El discreto lujo donde el tiempo se detiene
En pleno corazón de la ciudad y detrás de una pesada puerta de cedro, se encuentra oculto este riad o casa tradicional marroquí, joya de tranquilidad y paz, a solo 10 minutos a pie de la mítica plaza Jemaa El-Fnaa. Dispone de 27 habitaciones ubicadas en 2 mansiones de principios del siglo XX, alrededor de sus patios típicos árabes. En ellos, naranjos y limoneros dan sombra a su piscina de climatizada 18 mts. Tiene otra más pequeña, en la terraza de la azotea con vistas al Atlas. Habitaciones de estilo colonial, elegantes y cómodas. Cuenta con bodega de puros, bar para disfrutar de un té a la menta y pasteles marroquíes caseros, servicio de conserjería, spa, restaurante gastronómico.
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