Países balcánicos

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Los países que integraban la antigua Yugoslavia -añadiendo a la lista Albania y Bulgaria- forman el grueso de lo que se conoce como Países Balcánicos. Con la excepción de Croacia siguen componiendo uno de los espacios más interesantes y sin embargo menos visitados de Europa.

Se asientan en una zona básicamente montañosa limitada por los Balcanes y los Alpes Dináricos, por un lado, y por el mar Adriático, por otro. Poseen una compleja diversidad étnica y, por lo que afecta a la religión, aunque la mayoría de los habitantes son católicos y ortodoxos, hay también una amplia población musulmana -principalmente en Bosnia-Herzegovina, Kosovo y Macedonia- como resultado del largo período de dominación otomana sobre buena parte de la región. En lo que se refiere a idiomas existen notables similitudes entre las distintas lenguas que hablan las diferentes comunidades a pesar de que unas usen el alfabeto cirílico y otras el latino. Las distintas comunidades, las diversas lenguas, las diferencias históricas, la quebrada geografía, unidas todas ellas a las distintas reclamaciones políticas y nacionalistas han hecho de la zona un foco de tensión permanente que tuvo su último episodio en la reciente Guerra de los Balcanes del 91-95, y posteriormente en la crisis de Kosovo.

Ahora, años después del último conflicto, los Balcanes son una zona segura para viajar y tan fácil como puede serlo cualquier otra dentro de Europa. Quizás lo más complicado sea el continuo cambio de moneda, el uso de alfabeto cirílico en algunos países, y el escaso conocimiento del inglés, que convierte al alemán o al italiano en idiomas a los que recurrir especialmente en Kosovo y el norte de Montenegro. El transporte público y las carreteras están en buen estado, hay cajeros automáticos y oficinas de cambio en todas las ciudades, y la oferta hotelera y de restauración es abundante. En cuanto a los precios, cuanto más al noroeste más caro es, llevándose la palma la costa adriática de Montenegro y Croacia. En el resto, los precios son moderados tirando a bajos.

Mostar, Bosnia
Sarajevo, Bosnia
Belgrado, Serbia
Belgrado, Serbia
Lago Ohrid, Macedonia
Lago Ohrid, Macedonia
Budva, Montenegro
Trogir, Croacia
Split, Croacia

Una cosa hay que tener en cuenta al planificar el viaje, Serbia no reconoce la independencia de Kosovo, y considera ilegal la estancia en este país sin un sello de entrada serbio en el pasaporte. Si se entra en Kosovo desde un tercer país y se quiere a continuación entrar en Serbia se corre el riesgo de ver denegada la autorización de entrada. Lo más aconsejable sería entrar en Kosovo desde Serbia lo que permite tanto regresar a este último país por el mismo camino por el que se entró como salir por cualquier otra frontera.

Para los europeos, los Balcanes resultan un lugar privilegiado. En ellos se encuentra un poco de todo, a una distancia de apenas dos horas de avión desde casi cualquier punto: Iglesias, mezquitas, sinagogas y restos de todas las culturas que han pasado por Europa; una gastronomía deliciosa y variada; en el Adriático, ciudades amuralladas, playas de aguas cristalinas y algunas áreas de buceo; en el interior, impresionantes paisajes naturales, lagos y altas montañas donde practicar senderismo; y en general poco turismo y buenos precios, excepto en la región del Adriático próxima a Dubrovnik.


Contenido

[editar] Historia

Antes y durante la Edad Media

Los Balcanes, tras la división del Imperio romano, se convirtieron en tierra de frontera entre el Imperio de Oriente y el de Occidente y por ello en tierra de conflicto.

La geografía, montañosa en muchas regiones, no ayudaba a pacificar las disputas que nacían de la intervención de reinos, invasiones y conflictos propios de un espacio de encrucijada donde se jugaban intereses muy diversos.

Durante la Edad Media el Imperio bizantino, heredero del Imperio romano, tuvo en la región una presencia importante. Los agresivos reinos bárbaros del norte presionaron sobre la región. Pero fueron los búlgaros quienes en competencia con Bizancio crearon entre los siglos V y IX un primer imperio y desde el siglo X hasta finales del XIV un segundo imperio más poderoso que el primero y que se extendió hasta el Adriático. Los venecianos, aliados de Bizancio, ocuparon por las buenas, y cuando hizo falta por las malas, partes considerables de la costa dálmata. Y mordiscos parecidos sobre territorio bizantino hicieron los reinos cristianos de Centroeuropa cuando, aprovechando las cruzadas, tuvieron ocasión de apoderarse de nuevas tierras.

Los Balcanes vivieron durante la Edad Media pocos momentos de paz y con la caída de Constantinopla en manos de los turcos (1456) las turbulencias se hicieron más intensas. En poco tiempo, la región entró a formar parte del Imperio otomano, que fue frenado en su expansión hacia el norte por los húngaros y por el Imperio austríaco.

Ocupadas Grecia, Albania, Macedonia y Bosnia, la frontera quedó al borde de la Voivodina, en la actual Serbia, y al norte de Bulgaria que también entró a formar parte de Imperio otomano.

La llegada del Islam provocó importantes desplazamientos de la población que, en su huída hacia territorios vecinos, mantuvo sus diversas identidades nacionales. Y el desplazamiento frecuente de la frontera debido al empuje hacia el norte del imperio turco y la reacción hacia el sur de los imperios y reinos cristianos hizo más complicado todavía el mosaico étnico en la región.

A épocas de conflicto les siguieron etapas de convivencia y pueblos y ciudades se acostumbraron a tener comunidades cristinas católicas, ortodoxas, musulmanas y judías de procedencias diversas y en convivencia muchas veces armónica.


Siglo XIX

El tenso y a la vez familiar equilibrio en la región se rompió con el debilitamiento del Imperio otomano, con la intervención de las potencias europeas y con el despertar del nacionalismo que recorrió el continente europeo en el siglo XIX.

El Imperio austrohúngaro, ocupaba en el s. XIX buena parte de los Balcanes, pero no era necesariamente un aliado para el resto de potencias europeas. Turquía había puesto su ejército al lado de Inglaterra en la guerra de Crimea -la de la famosa 'carga de la caballería ligera'- para contener a Rusia, y servía también de contrapeso al fuerte poder de Europa central que se consolidaba con la pujanza de Prusia. Para parte de Europa, Turquía no era un enemigo a batir. Pero en el curso del siglo XIX resultó ser una potencia demasiado débil. Una potencia con dificultades cada vez mayores para sujetar a las naciones que había dominado en los Balcanes.

En 1810 el Imperio austrohúngaro, arrebató a Turquía Bosnia y Herzegovina. Después de una guerra, en 1830 Grecia se independiza del Imperio otomano. En 1870, tras otra guerra, entre Turquía y Rusia, esta vez, Bulgaria obtiene la independencia. Serbia, bajo el dominio del imperio austríaco y después de un largo período de revueltas se declara independiente en 1882. En 1910 Kosovo y Montenegro hacen lo mismo liberándose del Imperio turco.

La sucesión de declaraciones de independencia, incendia los Balcanes. Los nuevos estados independientes buscan, en el desorden, apropiarse de territorios que históricamente fueron suyos o a los que se desplazaron gentes de su comunidad huyendo de viejas guerras. Serbia y Bulgaria y Montenegro y Grecia se aliaron contra el decrépito Imperio otomano para expulsarlo de la península balcánica, en lo que se conoce como Primera Guerra de los Balcanes de 1912. Tras ella, el desacuerdo entre estos países, unido a tratados secretos con las potencias europeas -Rusia incluida- que movían los hilos para intervenír también en el reparto según sus propios intereses, dio lugar a la Segunda Guerra Balcánica, que se inicia en 1913 cuando Bulgaria se enfrenta a sus aliados Y Serbia encuentra la ocasión de hacerse con una salida al mar.


El siglo XX

El atentado en Sarajevo contra el archiduque Francisco Fernando, heredero de la corona imperial, y el alineamiento de Prusia con las posiciones austríacas llevaría de forma inmediata a la Primera Guerra Mundial.

Tras ella, en 1918 se crea el reino de Yugoslavia, que engloba a Serbia, Croacia, Montenegro, y Bosnia y deja a Bulgaria y Albania, junto a Grecia, como países independientes en la península balcánica.

El choque entre las aspiraciones nacionalistas panserbias y las croatas no facilitó la vida del nuevo reino que vivió entre conflictos la precaria integración de los países que lo componían y que se deslizó hacia una fuerte inclinación croata por el bando de Alemania y la Italia fascista en la Segunda Guerra Mundial y la alineación serbia con el bando de los aliados.

El fin de la Segunda Guerra Mundial volvió a poner a los Balcanes en su posición tradicional: la de frontera y tierra de conflicto. Esta vez, las potencias que jugaban sobre el tablero balcánico eran las del occidente capitalista y la Rusia soviética. Bulgaria, Yugoslavia y Albania entraron a formar parte de los llamados países de Este y Grecia -con una guerra civil en curso- y Turquía se situaron en el lado de occidente.

La desaparición del mariscal Tito como líder del estado Yugoslavo y la caída del muro de Berlín precipitaron el mismo conflicto entre naciones que se había producido cuando el Imperio otomano exhausto y el Imperio austríaco debilitado también no tuvieron la fuerza para sujetar la hostilidad que las enfrentaba.

En 1992 Eslovenia, al norte de la federación yugoslava, decretó su independencia y, desactivando ese conflicto, dejó las manos libres a Serbia para enfrentarse a Croacia y afirmar su dominio sobre el resto de repúblicas que había mantenido unidas Tito. Una sangrienta guerra comenzó entonces, marcada por las diferencias étnicas y las viejas aspiraciones históricas de todas las partes. La potencia de Serbia arrasó en el campo de batalla, sometiendo a un durísimo castigo a su enemiga tradicional, Croacia, y a la población musulmana y albanesa de Bosnia -Sarajevo- y Kosovo.

La reacción calculada de Croacia, apoyada por las potencias occidentales, y la intervención de la Otan impuso sobre Serbia una grave derrota y condujo al fin a la guerra en 1995.

Tras ella Croacia, Serbia, Bosnia, Montenegro, Macedonia y Kosovo pasaron a formar un mosaico de repúblicas independientes aunque no todas con el mismo grado de estabilidad ni con las mismas bases.

Bosnia se articula mediante un complejo equilibrio en una federación entre Bosnia-Herzegovina y la república Srpska que representan, una y otra, a comunidades étnicas distintas dentro de un mismo territorio.

Macedonia no ocupa el mismo espacio que ocupaba la Macedonia histórica y Grecia se opone al uso de este nombre temiendo una reclamación sobre territorios griegos. Un acuerdo permite el empleo del nombre ARY de Macedonia (Antigua República Yugoslava, FRY en inglés).

Kosovo es el resultado de una cesión de Serbia posterior a la guerra, consecuencia del conflicto histórico entre la población serbia y la de raíz albanesa.



[editar] Ver


[editar] Leer

Algunos libros para conocer mejor los Balcanes


[editar] Fuentes y referencias

Una gran parte de los textos y la práctica totalidad de las imágenes que figuran en los artículos dedicados a los distintos países balcánicos han sido elaborados por Sandro Alarcón. Casi todos pueden consultarse también -en un formato distinto- en www.abiertoporvacaciones.com.


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