Valle Sagrado y Machu Picchu

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Chinchero
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[editar] El Valle Sagrado

Ver mapa.

El río Vilcanota que nace en la Cordillera y discurre por las proximidades de Cuzco cambia de nombre al llegar a Urubamba y pasa a llamarse río Urubamba. El valle por el que corre una vez pasado Cuzco es fértil y amplio y se va haciendo más templado a medida que va perdiendo altura. De antiguo fue un lugar poblado y en sus inmediaciones los incas crearon importantes asentamientos. Hoy se lo conoce como Valle Sagrado y su visita se hace casi obligada cuando se viaja también a Cuzco o a Machu Picchu.

Pisac
Pisac
Boda en Chinchero
Chinchero
Salinas de Mara
Salinas de Mara
Morai
Mercado de Urubamba

El paisaje en torno al valle es montañoso y salpicado de campos de cultivo. Numerosas comunidades indígenas siguen ocupando las tierras y viven tanto de la agricultura como de la artesanía que tratan de desarrollar como forma de supervivencia. Algunas cooperativas y algunos mercados creados recientemente -en Corao, a pocos kilómetros de Cuzco, o en Chinchero- son la muestra de iniciativas exitosas para hacer de la artesanía una industria doméstica y viable al mismo tiempo.

La explotación de las tierras se rige todavía por instituciones ancestrales. Las familias se asocian en pequeños grupos que forman comunidades que se asocian a su vez para crear comunidades mayores. A estas comunidades se las llama 'aillus' y son estas comunidades las que, a través de sus autoridades, asignan el uso de las tierras que les son propias a las familias que las explotan. El mérito de cada familia por su prestigio y por su contribución mediante trabajo o mediante aportaciones diversas al bienestar y a las necesidades de la comunidad sirve para asignar las tierras de propiedad común que cada una explota.

La entrada a muchos de los lugares que se visitan en el Valle Sagrado está incluida en el Boleto Turístico que se vende en Cuzco. Ver información.


[editar] Pisac

En un alto de la montaña, mirando al valle del Vilcanota, y en una posición privilegiada está Pisac. El paisaje de bancales, las ruinas del centro ceremonial y de la ciudad y el panorama de vistas que se despliega sobre el valle convierten el lugar en extraordinario. Merece la pena sin ninguna duda, recorrer el sendero que une los distintos puntos de las ruinas. Tiene algunas subidas que es aconsejable abordar con tranquilidad, pero en conjunto los desniveles son muy llevaderos, lo mismo que la seguridad y la comodidad del trazado del camino. El recorrido puede llevar hasta un par de horas pero su paso por rincones muy diferentes y por distintos restos arqueológicos lo hace especialmente atractivo.

El pueblo de Pisac, a unos pocos kilómetros del sitio arqueológico, ha montado un mercado de artesanía que se ha hecho famoso. Recibe productos de procedencias diversas y es muy variado. Posiblemente, los precios sean un poco más elevados aquí que en mercados más pequeños y menos turísticos. En todo caso, dedicarle un rato y ver lo que ofrecen los tenderos en los distintos puestos será un entretenimiento asegurado.


[editar] Chinchero

Algunas comunidades campesinas han instalado aquí pequeñas cooperativas dedicadas a la venta de sus productos artesanales. La visita a alguna de ellas no es sólo un truco para vender. Como ocurre en otros lugares, la iniciativa ofrece un valor añadido. Trata también de enseñar los laboriosos procesos que se requieren para la fabricación de sus productos. La elaboración de los tintes para los diversos colores, el preparado de las lanas y el teñido, el hilado, el tejido en los distintos telares, los dibujos y las calidades en las diferentes labores ... todo forma parte de una explicación que resulta más que interesante porque desvela la complejidad del trabajo y la acumulación de saberes que desde siglos ha sido precisa para conseguir unos objetos que son parte de la cultura peruana.

El pueblo de Chinchero es un pueblo inca todavía vivo. El recinto arqueológico comprende las calles y las casas donde viven los habitantes del pueblo porque son en buena parte las mismas que ocuparon en sus tiempos los pobladores incas. Las casas no son las mismas, aunque sí en parte. Se mantienen las partes bajas de los muros de piedra y las acequias que canalizaban el agua. Sobre los primitivos muros de piedra otros muros en adobe se levantan y forman las viviendas actuales. Pero el trazado de las calles y la disposición de las casas sigue siendo el mismo que se encontraron los españoles cuando llegaron a Perú.

Especialmente llamativa es la plaza de la iglesia que se abre a una amplia explanada. El interior de la iglesia llamará con toda seguridad la atención debido a sus abigarradas decoraciones -retablo en el altar, cuadros y pinturas en las paredes y en el techo... El campanario se eleva, separado de la iglesia, sobre una torre inca. Y al lado de la plaza, una enorme terraza vuelve a dejar testimonio de la presencia inca en el lugar.

El mercado -martes, jueves y, sobre todo, domingo- es uno de los importantes en la región.


[editar] Salinas de Maras

Su imagen ofrece uno de los panoramas más fascinantes del Valle Sagrado. Las salinas e asientan en la cabecera de una vaguada que se abre hacia el valle del Urubamba y van descendiendo por la ladera de la montaña en forma de parcelas irregulares que combinan el blanco intenso de la sal con el marrón mineral y brillante del agua que las inunda. La imagen es espectacular y retiene la mirada que se entretiene en mil y un detalles.

Desde tiempo inmemorial las salinas han aprovechado una pequeña corriente de agua rica en sales que procede del interior de la montaña. Lo mismo que las tierras, las autoridades de la comunidad las conceden para su explotación a las familias a las que se ve a menudo trabajando en ellas para vigilar la inundación de cada parcela y para recoger la sal una vez evaporada el agua. Un mercado a la entrada de las salinas vende bolsas de sal extraída del lugar, además de recuerdos diversos.


[editar] Moray

Es otro de los lugares insólitos del Valle donde los incas dejaron su poderosa huella en el paisaje. Una huella singularmente armónica marcada por esas geometrías perfectas que dan carácter a su arquitectura. Las teorías que tratan de interpretar las insólitas formas circulares de las terrazas de Moray son diversas. Se trata de terrazas que se desarrollan en círculos cada vez más pequeños que se van hundiendo en el suelo. Se aventura si no serían campos de experimentación que hubieran aprovechado las orientaciones distintas que ofrecen los bancales en círculo y las variadas condiciones de humedad y de temperatura que ofrecen también los diversos niveles para conocer la adaptación de las diferentes plantas al clima y mejorar así los cultivos en distintos lugares del imperio. Teorías aparte, la realidad es que el lugar tiene su magia y que una vez más la intervención de la mano del hombre en el paisaje lejos de lastimarlo lo enriquece con la imponente dimensión de los trabajos y el equilibrio y la armonía de las formas.


[editar] Urubamba

Está en el camino de paso hacia Aguas Calientes y por consiguiente a Machu Picchu. Aparte del mérito de dar nombre al río -¿o fue al revés?- y de tener en sus inmediaciones algunos hoteles singulares donde se alojan los visitantes al Valle Sagrado, nadie se detendría en el pueblo. Quienes recalen en él deben aprovechar para visitar su mercado. Se trata de un mercado de pueblo y no de turistas, un mercado donde se venden alimentos y bienes de uso doméstico y al que acude la gente del lugar. En definitiva, es una buena ocasión de mezclarse con la gente -gente del pueblo y campesinos- y de ver de cerca la oferta de hortalizas, verduras y demás alimentos, sorprendentes muchas veces y desconocidos otras, que forman parte de la vida peruana.


[editar] Ollantaytambo

Ollantaytambo es un pequeño pueblo volcado al turismo y por consiguiente animado por los forasteros y los pequeños negocios que viven alrededor de ellos. Resulta imprescindible por dos motivos que tienen poco que ver uno con otro.

El primero es que es el punto de partida del tren turístico que conduce a Aguas Calientes, al pie del Machu Picchu. Su pequeña estación, en un extremo del pueblo es el paso obligado para todos los que quieran llegar a la atracción reina de Perú y no quieran hacerlo a pie, por el famoso Sendero del Inca. Estos últimos deberán pasar también por Ollantaytambo para iniciar su trayecto, aunque podrán ahorrarse la estación.

El otro de los motivos para visitar el lugar son la s imponentes ruinas que los incas dejaron y que se contemplan como un gran despliegue de bancales que ascienden por la fuerte pendiente de la ladera donde se asientan. Olantaytambo fue, entre otras cosas, una fortaleza, lo que explica lo abrupto de su configuración. Fue aquí donde Manco, el 'inca' que Pizarro había puesto al frente de Cuzco se refugió para presentar batalla al conquistador después de rebelarse contra el dominio de los españoles. Y además de una gran fortaleza el recinto fue también un importante centro ceremonial del que quedan muestras refinadas en la cumbre.

La frecuente aglomeración de turistas quita grandeza al lugar, que a las horas de mayor afluencia se convierte en un hormiguero de visitantes subiendo y bajando por sus empinadaas escaleras de piedra. Pero la vista del conjunto y las vistas sobre el valle desde lo alto resultan impresionantes, lo mismo que resulta muy singular algunos de los trabajos en la piedra que son de una delicadeza exquisita.

Ollantaytambo
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Ollantaytambo
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[editar] Machu Picchu

Machu Picchu
Machu Picchu
Machu Picchu
Machu Picchu
Machu Picchu
Machu Picchu
Machu Picchu

Machu Picchu ocupa un espacio entre montañas en lo alto de una meseta rodeada de una vegetacion frondosa. A pesar de su posición elevada su altura sobre el nivel del mar no es grande. Desde Cuzco, el Valle Sagrado va en descenso y desde Ollantaytambo el valle por el que discurre el camino sigue cuesta abajo también, de modo que la cota a la que se halla Machu Picchu (2.360 m) es relativamente baja. La vegetación muestra, después de Ollantayambo, este descenso y cambia hacia un perfil de corte amazónico. El paisaje se hace más exuberante y adquiere las características de lo que se denomina 'ceja de selva'. La temperatura se hace más benigna y las lluvias más frecuentes que en las áreas influenciadas por un clima de altiplano.

El tren que sale de Ollantaytambo recorre un valle que se va estrechando en medio de un paisaje lleno de atractivos. Es un tren turístico, con partes del techo transparentes para facilitar la visibilidad del exterior y con normas teóricamente rígidas en lo que al volumen del equipaje se refiere. Como en los aviones, solamente se admite una maleta o mochila de pequeño tamaño por pasajero. Se supone que la visita a Machu Picchu será de poco tiempo y que un equipaje pequeño bastará para llevar lo necesario. El rigor con que se aplica esta normativa es variable pero los operadores del ferrocarril advierten sobre la necesidad de cumplirla. Un servicio de consigna en la estación de Ollantaytambo permite guardar el grueso del equipaje durante la estancia en Machu Picchu, si no se ha podido depositar en el hotel.

El tren conduce desde Ollantaytambo a Aguas Calientes en un viaje de 43 km que dura aproximadamente una hora y media. Si se pueden elegir asientos, los mejores, a efectos de paisaje, son los situados a la izquierda en el sentido de marcha del tren, con ventanas hacia el valle.

El trayecto se inicia bordeando el cauce del caudaloso Urubamba al que acompañan cipreses y tierras de cultivo. Pero pronto el valle pierde anchura, el cauce del río se hace pedregoso y el agua se agita formando a menudo rápidos. Las paredes de los montes se hacen verticales y se entra en un paisaje de vegetación más viva que da vida a las orillas del río y asciende hacia la cresta de las montañas por agudos peñascos.


[editar] Aguas Calientes

Aguas Calientes es el pueblecito situado en la base del monte donde se asienta Machu Picchu y es el punto de partida de los autobuses que, de forma casi continua a lo largo del día, suben y bajan a quienes visitan el recinto arqueológico. Se trata de un pueblo turístico, nacido alrededor de la actividad que generan las ruinas y encajado en un espacio estrecho, condicionado por el relieve de las montañas y por el curso del Urubamba. Hoteles, un gran mercado de artesanías, comercios diversos y un variado abanico de bares y restaurantes le dan vida y entretienen el tiempo de los turistas que hacen noche en el lugar.

Las termas, unas pozas al aire libre con acondicionamiento modesto un poco retiradas del centro, ayudarán a descansar y a disfrutar del entorno. A veces están demasiado concurridas, pero el agua turbia no es el resultado de la aglomeración de bañistas sino de los minerales sulfurosos que lleva el manantial. En el lugar se alquilan toallas.

Comer. El indio feliz (Calle Lloque Yupanqui Nº 103) será una excelente elección, abigarrado en la decoración pero muy agradable, con buen servicio y buena comida.


[editar] Visita a Machu Picchu

Machu Picchu ha cumplido cien años desde su descubrimiento. Al contrario de lo que fue Cuzco -una capital política y administrativa donde el poder se hacía visible- Machu Picchu fue un centro espiritual, misterioso y oculto entre montañas. Cubierto por la vegetación, ignorado en las crónicas, sin noticias de él, hizo falta llegar a principios del siglo XX para que un norteamericano, llegara al lugar siguiendo los indicios extraídos de las conversaciones con los indígenas de la región.

Se asciende hasta la puerta de entrada al recinto arqueológico en un pequeño autobús, por un trayecto de aproximadamente media hora que discurre por una estrecha carretera sin asfaltar envuelta en la naturaleza. Quienes desean acercarse a las ruinas de una manera más 'natural' lo hacen a pie, cortando por atajos, pero el ascenso es largo y por supuesto mucho más cansado que en autobús.

El clima en Machu Picchu es caluroso y soleado la mayor parte de las veces. Pero la lluvia es relativamente frecuente y cuando se produce es intensa. Conviene, por ello, llevar un impermeable si el día amanece con aspecto de que puede llover.

Aunque la normativa no se aplica con rigor en teoría -lo mismo que en otros sitios arqueológicos- no se admite la entrada de botellas de agua en embases de plásticos que puedan abandonarse en cualquier lugar. La bebida debe llevarse en cantimploras o botellas rígidas que el propietario vaya a conservar. Tampoco están permitidos los bastones excepto en el caso de personas que no puedan caminar sin ellos.

Machu Picchu hay que vivirlo porque a pesar de haber visto mil fotos y documentales del lugar el conjunto es impresionante. La visita ocupa el día entero, porque el recinto es grande y porque apetece pasear y recorrerlo con calma. Más difícil es recorrerlo en solitario. Lo ideal es acudir temprano o aguardar a última hora para disfrutar de una cierta soledad y recuperar la atmósfera tranquila que parece que necesaria a un espacio natural tan extraordinario.

Dos son las excursiones que los visitantes suelen plantearse en Machu Picchu.

Huayna Picchu. Es el peñasco que se eleva en uno de los extremos de la plataforma de Machu Picchu. La subida al 'Huayna' ofrece vistas espectaculares y constituye un reto. La duración del ascenso depende de las personas pero puede establecerse entre 45 y 90 minutos. Llegar hasta arriba, tras vencer una empinada cuesta de escalones altos e incómodos, requiere un más que considerable esfuerzo y estar en buena forma.

La entrada al Huayna Picchu no está incluida en el billete de entrada a Machu Picchu. Además, está restringida diariamente a un número limitado de personas y establece dos turnos (uno a las 7 y otro a las 10) para el ascenso. Conviene pues reservar con antelación la entrada para evitar aglomeraciones y el riesgo de quedarse sin ella.

Intipunku. La otra de las excursiones es al Intipunku un pico que se halla aproximadamente a una hora de Machu Picchu. El recorrido discurre por un sendero en cuesta, mucho más liviano que la subida al 'Huayna'. Tiene el atractivo de las magníficas vistas que se despliegan en el curso del ascenso por la ladera de la montaña y además el 'glamour' de formar parte del último tramo del famoso 'Camino del Inca'. Los paisajes desde el Intipunku son realmente extraordinarios.

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