Zanzíbar

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Contenido

[editar] La visión general

[editar] Una isla con todos los ingredientes

Zanzíbar acostumbra a ser el final de un viaje a Kenia o a Tanzania. Y, como tal final, cuenta con todo lo que excita la imaginación del viajero. Tiene historia, tiene playas paradisíacas y tiene naturaleza.

Por tener todas esas cosas, y ser un lugar pequeño, a menudo los hoteles están llenos y no resulta fácil encontrar plaza en ellos. Habrá pues que anticiparse y no dejar para el último momento la decisión de reservar.

[editar] Zanzíbar, un lugar especial

Zanzíbar hereda un pasado swahili que aún se manifiesta en la capital (Stone Town) y en el campo. Fue, hasta el s. XX, un sultanato cuyas raíces estaban en Omán. Se enriqueció con el tráfico de esclavos, del que surgieron grandes fortunas y una estripe de ricos mercaderes cuyas casas poblaron la capital. Creó una próspera agricultura basada en el cultivo de especias (clavo, canela...) de las que era gran productor mundial y de las que extrajo, también, dinero y fama.

La población swahili es una mezcla de culturas arábigas y africanas. Tiene relación con la población negra del continente, pero está, al mismo tiempo, centrada en el Índico, de donde recibe su vocación marinera y comerciante y numerosas influencias árabes y orientales (por ejemplo, persas e indias).

Es por ello que Zanzíbar tiene un sabor especial. Sus tradiciones miran a Arabia, la decoración de sus casas antiguas tiene características propias y la gente se siente, todavía ahora, distinta de los tanzanos de tierra adentro.

[editar] No hay nada perfecto

Zanzíbar reúne en la imaginación de quienes la visitan los atractivos de la playa, la cultura exótica, la aventura... Pero en relación a lo que se vive durante el viaje a los parques nacionales del continente, Zanzíbar es 'caribeña'. Y ello quiere decir, que es indolente, poco rigurosa y poco formal.

La influencia alemana que parece ordenar los servicios que recibe el viajero en la Tanzania continental, desfallece al llegar a Zanzíbar. Y la simpatía y despreocupación de la gente puede traducirse en incumplimientos, que a los zanzibaríes pueden parecerles de lo más normal.

Conviene estar al tanto de ello: los imprevistos forman parte de la cultura de Zanzíbar, hay que contar con que pueden suceder y hay que verlos como el reverso de todas las virtudes que tiene la isla.

[editar] Alguna limitación en el Paraíso

Paisajes: La propaganda difunde la idea de que el éxito de Zanzíbar está en la mezcla de playa+cultura+aventura+naturaleza. Es verdad, pero hay que saber también que se trata de una isla habitada, cultivada... Lo que quiere decir que su interior no es el de un territorio tropical y virgen. El 'paraíso' está más en la playa que tierra adentro. Aunque en 'tierra adentro' se pueden hacer excursiones para ver vegetación, poblados, plantaciones...

Las playas: Como en buena parte del Indico, las mareas desplazan la orilla del agua cien o más metros. Y ello significa que si en la arena hay corales o piedras, cuando la marea está baja el agua puede ser incómoda de alcanzar. Ello afecta a los hoteles que están junto al mar y que durante unas horas al día ven alejarse, a veces bastante, el agua del lugar donde se supondría que debe de estar. Es bueno tenerlo en cuenta y saber que se trata de un comportamiento de la naturaleza habitual a orillas del Índico.

Carreteras: Zánzíbar tiene del orden de 80 km de largo por 40 km de ancho. Unas dimensiones tan accesibles, tienen, sin embargo, en contra el pobre estado de las carreteras. Las excursiones pueden hacerse, pero hay que contar con que los desplazamientos a cualquier lugar son inusualmente largos si se piensa en los pocos kilómetros que separan un punto de otro. Los 60 km de punta a punta que tiene la isla, dependiendo del estado de las carreteras, pueden llevar tres horas en recorrerse.

Zanzíbar
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Zanzíbar
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[editar] Historia

Empujadas por los vientos monzones, llegaron al archipiélago naves mercantes árabes y persas, cargadas de mercancías como perlas, tejidos y porcelanas chinas. A la vuelta, embarcaban caparazones de tortuga, ébano, marfil y especias.


Los bantúes y swahilis

La población bantú africana llegó a la costa en los siglos III y IV. Sus miembros comerciaban con los árabes, al tiempo que iban desarrollando una cultura y una lengua propias, con muchos términos árabes, denominadas suajili. Los frecuentes matrimonios mixtos, entre árabes y miembros de esta población, llevaron a éstos a adoptar, con el paso del tiempo, muchas de las tradiciones de aquéllos. Sin duda, la más importante de todas fue la religión islámica, cuyos adeptos representan el 90% de la población actual.

En el siglo VII, el pueblo suajili empezó a comerciar también con los persas. Entre las mercancías se encontraba oro, cuernos de rinoceronte, pieles de leopardo... y esclavos. Zanzíbar se convirtió en un importante centro. Su decadencia llegó con los portugueses, en el s. XV, quienes sometieron a la población.


El comercio de esclavos

La dominación portuguesa duró hasta finales del siglo XVII, cuando los omanitas lograron reconquistar la región. Omán se había convertido en una poderosa nación comercial. La mano de obra utilizada en sus vastas plantaciones era proporcionada por un número ingente de esclavos, cuya mayoría era africana. Además, hacia mediados del siglo XVIII fueron llegando holandeses en busca de esclavos para sus propias plantaciones de las Indias Orientales.

En 1798 Zanzíbar firmó con los ingleses un Tratado para poner fin a la esclavitud. Sin embargo, las restricciones fueron ignoradas: se siguió vendiendo y comprando esclavos africanos y, aunque ilegal, la esclavitud fue mantenida abiertamente hasta que los británicos se hicieron con el poder de la zona continental tras la Primera Guerra Mundial.


La "Isla de las especias"

Zanzíbar y Pemba aprovecharon su clima tropical y la fertilidad de sus suelos para introducir el cultivo del clavo. Hacia la mitad del siglo XIX, Zanzíbar ya era el productor más importante del mundo. Progresivamente se fueron introduciendo en la isla otros tipos de especias: pimienta, jengibre, comino, cardamomo, canela; por lo que a Zanzíbar se la empezó a llamar "Isla de las especias". Además del negocio de los esclavos, el país se enriqueció gracias al comercio de marfil y especias, y se convirtió rápidamente en un punto muy señalado del mercado mundial.


Exploraciones y aventuras

La situación geográfica de Zanzíbar llevó a muchos europeos a elegir la isla como punto de partida para sus expediciones. A pesar de los peligros que los territorios sin explorar les reservaban, no fueron pocos los que se aventuraron en esta tierra entonces desconocida. Entre ellos, el misionero alemán Johann Krapf, primer europeo en ver el monte Kenya, y su colega y compatriota Johann Rebbman, primer europeo en ver el Kilimanjaro; los ingleses Richard Francis Burton y John Hanning Speke, quienes condujeron la expedición de la Sociedad Geográfica Real Británica en África Oriental, en busca del nacimiento del Nilo; y el explorador y misionero escocés David Livingstone, quien planificó y empezó en Zanzíbar su famosa expedición.


Riqueza en Zanzíbar

El comercio de especias acrecentó la prosperidad del país. Todavía se percibe en la belleza de los palacios y casas más características de Stone Town la extravagancia de los Sultanes. En 1883, el sultán Barghash, intentando emular la opulencia de los palacios hindúes, encargó la construcción del Beit el-Ajaib, la "Casa de las Maravillas" ("House of Wonders"), que además fue el primer palacio de Zanzíbar en disponer de luz eléctrica. Barghash introdujo otras innovaciones, como, por ejemplo, el primer sistema de agua potable, luces eléctricas en la vía pública, nuevas carreteras y un cuerpo de policía. En 1911, el sultán Khalifa Bin Harab llevó a cabo importantes reformas políticas, que incrementaron la representación popular.


Zanzíbar en el siglo XX

En los últimos años del s. XIX, Zanzíbar pasó a ser un protectorado británico, por lo que progresivamente su relación con los británicos fue creciendo.

En 1963, Gran Bretaña aceptó el reconocimiento de los derechos de todos los habitantes y garantizó el autogobierno. A finales de ese mismo año, la isla se convirtió en un sultanato independiente, pero el nuevo Gobierno fue derrocado por una revolución, que concluyó con el Acta de Unión firmada por Zanzíbar y Tanganica en el que se fundaba la República de Tanzania. A pesar de la unión, Zanzíbar siguió manteniendo una cierta independencia respecto de Tanzania, y actualmente es un territorio semiautónomo.


[editar] Cómo llegar

A Zanzíbar se vuela desde Nairobi y desde Mombasa, en Kenia.

Desde Dar es Salam, en la costa de Tanzania, se llega también en un vuelo de unos 10 minutos. O puede tomarse un ferry o un seed-boat para hacer la travesía y llegar por mar


[editar] Cuando ir

La mejor época para visitar Zanzíbar es durante el verano del hemisferio norte, de junio a septiembre, que coincide con la época sin lluvias. Una segunda opción sería el invierno, especialmente los meses de enero y febrero. Lógicamente, estos meses son temporada alta, y, por consiguiente los más complicados a la hora de conseguir reservas.


[editar] La isla

[editar] Stone Town

Es la capital de la isla y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad.

Tiene un ambiente muy marcado. Las calles llenas de rincones pintorescos, los hombres con turbantes, las mujeres tapadas, las numerosas mezquitas, la arquitectura de los edificios y el ambiente de la calle, en general, dan a la ciudad un aire musulmán que contrasta con las ciudades del continente.

Debe recorrerse el casco antiguo y visitar algunos palacios y museos, viejas mezquitas, antiguos baños, el viejo dispensario restaurado con fondos del Aga Khan, el primitivo Fuerte frente al mar, el palacio del Sultan... Naturalmente, será interesante, también, visitar el mercado...

Y merecerá la pena tomarse un refresco o reservar mesa para cenar en el Emerson & Green, un hotel situado en un edificio histórico restaurado y con espléndidas vistas sobre la ciudad.

Stone Town
Stone Town
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Stone Town
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Stone Town
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Stone Town
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Stone Town
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[editar] Playas

[editar] Qué hacer

Además de tomar el sol, la estancia en las playas permite realizar excursiones por la isla, que serán tanto más accesibles cuanto más 'centrico' sea el hotel donde cada cual se aloje.

Los hoteles acostumbran a ofrecer excursiones para sus clientes, que pueden efectuarse también contratando un servicio de taxi desde el hotel.

Como orientación sobre planes posibles:

  • Granjas y plantaciones de especias: Permite visitar las plantaciones de especias y frutales que desde antiguo han hecho famosa a Zanzíbar. Por el camino se para en la casa de descanso del Sultán y los baños persas.
  • Avistamiento de delfines: Es una de las excursiones típicas a efectuar en el sur de la isla. Uno de sus atractivos está en embarcar en un dow para aproximarse a la numerosa población de estos animales marinos.
  • Bosque de Jozani: Es el único bosque tropical que se conserva en su estado natural. En él viven los monos 'Red Columbus', una especie propia de la isla.
  • Prison Island: Utilizada de antiguo para confinar en ella a los esclavos más rebeldes, se visita ahora tomando un dow desde Stone Town. Es muy celebrada por los aficionados al buceo. Son famosas sus tortugas gigantes.


Zanzíbar: playa
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Zanzíbar: playa
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[editar] Pemba

Es la isla hermana de Zanzíbar, situada a menos de 100 km al norte de ésta.

Se llega a ella desde Zanzíbar o Dar el Salam, en un vuelo que hace escala en Zanzíbar y llega a Pemba.

Su naturaleza está mucho mejor conservada que la de Zanzíbar; es espectacular. Pero no es una alternativa en caso de que falle Zanzíbar.

Pemba no tiene playas, ni hoteles con una amplia oferta de servicios. El litoral es con frecuencia de manglar. Los hoteles, muy caros, apuestan por lo 'natural'. El interior, mucho más 'puro' de lo que es el de Zanzíbar, tiene muy poco que visitar. Por consiguiente, Pemba es para quienes buscan la soledad, desean lugares exclusivos y, sobre todo, disfrutan con el buceo.

Pemba
Pemba
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Pemba
Pemba
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[editar] Mafia

Está, en realidad, fuera del área de Zanzíbar. La separan de ella unos 200 km y se llega desde Dar es Salam. Cuando los aviones de Precision Air no vuelan hasta la isla, el hotel emplea su propia avioneta para dar el servicio.

Más todavía que Pemba, es una alternativa para quienes desean bucear. El paisaje es tropical con vegetación de palmeras y de manglar. Sus aguas están protegidas por una reserva natural.

Siendo la palaya relativamente mediocre, el hotel lleva a los clientes a los islotes próximos donde el buceo es extraordinario.

Mafia
Mafia
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Mafia
Mafia
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