Suecia

De WikiDeViajes
Saltar a: navegación, buscar

Regresar a la Portada


Suec bandera1.jpg
Vacio.jpg

[editar] Historia

¿Cómo un país situado en un extremo del mundo y sujeto a un clima de lo más inhóspito acaba por convertirse en una potencia industrial, posee tecnología punta y ha construido una sociedad ejemplar basada en el estado del bienestar?

Seguramente, alguna parte de la respuesta consiste en que a pesar de estar situada en una península allá en el norte de Europa, su localización es menos excéntrica de lo que pudiera parecer. Además, por azar o por voluntad propia, a lo largo del tiempo el país tomó decisiones avanzadas que dinamizaron el pulso de la historia y lo ayudaron a prosperar. Por fin, es muy probable también que el clima permitiera muy pocas complacencias y fuera un estímulo para el progreso frente a la perspectiva muy poco halagüeña de malvivir en la miseria y en medio del frío.


En la Edad Media

Norlandia
Castillo de Kalmar
Gustavo III
Estocolmo
1949: el primer Saab
Siglo XXI

Sin duda, la historia empezó mucho antes, pero empezar por el siglo XI cuando se propagó el cristianismo por el país puede ser buena idea. Tierra de vikingos –navegantes, comerciantes, cazadores, artesanos y poco agricultores porque en el hielo no había mucho que cultivar- Olof era uno de los reyes destacados. Cuenta, entre otros documentos la leyenda de Sigfrido, que abrazó el cristianismo y abrió las puertas del país a la nueva religión. Por supuesto, el cristianismo aportó la nueva doctrina, pero aportó también el esquema de una organización administrativa y política que venía de Roma y que estaba lejos de las tradiciones nórdicas. A partir de ese momento, el estado –por poner un nombre a la organización del poder de la época- se modernizó. Olof fue destronado y unos dicen que fue por el disgusto de sus súbditos, poco dispuestos a abandonar sus antiguas creencias. Pero otros aseguran que fue una costosa guerra contra los noruegos lo que le enajenó las simpatías de su pueblo.

Con una geografía que combinaba fiordos, lagos y canales entre lenguas de tierra a orillas del Báltico, el sur de Suecia tenía en el mar una excelente vía de comunicación. Cuando a punto de salir de la Edad Media, en los siglos XIII y XIV las ciudades de la costa alemana y holandesa crearon la poderosa Liga Hanseática para defender y promover el comercio, encontraron en Suecia un espacio natural de expansión. Estocolmo se desarrolló entonces como puerto comercial y los alemanes, a través de la Liga, extendieron su influencia tanto económica como política en Suecia. Acabaron por intervenir demasiado y por generar graves conflictos con los poderes locales.


El despegue de Suecia

Los daneses, convertidos en una gran potencia, se hicieron en los siglos XV y principios XVI con Suecia. Pero en 1523, en una fecha que se celebra hoy todavía, los nobles se sublevaron, derrotaron a Dinamarca y pusieron en el trono al rey Gustavo Vasa con el que se inicia una época de lento pero continuo ascenso de Suecia a la categoría de potencia europea. Para empezar a ordenar las finanzas el rey emprendió la desamortización de los bienes de la iglesia. Por supuesto, la iglesia de Roma puso el grito en el cielo y se plantó. Pero en lugar de achicarse, el rey se pasó al bando de los luteranos y en ese bando ha militado la monarquía y el estado suecos hasta una fecha tan reciente como el año 2000.

La prosperidad de Suecia corrió pareja con el establecimiento de soberanos fuertes que pudieron sujetar a la nobleza. Pero a lo largo de los siglos XVI y XVII estos mismos reyes se vieron envueltos en continuas guerras con Dinamarca, Alemania y Rusia, en episodios de traiciones y asesinatos y en períodos de gloria que definieron lo que se denomina la edad de oro del país.

Con intención de no quedar atrás en un momento de avance de las ciencias y del conocimiento, la singular reina Cristina atrajo a intelectuales y fomentó el desarrollo de la filosofía y de la ciencia. Todavía en Estocolmo se visita la casa donde Descartes murió, en 1650, lejos de tierras francesas, invitado por la reina.


Evolución hacia los tiempos modernos

Las guerras, y a lo mejor la rutina, acabaron por pasar factura. Pero las derrotas en los campos de batalla sirvieron para avanzar y estimularon al país a adaptarse y a seguir el camino de la modernidad. Así, la propia monarquía, víctima de las ideas de la revolución francesa y nada más empezar el siglo XVIII, tuvo que ceder parte de su poder para convivir con un estado democrático y parlamentario. La sociedad se estaba moviendo.

El siglo XVIII continuó entre guerras con todos los vecinos posibles y, a pesar de ello con el brillo cultural que supuso el desarrollo de la ilustración. Linneo, en la universidad de Upsala, puso los elementos para sistematizar el estudio de la botánica. El rey Gustavo III, que había conseguido reponer el absolutismo, dio que hablar en toda Europa cuando lo asesinaron en un baile de carnaval, en medio de un complot que sirvió a Verdi para componer ‘Un ballo in maschera’. Y el país entero, perdió de un día para el otro un tercio de su territorio cuando los rusos le forzaron a ceder el ducado de Finlandia.


La llegada del siglo XIX

Pero Suecia seguía teniendo las reservas de un siglo XVII glorioso y de un siglo XVIII complejo pero lleno de vitalidad y en el que las ideas venidas de Europa y el impulso de renovación no habían significado una pérdida de tiempo.

El siglo XIX empezó recortando poderes al rey y dando mayor peso al parlamento. Y dando la corona a un mariscal de Napoleón, Jean Babtiste Bernadot, con el que arrancó la dinastía que continúa reinando hasta hoy. Con el nombre de Carlos XIV, el ejército sueco participó en la batalla de Leipzig que derrotó a emperador francés y por la que Suecia se anexionó Noruega hasta 1905. El país volvía a estar en ascenso.

Pero el progreso no estaba en las guerras sino en una burguesía muy próspera y emprendedora y con empuje para industrializar al país. Muy temprano en el siglo se instaló el ferrocarril y tras él se desarrolló una poderosa industria textil, de la madera y siderúrgica.

¿Había llegado la Suecia rica? Ni por asomo. La industrialización se produjo en medio de la miseria de los más pobres. La emigración a América fue masiva y las tensiones sociales graves como en el resto de Europa. Pero permitió llegar al siglo XX con 5 millones de habitantes, energía e ideas para dar la vuelta a la situación.


El siglo XX

En 1936 una alianza del partido Socialdemócrata y del partido Agrario ganó las elecciones y planteó la creación de un Estado de bienestar. Se trataba de un proyecto político que debía erradicar la pobreza y hacer extensivo a todos los ciudadanos el derecho a la vivienda, a la educación, a la salud…. En suma, un experimento complejo e innovador que la sociedad fue capaz de manejar con éxito.

Suecia se convirtió en un país ejemplar, aunque no todo fue fácil. La Segunda Guerra Mundial debió despertar el recuerdo del coste de las guerras pasadas y el temor de enfrentarse a vecinos –Alemania y Rusia- poderosos y peligrosos. Suecia se declaró neutral, haciendo filigranas diplomáticas y teniendo que conceder, por ejemplo a los alemanes, prebendas que le fueron duramente reprochadas después de la guerra por los vencedores. El hecho es que salió de la contienda, con los menores daños, y que pudo a continuación seguir por la senda de progreso que iba a marcar su trayectoria a lo largo del siglo XX.


[editar] Qué ver


Regresar a la Portada

Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Acciones
Navegación
Herramientas
Comunidad