Norte de Argentina
Buenos Aires - Purmamarca - Salta - Valles Calchaquíes - Iguazú
Norte de Argentina
Buenos Aires - Purmamarca - Salta - Valles Calchaquíes - Iguazú
A destacar
- Un itinerario por el Norte de Argentina que combina cultura, naturaleza y patrimonio, ofreciendo una visión amplia del país a través de sus regiones más representativas.
- Recorre el casco histórico de Buenos Aires y observa la arquitectura de la Plaza de Mayo y la Casa Rosada, acercándote a los principales referentes institucionales de la capital argentina.
- Contempla el Cerro de los Siete Colores en Purmamarca, cuya variedad de tonalidades minerales convierte la montaña en un referente natural del noroeste argentino.
- Camina sobre el desierto blanco de las Salinas Grandes, un extenso salar de gran altura que ofrece una percepción visual amplia y un paisaje característico de la Puna.
- Degusta un vino Torrontés en las bodegas de Cafayate, descubriendo los matices propios de los Valles Calchaquíes en un entorno de viñedos de altura.
- Adéntrate en las Cataratas de Iguazú desde el lado argentino, recorriendo pasarelas que llegan hasta la Garganta del Diablo
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Itinerario
Tu viaje al detalle
Dias 1-3
Buenos Aires
Dias 4-5
Purmamarca
Dias 6-7
Salta
Dia 8
Cafayate
Dia 9
Salta
Dias 10-11
Iguazú
Dias 12-14
Buenos Aires
Dias 1-3: Buenos Aires
Buenos Aires es una ciudad que combina la elegancia europea con la identidad porteña más auténtica; un destino donde la historia, la arquitectura monumental, los barrios llenos de personalidad y la energía cultural se entrelazan para conquistar a cualquier viajero. Llegar a la capital argentina significa adentrarse en un escenario de avenidas majestuosas, cafés centenarios, teatros históricos y barrios creativos que conviven con amplios espacios verdes, zonas renovadas junto al río y una tradición cultural que se respira en cada esquina.
Durante estos primeros días, la experiencia comienza con una completa visita panorámica en privado que permite captar la esencia de la ciudad en poco tiempo: desde el Obelisco, símbolo indiscutible de la vida porteña, hasta las plazas más emblemáticas —Mayo, San Martín y Alvear—, recorriendo ejes urbanos tan significativos como la Avenida de Mayo, Corrientes o la inmensa 9 de Julio. El itinerario continúa por barrios con alma propia: San Telmo, el más bohemio y antiguo; La Boca, cuna del tango y de colores intensos; Palermo, donde conviven tendencia y vida cotidiana; Recoleta, señorial y elegante; y Puerto Madero, la faceta más moderna y cosmopolita frente al río.
Al día siguiente, se dispondrá de tiempo libre para descubrir la ciudad a tu propio ritmo, quizá visitando museos, mercados, librerías históricas o simplemente dejándote llevar por la vida porteña en alguna terraza con ambiente local.
Dias 4-5: Purmamarca
El noroeste argentino es una región de fuerte personalidad, un territorio donde la cordillera se muestra en toda su intensidad y belleza, donde aparecen paisajes salidos de un cuento, esculpidos por siglos de viento, tiempo y leyendas.
Purmamarca abre la puerta a un entorno andino lleno de tradiciones vivas y colores imposibles, dominado por el imponente Cerro de los Siete Colores. Desde aquí, el viaje adquiere un enfoque cultural y natural de gran interés. La Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio de la Humanidad, es un corredor histórico habitado desde hace milenios por pueblos que aún hoy conservan su identidad indígena y mantienen un modo de vida estrechamente vinculado a la tierra.
Durante la excursión se recorren poblados y escenarios naturales que muestran la riqueza cultural de la región. Tilcara, con su Pucará —una antigua fortaleza precolombina reconstruida—, permite comprender cómo vivían los habitantes originarios y cómo la geografía influía en su vida cotidiana. El paisaje, que va del verde a los ocres y marrones, va cambiando gradualmente conforme se avanza hacia el norte.
De regreso a Purmamarca, la visita al pequeño pueblo de calles de tierra, permite conocer las artesanías tradicionales y acercarse a la iglesia colonial del siglo XVII cuyos signos reflejan la particular identidad religiosa de los habitantes de la región. Tras la visita, el tiempo libre invita a recorrer el mercado local, ascender a alguno de los miradores cercanos o simplemente contemplar el Cerro de los Siete Colores, cuya apariencia varía con la luz del día.
Dias 6-7 : Salta
El principal destino del día son las Salinas Grandes, un inmenso desierto blanco que parece unirse con el cielo y constituye una de las imágenes más representativas del norte argentino. En este lugar es posible observar las pozas de extracción y conocer el proceso de trabajo de la sal en estas mesetas de altura.
El camino continúa hacia San Antonio de los Cobres, un pequeño poblado minero que sirve como acceso al Viaducto La Polvorilla, una destacada obra de ingeniería vinculada al Tren a las Nubes. Sus 224 metros de longitud y 63 metros de altura, suspendidos sobre un profundo cañadón, lo convierten en una estructura imponente en medio del paisaje andino. Desde este punto, la ruta inicia un descenso progresivo hacia Salta, atravesando parajes como Tastil, Alfarcito y la Quebrada del Toro. A medida que se avanza, la vegetación reaparece poco a poco y el entorno árido da paso a valles más fértiles.
Salta combina su arquitectura colonial con un entorno natural diverso y es un excelente punto de partida para explorar los contrastes de la región. Al día siguiente se accede desde la ciudad a las Yungas, una selva de montaña donde la humedad, la vegetación exuberante y la riqueza biológica ofrecen un marcado contraste con el paisaje del altiplano. La excursión al Parque Nacional El Rey permite apreciar esta variedad natural. El recorrido asciende desde zonas templadas hasta áreas más frescas y boscosas, atravesando selva de transición, bosques montanos y pastizales de altura. Una caminata guiada ofrece la oportunidad de observar fauna característica de la región, además de una flora que cambia conforme aumenta la altitud.
El regreso a Salta a media tarde permite seguir disfrutando de la ciudad, ya sea recorriendo sus plazas coloniales, visitando su catedral o simplemente observando la vida local.
Dia 8: Cafayate
A medida que se avanza hacia el sur, el paisaje se abre a los Valles Calchaquíes, donde la altitud, la amplia variación de la temperatura y los suelos minerales favorecen una viticultura de características únicas. Esta región es especialmente conocida por el Torrontés Riojano, variedad especialmente valorada de los vinos blancos argentinos, pero también por tintos de altura elaborados con Malbec, Tannat y Cabernet Sauvignon.
Cafayate concentra algunas de las bodegas más reconocidas del norte del país, varias de ellas con viñedos situados por encima de los 1.700 metros, considerados entre los más altos del mundo para producción comercial.
La visita prevista incluye un recorrido por una bodega donde se explican las particularidades vitícolas de la zona —insolación elevada, noches frías, suelos arenosos— y cómo influyen en la expresión aromática de las uvas. La experiencia culmina con una degustación guiada y un almuerzo, diseñado para resaltar la relación entre los vinos locales y la gastronomía regional, que combina productos andinos, quesos artesanales y sabores propios del Valle Calchaquí.
Dia 9: Salta
A lo largo del trayecto se visitan pueblos como San Carlos, Molinos, Seclantás y Cachi, donde aún se conserva la arquitectura colonial andina. Iglesias del siglo XVIII, casas de adobe, calles empedradas y tejidos tradicionales muestran la profundidad histórica y cultural del valle. En Molinos, por ejemplo, se encuentra la histórica Hacienda de Isasmendi, mientras que Seclantás es reconocido por la producción del poncho salteño, uno de los más valorados del país.
El recorrido continúa hacia el Parque Nacional Los Cardones, un extenso sector protegido dedicado a la conservación del cardón, el cactus convertido en símbolo de la región. Desde allí se asciende por la espectacular Cuesta del Obispo, un sinuoso camino de montaña que ofrece vistas panorámicas sobre el valle de Lerma y que culmina en la Piedra del Molino, a más de 3.300 metros de altitud.
Tras el descenso, la ruta finaliza en la ciudad de Salta.
Dias 10-11: Iguazú
Al día siguiente por la mañana, un recorrido por el lado argentino del Parque Nacional ofrecerá las visitas más emocionantes, pues permite adentrarse en el corazón de los saltos. Desde la Estación Central, un tren ecológico traslada al visitante hasta los accesos de los circuitos Superior e Inferior. Ambos discurren sobre pasarelas elevadas desde las que contemplar los saltos desde ángulos muy diferentes: desde vistas amplias en lo alto del precipicio hasta zonas más cercanas donde se siente la humedad y el estruendo de las caídas de agua.
El punto culminante es la Garganta del Diablo, el salto más imponente del conjunto. Un sendero de pasarelas sobre el río Iguazú conduce hasta un balcón natural situado justo al borde del abismo. Allí la fuerza del agua genera una nube permanente de rocío y un sonido atronador.
A esta visita se suma la experiencia Gran Aventura, una excursión combinada que incluye un recorrido en vehículos por la selva —hogar de coatíes, tucanes y numerosas especies de mariposas— y una navegación en lanchas semirrígidas hasta la base de varios saltos. La aproximación es espectacular y asegura terminar empapado, uno de los momentos más intensos del viaje.
Dias 12-14: Buenos Aires
La jornada se completa con la visita a la central hidroeléctrica de Itaipú, una de las mayores obras de ingeniería del mundo. Su centro de interpretación y los distintos miradores permiten conocer su funcionamiento, comprender su impacto energético y apreciar la magnitud de esta represa, operada conjuntamente por Brasil y Paraguay.
Tras la visita, habrá que tomar un vuelo de regreso a Buenos Aires, donde se hará la última noche del viaje. A la llegada, aún quedará tiempo suficiente para aprovechar las últimas horas en la ciudad. Esta segunda estancia permite reencontrarse con algunos rincones descubiertos al inicio del recorrido o explorar con más calma aquellos que quedaron pendientes. Buenos Aires ofrece siempre algo nuevo: una librería histórica, un café tradicional o simplemente la oportunidad de volver a disfrutar del ambiente porteño antes de finalizar el viaje.
El día 13 por la noche se emprende el vuelo de regreso, que llega a España el día 14.
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