Días 8-10: Salvador de Bahía
Por la mañana, se toma un vuelo rumbo a Salvador, capital del estado de Bahía.
Salvador de Bahía posee una atmósfera única, seductora y misteriosa. Su población, mayoritariamente de origen africano, ha impregnado la ciudad de un carácter vibrante y profundamente expresivo. Aquí, más que en ningún otro lugar de Brasil, las tradiciones religiosas africanas conviven con la herencia colonial, dando lugar a un barroco brillante y sensual que define su identidad.
La segunda jornada comienza con una visita privada de medio día. El recorrido se inicia en la boca de su inmensa bahía y avanza por avenidas arboladas hasta alcanzar el Pelourinho, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y considerado el mayor conjunto de arquitectura colonial de América del Sur. Desde allí, el emblemático Elevador Lacerda conecta la ciudad alta con la baja, ofreciendo vistas panorámicas de la bahía.
A pie, se recorren las estrechas calles del centro histórico, adornadas con fachadas en tonos pastel y una energía contagiosa.
La visita incluye la Iglesia de San Francisco, célebre por su interior barroco recubierto de oro, y la plaza del Pelourinho, corazón palpitante del casco antiguo.
Durante el tiempo libre, la ciudad invita a perderse por sus calles, comprar artesanía en el Mercado Modelo, visitar el Fuerte San Marcelo, los museos o la catedral. Y, por supuesto, disfrutar del sol en cualquiera de las playas de los alrededores.
La gastronomía bahiana merece una mención especial. No dejes de probar el acarajé, el vatapá o la moqueca, platos que reflejan la fusión entre las raíces africanas, portuguesas e indígenas.
El día 9 del viaje se emprende el regreso, con llegada a España prevista para el día 10.