Sídney

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Contenido

[editar] Para situarse

Sídney, como Ciudad del Cabo, Río de Janeiro o San Francisco forma parte de este club selecto de ciudades situadas en un entorno geográfico excepcional, activas y jóvenes, llenas de vitalidad. Figura en los puestos de cabeza de las ciudades más agradables donde vivir y el viajero lo percibe inmediatamente.

Sídney es una ciudad acogedora y risueña a la que apetece dedicar un par o tres de días sin que haya tiempo para aburrirse.

El perfil de sidney
Manly
The Rocks
Nueva Gales del Sur
The Rocks

[editar] Clima

Por supuesto, principios y finales de verano -su verano- son el mejor momento para visitar la ciudad, con un clima espléndido, terrazas de cafés al aire libre, mercadillos los fines de semana y vida, mucha vida, en las playas. El verano es caluroso como corresponde a un clima subtropical y el invierno frío pero sin exagerar. El promedio de mínimas en la temporada de frío está en torno de los 7º o 8º.

Las lluvias, en cambio, están más repartidas. En otoño -de marzo a junio- los chaparrones son más copiosos, pero el número de los días con lluvia son parecidos en todas las estaciones. Llueve un día de cada tres o incluso un poco más.

[editar] Población

Quizás una de las razones de que Sídney tenga el atractivo que tiene es la mezcla de población. De entrada es la ciudad con más habitantes de Australia. El centro y el extenso cinturón de población que la rodea ronda los 5 millones de habitantes. Siendo la ciudad más poblada, es también la que más población extranjera ha atraído recientemente y en el pasado. Ingleses e irlandeses, pero también chinos y asiáticos de distintas procedencias, neozelandeses, italianos y un largo etcétera han echado raíces en la ciudad y le han dado el sabor cosmopolita que hoy ofrece.

[editar] Política

La mayor ciudad, la de mayor relieve económico y la que más sedes de grandes compañías y de bancos tiene no es la capital del país. Es, eso sí, la capital del estado de Nueva Gales del Sur y en consecuencia la sede de sus principales instituciones de gobierno.

¿Quién manda en Sídney? Pues un poco todos. Estando la gran área metropolitana troceada en áreas más pequeñas, tiene autoridad el alcalde de la ciudad, pero la tienen los regidores de cada una de esas áreas en el territorio que les corresponde y la tiene, para el conjunto, el estado de Nueva Gales del Sur a quien le conviene esta división de poderes en numerosas parcelas para ser él quien concentra las acciones y decisiones que afectan al conjunto y ser también quien más autoridad acumula.

[editar] Historia

Sídney es la ciudad más antigua de Australia. Fue poco antes de empezar el siglo XIX cuando llegó la primera expedición de presidiarios procedentes de Inglaterra. Se creó entonces una colonia penitenciaria que daría origen a la ciudad. La importancia que el Reino Unido le daba al experimento queda claro cuando se sabe que quien mandaba los barcos, Arthur Phillip, era el almirante de la primera flota de Su Majestad.

Arthur Phillip se apresuró a cambiar el nombre de la bahía donde desembarcó -bahía de Jackson, se llamaba entonces- por bahía de Sydney en honor de Lord Sydney, ministro del gobierno al que convenía cuidar.

Lógicamente, los primeros ingleses no fueron los primeros en ocupar esta misma tierra. Los aborígenes la habitaban desde mucho antes, pero la combinación de enfermedades y de armas en manos de los ingleses diezmó la población indígena que quedó reducida a unos pocos centenares.

En las primeras décadas del siglo XIX y aprovechando el trabajo de la población reclusa se emprendió una decidida colonización de los alrededores de Sídney y se emprendió la construcción de los edificios de gobierno. Con ello quedó todo a punto para una llegada importante de inmigrantes desde las islas británicas que iban a dar un gran empuje a la nueva población.

A mitad de siglo se le concedió a Sídney el título de ciudad. Luego, una nueva ola de emigrantes llegó a la ciudad atraída por la fiebre del oro. En 1851 en Nueva Gales del Sur se hizo público el hallazgo de oro. La noticia tenía dos caras. Una era que con una importante población carcelaria, las probabilidades de que los convictos dejaran sus ocupaciones y escaparan a buscar oro eran muy altas, lo mismo que que los pastores dejaran sus ovejas para ir en busca de pepitas. La otra de las caras era verle el lado positivo a la prosperidad que podía aportar el hallazgo de tanta riqueza.

La fiebre duró poco pero Sídney había crecido y se convirtió en polo de atracción de la industria. Es decir, en una ciudad moderna. A principios del siglo XX su población había superado ya el millón de habitantes y la colonia que había nacido hacía poco más de cien años se había convertido en una auténtica capital.


[editar] Orientarse en el mapa

Sídney se extiende por las orillas de una recortada ría que penetra profundamente en el continente. De ahí que el mar rodee a la ciudad, aparezca por donde menos se lo espera y que barrios importantes estén en algunos frentes de mar a los que se accede en barco o por los puentes en los que transitan importantes autopistas.

El Sídney al que van los visitantes, es decir, el centro, donde hay las oficinas más importantes, los hoteles, los museos, las calles más concurridas es al mismo tiempo el lugar donde se estableció originariamente la ciudad. Es un espacio relativamente pequeño, que se puede recorrer caminando. Su corazón, donde la historia ha dejado más poso y los ciudadanos se sienten especialmente a gusto es The Rocks.

Muy cerca están los muelles - los Quays- de donde parten los ferries que comunican los distintos barrios enclavados en la bahía.

Un poco más allá se extiende un enorme parque donde está el Jardín Botánico y algo más allá todavía, en la orilla del agua, la singular Opera House.

No hay dificultad en orientarse y por ello mismo con un plano sencillo será fácil moverse sin problemas por la ciudad.


[editar] Visitar la ciudad

Sídney es una ciudad más para disfrutarla que para explicarla. Es una ciudad de atmósfera informal y cómoda para estar en ella. Y es una ciudad segura que no requiere más precauciones que las que marca la prudencia más elemental.

[editar] The Rocks

Viene a ser el barrio histórico. Calles estrechas, aunque nada agobiantes, con casas de sabor británico y también industrial porque ahí estuvo el puerto comercial, con restaurantes, bares, galerías y tiendas diversas le dan su carácter especial. El poco tráfico en muchas de sus calles ayuda a hacerlo más grato y a convertirlo en un lugar de ocio, sobre todo los fines de semana y por las noches.

The Rocks Market -Playfair Street y George Street- es un mercado callejero que se celebra los sábados y domingos. Es extremadamente animado y contagia con su vitalidad a una buena parte del barrio. Los viernes por la mañana hay una versión dedicada especialmente a comida.

The Rocks
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The Rocks
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The Rocks Market
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George Street bordea y atraviesa el barrio. Es una calle importante y agradable al mismo tiempo. Merece la pena recorrerla con cuidado porque esté llena de tiendas interesantes. Una galería de Arte Aborigen (en la esquina con Hickson Rd) servirá para echar una mirada a la producción actual de quienes siguen la tradición de los primeros pobladores de Australia.

George Street
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George Street
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George Street
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[editar] Museum of Contemporary Art

Se encuentrta -140 George St- en el área de The Rocks y es más que recomendable la visita. Moderno y muy bien instalado, ofrece entre otras cosas una excelente colección del arte actual.

Museum of Contemporary Art
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Museum of Contemporary Art
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Museum of Contemporary Art
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[editar] Sydney Bridge

Es un auténtico monumento y una prodigiosa obra de ingeniería. Ha sido durante mucho tiempo el puente con el tramo más largo entre pilares del mundo. Se trata de una obra mastodóntica que sorprende por su magnitud. Aunque por los materiales y su pesadez da la impresión de ser muy antiguo, la verdad es que se inauguró en 1932. Con él la ciudad tuvo la posibilidad de conectar por encima del puerto con los barrios que se habían desarrollado al otro lado de la bahía.

La calzada de coches y peatones vuela por encima del agua bajo el gran arco de línea curva que la sostiene. Por la altura y por su situación merece la pena dar un paseo por ella, aunque no hace falta atravesar el puente entero. Unas escaleras desde Cumberland St conducen al pasillo peatonal que va por el puente y que permite caminar en paralelo a los coches.

Una aventura no despreciable consiste en subir al arco metálico que sostiene la estructura y andar sobre él. Es un paseo de vértigo y se realiza con todas las garantías de seguridad. Seguramente es la atracción más adrenalínica de Sídney.

Sydney Bridge
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Sydney Bridge
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Sydney Bridge
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[editar] Circle Quay

En pleno centro de la ciudad, un espacio despejado mira hacia la bahía y reúne los embarcaderos de los ferrys que dan servicio a las distintas rutas que conectan con los alrededores.

Es un espacio muy animado que invita a detenerse un rato para dejarse envolver por el ambiente.

Muy cerca del agua pasa el tramo elevado de una avenida para automóviles. Desde el nivel de la calle es posible subir a ella, donde hay una acera para peatones que se convierte en un auténtico balcón para gozar desde lo alto de una vista espléndida.

Circle Quay
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Circle Quay
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Circle Quay
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[editar] Royal Botanic Gardens

Hacia el este, casi tocando a los Quays aparece un inmenso parque, donde además está enclavada la Government House. Es un parque clásico, a la inglesa, con su riachuelo y su estanque, muy agradable para pasear. Y muy bien señalizado para dirigir los pasos en la buena dirección.

Los jardines botánicos ocupan una parte del parque y son una de sus principales atracciones. La otra atracción, situada en el límite del parque, es la Art Gallery of New South Wales.

Ibis en los Royal Botanic Gardens
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Royal Botanic Gardens
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Royal Botanic Gardens
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[editar] Art Gallery of New South Wales

El aspecto no puede ser más imponente y a lo mejor, por ello, descorazonador. Un gran edificio clásico se levanta sobre el suelo con una solemnidad que desentona con el aire distendido de la ciudad. Pero no hay que preocuparse porque el interior está enteramente modernizado, tiene unas vistas hacia la bahía contigua -Woolloomooloo Bay- magníficas, y guarda una colección que seguro no defraudará.

Son especialmente sorprendentes las obras de arte maorí, llenas de color y de imaginación. El museo en su totalidad vale mucho la pena, a pesar del aspecto antiguo con el que recibe al visitante.

Art Gallery
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Art Gallery
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Art Gallery
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[editar] Mrs Macquarie's Chair

A la salida de la Art Gallery, nada mejor que tomar la ruta que conduce a la punta que sale hacia el mar entre las dos bahías. El camino, que se va elevando, discurre por la Mrs Macquarie's Road, que no es propiamente una carretera porque se desenvuelve por mitad del parque. Los paisajes, el ambiente, la vegetación, la luz hacen del paseo una delicia. La Mrs Macquarie's Chair es la punta de la lengua de tierra que entra en el mar y que se sitúa en un entorno boscoso, a una altura desde la que se divisa el entorno ofreciendo las mejores vistas. La silueta del puente, la Ópera y la bahía en su conjunto tienen desde aquí una panorámica soberbia.

[editar] Sydney Opera House

Desde su inauguración en 1973 se convirtió en uno de los edificios más sobresalientes del silo XX. Se construyó sobre una pequeña península en la Bahía de Sidney y por su atrevimiento y su diseño absolutamente innovador entró a formar parte de la lista de los monumentos Patrimonio de la Humanidad.

La cubierta a base de conchas esféricas unidas en forma de picos y cubiertas por pequeñas piezas de cerámica blanca unas veces y ligeramente crema otras es absolutamente espectacular y enormemente bella. Pero hasta llegar ahí, el camino que tuvieron que recorrer arquitectos, ingenieros y constructores no fue precisamente de rosas.

La obra se empezó sin tener resueltos los problemas de cálculo para una construcción tan compleja y ello dio lugar a toda clase de contratiempos, porque, una vez empezada, la obra resultaba poco menos que irrealizable. Hubo que alterar partes importantes de la idea inicial y recurrir a lo que en ese momento era una novedad -los ordenadores- para un cálculo tan complejo como era el de las estructuras.

El arquitecto, el danés Jørn Utzon, empezó a trabajar en el proyecto en 1957. Lo avalaban numerosos premios, que sin embargo no habían acabado nunca construyéndose. La Sydney Opera House se terminó después de toda clase de incertidumbres y conflictos, pero acabó resultando una obra extremadamente bella y para Sidney la mejor seña de identidad.

Sydney Opera House
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Sydney Opera House
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Vista desde la Sydney Opera House
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[editar] Woolloomooloo Bay

Tiene relativo interés durante el día y puede ser el mejor sitio donde cenar por la noche. En taxi la distancia es corta desde el centro de Sidney y después de la cena no hay dificultad en encontrar otro para el regreso.

Es la pequeña bahía que hay al otro lado de Mrs Macquarie's Chair y de la Galería de Arte de Nueva Gales del Sur. Y su atractivo viene de la recuperación de antiguos almacenes de lo que fue una parte del puerto para dedicarlos a actividades de ocio. Numerosos cafés y restaurantes, algunos más elegantes que otros, pero todos con un ambiente moderno y animado, se llenan y permiten pasar un buen rato disfrutando de estar al borde del agua.

Woolloomooloo Bay
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Woolloomooloo Bay
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Woolloomooloo Bay
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[editar] Manly

Tan interesante como conocer el centro de la ciudad es tomar un ferry y acercarse a alguno de los barrios al otro lado de la bahía. De todas las opciones posibles, entre las mejores está Manly.

Los ferrys parten de Circular Quay cada 20 o 30 minutos aproximadamente y la navegación dura otros 30 minutos. La excursión en barco por las aguas de la bahía merece por si misma el viaje.

Manly es una pequeña ciudad residencial, tranquila, con un toque antiguo y con todo el encanto. Uno de sus atractivos es que se halla en el istmo de una península, pequeña también, declarada parque nacional -Sydney Harbour National Park.

La localización en el istmo le da a Manly dos fachadas marítimas. Una es más urbana. En ella está el puerto a donde llega el ferry, pero también tiene espacio para una playa donde los fines de semana la animación es de lo más viva. La otra de las fachadas es una larga playa arenosa con restaurantes y cafés, una naturaleza cuidadosamente mantenida y llena de bañistas.

Todo se puede hacer a pie y el recorrido puede durar una buena parte del día. Una serie de senderos recorre el parque. Lo mejor es tomar los que se acercan a las pequeñas playas que se hallan en su litoral y que recorren espacios arbolados y boscosos, y tramos de arena cuando se acercan a las playas.

En el centro de la península donde se sitúa el parque y en lo alto de una suave colina se halla el Visitor's Centre con información sobre el lugar y también con la posibilidad de preguntar para orientarse y conocer el mejor modo de llegar a los sitios.

Desde el Visitor's Centre un sendero desciende a la Bahía del lado opuesto al que llegó el ferry. Es la Cabbage Tree Bay y en época de verano es una auténtica fiesta. Recorrer el camino que bordea el agua, con rocas unas veces y con playa de arena otras, en medio del bullicio de los bañistas será un buen entretenimiento. Como lo será también comer o tomar un refresco en algún restaurante a orillas de la playa.

Manly
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Manly
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Manly
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