Omán
Un oasis color turquesa.
Omán es un país discreto que ha pasado en pocos años de ser un pueblo de marinos y pastores anclado en las más viejas tradiciones a convertirse en una comunidad de hoy. Pero en este tránsito no ha perdido el contacto con sus orígenes y sigue siendo el hogar de los viejos árabes que surcaron el Índico desde Filipinas hasta África, un lugar tranquilo, de gente amable y acogedora, de paisajes duros de desierto y de mar azul intenso. Sigue teniendo agricultores, pescadores y comerciantes que se han abierto al mundo y han abierto su país a los visitantes.
El clima y los paisajes hacen de Omán un país especial. Muscat, la capital, es moderna y antigua al mismo tiempo. Guarda restos de cuando era escala en los viajes hacia oriente de portugueses y de árabes y conserva un bullicoso zoco, pequeños museos y un hermoso paseo de la Corniche sobre el mar.
Será interesante acercarse a los antiguos fuertes, internarse tierra adentro para llegar a algún oasis y dejarse envolver por la tierra árida de la que los campesinos arrancan las cosechas que mantienen pueblos y aldeas. Y también recorrer el litoral y conocer los pueblos de pescadores en la costa.
Omán es una mezcla de pasado y de futuro que conviven en armonía, un balcón a un mundo distinto lleno de historia que tiene el inconfundible atractivo de oriente.