda, Narayan, con un Garuda enfrente, y Krishna, de influencia india.


Durbar Square

Templo de Narshinga, en Durbar Sq
Imagen de Yoganarendra, en Durbar Sq

Es, sin duda, el principal atractivo de la ciudad. La plaza está llena de antiguos palacios, templos, santuarios y esculturas, que al igual que en Katmandú y Bhaktapur se ubican alrededor del antiguo Palacio Real. Un largo pasillo divide la plaza y facilita su visita. A un lado quedan el Templo de Vishwanath (1.627), una fantástica pagoda de dos tejados, con frisos de madera y tallas de piedra, dedicada a Shiva y que guarda en su interior un enorme lingam. Hay estatuas de Nandi y Ganesh, además de un par de elefantes protegiendo las escaleras de acceso.

Khrishna Mandir (1637) dedicado a Visnu, es un templo hindú en piedra de tres pisos soportados por multitud de columnas. Frente a él hay una columna con imagen de Garuda, el ave en la que cabalga Visnu. Junto a este templo, se levanta otro, también dedicado a Visnu. Es el Templo de Jagannarayan (1.565), el más antiguo de la plaza.

Luego vienen el Templo de Hari Shankar (1704), una preciosa pagoda de tres pisos custodiada por dos elefantes arrodillados y el Templo de Narshinga, dedicado igualmente a Visnu. Frente a él se encuentra la estatua del Rey Yoganarendra Malla sentado sobre una alta columna y rodeado de sus reinas. La enorme Campana de Taleju (1736) suspendida sobre dos columnas y el curioso Templo de Krishna (1723), de inspiración hindú en piedra de planta octogonal completan este espacio.

El borde de la plaza está ocupado casi en su totalidad por el Palacio Real, construido como residencia de los gobernantes Malla del reino de Patán.

Se organiza en forma de una sucesión de patios, el primero de los cuales es Sundari Chowk (1647), frente al que hay unas esculturas de Hanuman, Ganesh y Visnu. Mul Chowk era el patio central, en su centro está el Templo de Bidya, una pequeña estructura dorada que parece una fuente, y en las esquinas del fondo dos templos de triple tejado con forma de pagoda, los templos de Taleju Bhawani y Degutalle. Cruzando la puerta dorada, desde la que el rey ocasionalmente hacia apariciones públicas, se accede al tercer patio, Keshab Narayan Chowk, que alberga el pequeño Museo de Patán.

Si hay tiempo, nada como pasear por los alrededores de Durbar Square, siguiendo un siguiendo un camino distinto del de la llegada. Hacia el sudoeste, las calles están llenas de gente, cada dos pasos hay un templo, pagoda o estatua de algún dios que compaginan, todos ellos, su carácter sagrado con tareas más mundanas como servir de expositores de un mercadillo o de tendederos de ropa improvisados.


Vista de Durbar Sqare
Vacio.jpg
Templo de Vishwanath, en Durbar Sq
Vacio.jpg
Templo de Hari Shankar, en Durbar Sq
Vacio.jpg



[editar] Bhaktapur

Puerta Laksu Dhokha
Durbar Square, en Bakhtapur
Puerta Dorada, en Durbar Sq

Bakhtapur está a unos 45 minutos en coche de Katmandú.

La ciudad de los devotos, es la tercera de las ciudades medievales de Nepal, junto a Patán y Katmandú. Fue fundada en el siglo XII por el rey Ananda Deva Malla y hasta el siglo XVI dominó política y económicamente todo el país. Los impuestos y peajes cobrados a los comerciantes que la atravesaban en su estratégica ubicación en la ruta comercial entre India y Tíbet le reportaron gran riqueza. Y esta prosperidad animó su vida cultural y la convirtió en un verdadero museo al aire libre. Con su aire rural y la ausencia de tráfico, un laberinto de calles adoquinadas donde proliferan los templos hindúes y los santuarios budistas, además de tallas y de esculturas en plazas, calles y fachadas de edificios, la hacen un lugar muy agradable de visitar y por donde pasear.

Para visitar Bhaktapur hay que pagar una entrada en cualquiera de los doce accesos a la ciudad vieja. Ver mapa.


Durbar Square

La plaza de Durbar Square se convierte en una sucesión de templos, monasterios y bellos edificios con trabajadas tallas de madera en puertas y ventanas alrededor del palacio real. Y aunque al menos un tercio de su patrimonio se perdió en el terremoto de 1934, queda arte para aburrir.

Si se entra por Lasku Dhoka, la puerta de la ciudad, a mano derecha quedan los cuatro templos hindúes de Char Dham construidos para proporcionar un lugar de culto a los peregrinos que no pueden desplazarse hasta los templos primigenios situados en Uttarakhand.

Luego aparece el espacioso rectángulo de Durbar Square, la Plaza del Palacio, donde se pueden ver la Galería Nacional de Arte, cuya puerta está flanqueada por enormes leones guardianes, y la Puerta Dorada (1754), que da acceso a los patios interiores del Palacio, sede de la realeza hasta 1769. En estos patios se encuentran el Templo Taleju, donde sólo los hindúes tienen acceso, y Naga Pokhari, un curioso depósito de agua adornado con serpientes.

Frente a la puerta del palacio está la estatua del rey Bhupatindra Malla (1699) en actitud de plegaria en lo alto de una columna, a su lado la Campana de Taleju (XVIII), empleada para anunciar las oraciones vespertinas y matutinas en el templo del mismo nombre, y detrás el Templo de Vatsala Durga (1727), un hindú, de dos pisos, dedicado a una manifestación de la diosa Parvati.

Tras este templo está Chyasilin Mandap, la reconstrucción alrededor de una estructura metálica original de un llamativo templo octagonal destruido por el terremoto de 1934, la cisterna de agua con un pintoresco surtidor en forma de cocodrilo, y el Templo de Pashupatinath, el templo más antiguo de la plaza, dedicado a Shiva es conocido por sus llamativas figuras eróticas.

Avanzando, frente a la esquina sudeste del palacio se encuentra el Templo de Siddhi Lakshmi, de piedra y siempre de inspiración hindú, cuyas escaleras de acceso están flanqueadas por diferentes animales guardianes.

Girando la esquina se encuentran las imágenes de unos leones que guardaban un templo destruido en el terremoto de 1934, y el monumental Templo de Fasidega, dedicado a Shiva, que se alza sobre un pedestal de seis niveles, con vacas, elefantes y leones guardianes que bordean la alargada escalera de acceso.


Taumadhi Square

A cinco minutos de Durbar Sq se encuentra otra plaza llena de historia. Taumadhi Square está dominada por el espectacular Templo de Nyatapola (1702), dedicado a la diosa Lakshmi, que con sus cinco tejados y 30 m de altura es el más elevado de Nepal. La escalera principal está toda ella bordeada de figuras protectoras cuyo poder va en aumento a medida se asciende y se gana proximidad al santuario. Al otro lado de la plaza el Templo de Bhairabnath (XVII), dedicado al dios Shiva, es otra fantástica pagoda de tres tejados. Dos leones de metal con la bandera del país guardan la fachada.

Entre visita y visita el Cafe Nyatapola ofrece la posibilidad de tomar algo y resulta difícil de resistir si aparece una mesa libre en su terraza.

A dos minutos, en la Plaza de los Alfareros está todo lo relacionado con el mundo de la cerámica. En un extremo quedan los hornos de cocción, cubiertos de barro y paja, tras ellos en tornos impulsados a pedales o con el pie directamente se modelan las vasijas, y en el centro de la plaza y calles adyacentes centenares de recipientes se secan al sol, para ser luego vendidos en las tiendas que rodean la plaza.


Taumadhi Tole
Vacio.jpg
Templo de Bhairabnath
Vacio.jpg
Plaza de los Alfareros
Vacio.jpg



[editar] Pashupatinath

Templo de Pashupatinah
Templo de Vishwarup, en Pashupatinah

Pasupatinath se encuentra a 5 km de Katmandú, muy cerca del aeropuerto. Si se va en taxi, la parada natural es junto a las taquillas para el acceso al centro histórico.

Pasupatinath es para el visitante una experiencia única, tanto por el paisaje verde y de naturaleza viva, como por la posibilidad de acercarse a los rituales de devoción del hinduismo que normalmente no se ven en otros lugares. Permite contemplar cómo los devotos se mojan, lavan o incluso beben en las sucísimas y contaminadas aguas del río, a donde no sólo van a parar las basuras de todo Katmandú, sino también animales muertos y cuerpos no completamente incinerados. Todo ello, unido al propio espectáculo de los entierros y cremaciones, lo convierten en una experiencia de sabores contradictorios pero intensa e interesante en cualquier caso.

Como no todos los hinduistas tienen la suerte de morir en Benarés -ahora Varanasi- y que sus cenizas sean arrojadas al Ganges, en el Valle de Katmandú, a orillas del río sagrado Bagmati -afluente, sin embargo, del Ganges- se encuentra uno de los centros de peregrinación más importantes del hinduismo, el Templo de Pashupatinath, dedicado a Shiva, dios de la creación y la destrucción. Fue construido por el rey Bhupalsingh Malla en el siglo XVII, después de que el anterior edificio de madera fuese destruido por las termitas.

Aquí llegan peregrinos de todos los rincones de Nepal para purificar sus almas en el río, devotos que llevan a incinerar a sus muertos, y sadhus (santones), que viven de las limosnas o del dinero que sacan posando en fotos para turistas. Sólo los hindúes pueden acceder al interior del templo, el resto debe conformarse con mirar desde la otra orilla del río. Pero vale la pena. Allí hay una terraza con decenas de pequeños santuarios de Siva, así como el templo de Ram, en cuyos alrededores pululan los sadhus 'buscafotos'.

El templo tiene unas amplias escalinatas de piedra (ghats) que llegan hasta el río, donde se realizan las inmersiones para purificarse. También tiene -y se ven- hasta media docena de ghats crematorios. Allí, el cuerpo del difunto vestido de blanco es lavado mientras los hombres de la familia realizan diversos rituales. Las mujeres esperan arriba, llorando. Posteriormente el cuerpo es incinerado, para despojarse de lo inútil a la hora de la reencarnación. Las cenizas serán arrojadas al río para ser arrastradas, corriente abajo, por las aguas sagradas. Las ceremonias se realizan a diario, en público, a la vista de todos, pueden contemplarse sin disimulo, pero con el máximo respeto, desde la orilla de enfrente.

Desde las terrazas accesibles a los visitantes, unas escaleras suben colina arriba hasta los templos de Vishwarup y Gorakhnath, por espacios rodeados de docenas de pequeñas santuarios de Siva, lingams y estatuas de Nandi que se esparcen por toda la colina. En toda ella abundan los monos, que pueden ser muy agresivos en su búsqueda de comida, y que por ello requieren precaución.

Bajando la colina por el otro lado y atravesando el parque de ciervos de Mrigasthali -Siva anduvo por estas lares en forma de ciervo- se llega al Templo de Guhyeswari.



[editar] Boudhanath

Boudhanath
Boudhanath


Se visita fácilmente desde Pashupatinath, aunque la distancia entre uno y otro lugar requerirá un medio de transporte.

Durante siglos la estupa de Boudhanath, dios de la sabiduría, ha sido un importante lugar de peregrinación y meditación para budistas tibetanos y nepalíes. En el pasado, cuando las rutas comerciales con Tíbet estaban abiertas, peregrinos, viajeros y comerciantes acudían a ella para pedir o agradecer un paso seguro a través de las altas montañas. Hoy es el principal centro de culto y estudio del budismo en el Valle de Katmandú y uno de los más grandes y significativos monumentos budistas del mundo.

La gran estupa fue construida alrededor del siglo V, no se sabe a ciencia cierta por quien. Pero una de las leyendas habla de una viuda llamada Jyazima que quería hacer una ofrenda importante a Buda usando para ello todos los ahorros que había ganado como vendedora de gallinas. Pidió permiso al rey, quien le dio su consentimiento a condición de que sólo usara el terreno comprendido dentro de una piel de búfalo. Jyazima cortó la piel de búfalo en finísimas tiras y reclamó como suya la tierra incluida dentro de una circunferencia dibujada con ellas. Y aunque ello despertó la ira de los ricos y poderosos, y el rey se sintió engañado por la anciana señora, no retiró su palabra de concederle el territorio acordado.

Desde el cielo la estupa parece un mándala gigante, la representación geométrica y astrológica del cosmos, de proporciones perfectas. Cada parte tiene su significado, la base representa la Tierra, la semiesfera sobre ella el Agua, la torre dorada pintada con los ojos de Buda simboliza el Fuego, y la corona sobre ella el Aire. Alrededor de la base hay 108 nichos que contienen imágenes de Buda y un círculo de molinillos de oración con el mantra "Om Mani Padme Hum" grabado en ellos, que los peregrinos hacen girar en su desplazamiento alrededor del paso circundante. Sobre ella ondean miles de banderas de oración con mantras parecidos.

La estupa está rodeada de pintorescas casas de colores, restaurantes, tiendas de souvenirs, y más de 30 gompas (monasterios) construidos tras la masiva afluencia de refugiados tibetanos. Como parte de un ritual, la gente camina alrededor de la estupa en la dirección de las agujas del reloj mientras repiten mantras en silencio o en voz alta. Entre los devotos se cuentan muchos monjes y budistas tibetanos. Todo el lugar se ve impregnado de la estética y los objetos típicos del budismo: lámparas de mantequilla, sombreros, tambores tibetanos, cuencos cantores o queso de yak -duro como un tronco- y de gentes de rasgos mongoles, tan diferentes de los acostumbrados en la etnia newar mayoritaria en el valle.

Para comer el Stupa View Restaurant, vegetariano, de platos sabrosos y creativos, y con excepcionales vistas a la stupa será una excelente solución.



[editar] Swayambhunath

Swayambhunath, Buda sentado
Estupa de Swayambhunath


Swayambhunath, se encuentra al borde mismo de la ciudad de Katmandú. También llamado templo de los monos, es un antiguo complejo religioso situado en la cima de una colina. Su cúpula blanca y su brillante aguja de oro son visibles desde cualquier parte del valle de Katmandú. Una inscripción en la piedra evidencia que la estupa ya era un importante destino de peregrinación budista en el siglo quinto.

Se cree que fue fundada por el bisabuelo del rey Mānadeva (464-505), el rey Vṛsadeva, aunque su leyenda es mucho más interesante. Habla de una milagrosa flor de loto plantada por un Buda anterior, que floreció en el lago que cubría el valle de Katmandú. El loto irradiaba una misteriosa luz brillante, y santos, sabios y divinidades viajaban al lago para venerar esa luz, milagrosa por su poder en la concesión de la 'iluminación'. Durante ese tiempo el Bodhisatva Manjushri, que estaba meditando en la montaña sagrada de Wu Tai Shan, tuvo una visión del deslumbrante resplandor y voló a través de las montañas de China y Tíbet a lomos de su león azul para adorar la flor de loto. Tan impresionado quedó por la potencia de la radiante luz del loto, que con una gran espada cortó un desfiladero en las montañas que rodeaban el lago para drenar el agua, y hacer así el lugar más accesible a los peregrinos. El loto se transformó en una colina y la luz se convirtió en la Estupa Swayabhunath.

Se accede al lugar por una larga y empinada escalera de 365 escalones, que conducen directamente a la plataforma principal del templo. A los lados hay estatuas de Buda, chaitayas, puestos de artesanía local, astrólogos y decenas de macacos -muy agresivos en cuanto huelen comida. Al llegar arriba una taquilla dispensa los billetes de entrada.

Lo primero que se advierte es un enorme rayo celestial protegido por dos leones. Tras él la estupa principal ocupa casi la totalidad del espacio. En cada uno de sus cuatro lados están dibujados los ojos de Buda, y bajo ellos el número uno en alfabeto nepalí que indica que la única forma de iluminación es a través del camino budista. Sobre estos ojos, un 'tercer ojo' hace referencia a la sabiduría interior. La base central esta bordeada por ruedas de oración que los peregrinos hacen girar en su recorrido alrededor de la estupa, y sobre ella ondean miles de banderas con con las que el viento renueva la expresión de los mantras escritos.

Aunque de rito budista, el lugar es venerado también por los hindúes. La estupa está rodeada de signos de devoción de orígenes indios -chaitayas, pequeños santuarios, imágenes y estatuas de divinidades diversas, lingams de Shiva, y un popular templo dedicado a Harati- que comparten el poco espacio que hay con los monos y los peregrinos. Desde el mirador se obtienen unas excelentes vistas del Valle de Katmandú.


[editar] Mountain Flight

Mountain Flight es un vuelo panorámico de corta duración que ofrece la oportunidad de disfrutar sin esfuerzo de las mejores vistas del monte Everest (8.848 m) y otros altos picos del Himalaya como Shisa Pangma (8.013 m), Melungtse (7.023 m), Gauri Shanker (7134 m), , Cho Oyu (8.201 m), Pumori (8.171 m), Nuptse (7.855 m), Lhotse (8.516 m) y Amadablam (6.856 m).

Los vuelos son ofrecidos por varias compañías aéreas locales en pequeños aviones de hélices de entre 20 y 30 plazas. Despegan cada mañana desde el aeropuerto de Kathmandú entre 06:30 y 08:30. La duración del vuelo es de una hora.

Con frecuencia, muy especialmente en invierno, el aeropuerto de katmandú permanece cerrado por motivos atmosféricos. Por ello lo mejor es adquirir los pasajes de vuelo en alguna agencia de viajes de Katmandú y asegurarse de que los billetes tienen full refund, lo que significa que en caso de cancelación por mal tiempo la reserva puede cambiarse a otro día o existe el derecho a desistir del vuelo y a exigir el reintegro completo del importe.

En el avión todos los pasajeros disponen de asiento con ventana durante todo el vuelo. Se entrega a todos ellos un mapa con el perfil de la montañas, con el nombre y altitud de cada una de las cumbres, para que sean fáciles de identificar en pleno vuelo. Además, todos los pasajeros son invitados a la cabina, durante aproximadamente un minuto, desde donde se pueden tomar algunas fotos espectaculares de las montañas más altas del mundo, mientras el copiloto explica lo que se está viendo.

Una vez despega, el avión toma rumbo al este y casi desde el primer momento se divisa la cordillera del Himalaya. La ruta conduce hasta poco más allá del Everest desde donde tras unos breves instantes el avión emprende el regreso al aeropuerto de Katmandú.

Durante el vuelo se produce un continuo trasiego de los pasajeros en busca de las ventanas desde las que obtener las mejores vistas. Al aterrizar la sensación general es de deseo de repetir. La experiencia es impagable porque los paisajes y la emoción que producen las montañas son únicos.


Mountain Flight
Vacio.jpg
Mountain Flight
Vacio.jpg
Mountain Flight
Vacio.jpg



Regresar al artículo de Nepal

Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Acciones
Navegación
Herramientas
Comunidad