Barra Grande resulta un pueblo, pueblo. Disperso, de casas bajas algunas pintadas de amarillos, morados y sobre todo de verdes y azules, rodeado de palmeras que salpican también el centro en convivencia con otros árboles tropicales y al borde de una larga playa. No hay aglomeraciones. Todo es tranquilo. Es un buen lugar de descanso en el recorrido por este tramo de costa.